Con suplentes y sólo en un tiempo, Real Madrid trapeó con el Sevilla de Sampaoli (Video)

El Real Madrid es un señor equipo. Partidos como el de este miércoles lo certifican, porque supo sobreponerse a sus numerosas bajas para superar con claridad a un rival tan agrandado como el Sevilla de Jorge Sampaoli.

Es más, fue el momento del Madrid más coral y solidario, que en ausencia de su famoso tridente sacó adelante con brillantez un encuentro que parecía destinado al sufrimiento.

Zidane apostó al fin por James y el colombiano recogió el pañuelo firmando un encuentro más que notable coronado con dos tantos. Fue el momento de la reconciliación con un Bernabéu que le despidió entre vítores.

También brilló la defensa, con Nacho y Varane tirando de oficio y dos laterales que fueron dos puñales durante los noventa minutos. Colosal Marcelo, que trajo por la calle de la amargura a la zaga nervionense.

El Sevilla en cambio estuvo lejos de su mejor versión, aunque gran parte de la culpa la tuvo el extraordinario despliegue físico de un Madrid que presionó hasta el pitido final de Mateu. Esto, por cierto, fue lo mejor que hizo el colegiado valenciano, que intentó con ahínco colarse en el primer párrafo de esta crónica con un arbitraje marca de la casa. Pero ya ven, se va a quedar con las ganas.

Que este señor siga destrozando los verdes prados del fútbol español debería ser delito, pero ya saben que lo que dice la lógica y el fútbol rara vez van de la mano. Maldito el día en el que Mourinho le dedicó aquellos envenenados piropos, porque el pobre hombre acabó creyéndoselo y desde entonces no ha dado pie con bola.

En un partido de guante blanco, sin mayores complicaciones, firmó un primer tiempo que debería entrar con todos los honores en la antología del disparate del arbitraje español. Si no me creen, vean y deleítense con el penalti que tuvo a bien pitar justo antes del descanso. Fue su obra maestra, porque antes hubo más. Tarjetas a tutiplén por leves protestas y una falta ignorada justo antes del córner que da lugar al cero a dos.

Pero volvamos al fútbol y no perdamos más tiempo con este trencilla de papel cuché. Decíamos, y eso no debería estar en entredicho más allá de los groseros errores del valenciano, que el Madrid fue mejor de cabo a rabo.

El Sevilla avisó primero con un peligroso disparo de Correa que se fue a saque de esquina, pero fue un espejismo, porque los de Zidane se fueron apropiando poco a poco del terreno de juego con una asfixiante presión que dio sus frutos a los 11 minutos, cuando Casemiro recuperó el esférico en ataque tras un comprometido pase de Mercado a N’Zonzi y James aprovechó la tesitura para clavar su disparo junto a la cepa del palo derecho.

El tanto afianzó al Madrid en su idea de partido y poco después Modric estuvo cerca de firmar el golazo de la noche con una tijera que se perdió rozando el poste derecho. A estas alturas, los merengues estaban desatados y al Sevilla le costaba horrores dar tres pases seguidos.

De todos modos, hubo que esperar a la media hora para que se viese un segundo tanto de los locales. Éste llegó en un saque de esquina que vino precedido de una más que posible falta de Morata sobre Rami en un salto. Todo ello no debe restar méritos al inapelable cabezazo de Varane, que se coló entre los espigados jugadores sevillistas como un cuchillo.

Con el marcador decantado, fue el momento del Sevilla, que gozó de dos clarísimas ocasiones, una de ellas además por partida doble, que no llegaron a buen puerto por la falta de puntería de Correa, Iborra y Vitolo y la pericia de Casilla a la hora de tapar huecos.

Del segundo tanto de James poco que añadir. El colombiano empujó a Mariano y éste no pudo evitar hacer lo propio con Modric, que cayó al suelo reclamando una pena máxima tan inexistente como definitiva, porque el tres a cero fue una losa de la que el Sevilla no logró reponerse.

Con el encuentro sentenciado y Mateu algo más calmado, discurrió una segunda parte que aportó poca cosa al devenir del encuentro, más allá de algunos detalles y contadas ocasiones que no variaron el rumbo de lo visto en los 45 minutos iniciales.

El pitido final supuso un respiro para todos los contendientes, porque el Madrid había sacado con nota un difícil examen y el Sevilla deseaba pasar página tras una noche tan aciaga. Queda la vuelta pero esto parece sentenciado. Eso sí, la mejor noticia será que Mateu lo verá -si es que lo ve- por la tele.

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MARCA/gap

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