Según acaba de publicar en Arxiv.org un equipo internacional de investigadores, es perfectamente posible enviar información a través de un agujero de gusano hacia un Universo diferente al que nosotros ocupamos.

De hecho, los científicos creen que un mensaje podría pasar a través de uno de estos objetos teóricos (nadie hasta ahora ha visto uno), que serían una especie de «túneles espaciotemporales» que conectan agujeros negros en regiones diferentes del Universo, o incluso en universos diferentes. Por desgracia, los resultados de este trabajo también muestran que solo una pequeña cantidad de información podría ser intercambiada con éxito de esta manera.

En palabras de Sam Van Leuven, de la Universidad de Witswatersand en Johannesburgo y coautor del trabajo, «en nuestra configuración específica encontramos resultados decepcionantes, en el sentido de que solo se pueden enviar a través del agujero de gusano del orden de uno o dos qubits (bits cuánticos), o lo que es lo mismo, apenas unos pocos bits de información».

Por norma, cualquier cosa o mensaje que enviáramos al interior de un agujero negro terminaría en su centro, un punto infinitamente denso que se conoce como singularidad. Y una vez allí, nada de lo enviado podría deshacer el camino y regresar a su existencia anterior. Pero si un agujero negro estuviera conectado a otro agujero negro a través de un agujero de gusano y la trayectoria del mensaje fuera la correcta, entonces ese mensaje sería capaz de cruzar y salir «al otro lado». Es decir, en otra región de nuestro propio universo o, incluso, en un universo alternativo.

Para que esto sea posible, sin embargo, sería necesario que los dos universos y los dos agujeros negros «conectados» poseyeran un determinado tipo de física y geometría. Por ejemplo, el agujero de gusano «transitable» solo sería posible cuando el espacio-tiempo tuviera una curvatura negativa. Lo cual significa, en la práctica, que si intentáramos pasear junto a otra persona, caminando en paralelo, en realidad nos estaríamos alejando de ella.

Desde hace tiempo los científicos saben que, por lo menos en teoría, esta configuración concreta de universos permitiría que la información pudiera fluir entre ellos a través de agujeros de gusano. La cuestión era averiguar qué cantidad de información sería capaz de viajar de esta manera.

Estudios anteriores ya mostraron que el proceso sería análogo a la teleportación cuántica, según la cual dos partículas entrelazadas son capaces de compartir información de forma instantánea, sin importar la distancia que las separe. Una propiedad de las partículas poco comprendida pero ampliamente utilizada y probada en numerosos laboratorios de todo el mundo.

Ahora, en la nueva investigación, Van Leuven y sus colegas han estudiado el agujero negro transitable usando la geometría del espacio-tiempo tal y como la describe la teoría de la relatividad general de Einstein, aunque en un espacio de solo dos dimensiones, para simplificar los cálculos.

Y encontraron que solo unos pocos bits podrían pasar a la vez a través del agujero de gusano, mucha menos información, de hecho, de lo que otros estudios habían postulado hasta ahora. Los investigadores, además, se dieron cuenta de que enviar mensajes a través del agujero de gusano podría alterar la masa de los agujeros negros de sus extremos. De esta forma, el agujero negro «emisor» incrementaría su masa con cada mensaje, mientras que el agujero negro «receptor» vería la suya cada vez más reducida. Solo con el primer mensaje, en efecto, el agujero negro «receptor» perdería hasta un 30% de su masa, con lo que bastarían unos pocos envíos para que se evaporara y desapareciera por completo.

Ahora, tanto Van Leuven como otros científicos en otros laboratorios siguen estudiando una amplia gama de configuraciones alternativas, con reglas tanto similares como del todo diferentes de las que rigen en nuestro Universo, que pudieran permitir la transmisión de mucha más cantidad de información. Recordemos que, por ahora, tanto los agujeros de gusano como los agujeros negros «conectados» son algo totalmente teórico, aunque su existencia no se prohíbe expresamente por las leyes de la Física.

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