A días de haber lanzado su nuevo libro “Lenin y el totalitarismo”, el escritor chileno y doctor en historia económica Mauricio Rojas, dice que “la revolución rusa y Lenin especialmente, es parte de mi historia personal, pero también de la historia de Chile. Entender la historia moderna de Chile, es imposible sin comprender quién era este noble ruso que tomó el poder en 1917; los partidos que estaban detrás de Salvador Allende eran partidos marxistas-leninistas”.

Esto, porque en octubre de 1973 Rojas se autoexilió de Chile -después de haber militado en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)- y se instaló en Suecia. Una vez allá, poco a poco, inició un camino hacia el liberalismo.

Hoy se encuentra en el país y en medio de días ajetreados – ha tenido muchas entrevistas tras su nuevo lanzamiento- explica por qué decidió escribir sobre Lenin. “Yo aspiré a ser un bolchevique, no había nada más elogioso en los círculos miristas en que yo me movía que ser un ‘bolche’, significaba que te habías entregado con todo a la revolución como quería Lenin de sus revolucionarios; así que esta (historia) es una relación muy personal”, sostiene.

Además agrega que “el marxismo-leninismo es algo presente. Una quinta parte de la humanidad  está regida hoy día por partidos de origen del marxismo-leninismo: China, Vietnam, Cuba, Corea, etc. Llegó a dominar una tercera parte de la humanidad y la historia de Chile hace muy poco, hoy día tenemos un partido en el gobierno, que es un partido clásicamente marxista-leninista y que nunca además ha hecho una autocrítica”.

Para el senior fellow de la Fundación Para el Progreso (FPP) la izquierda chilena es “light” y agrega que “en el país nunca tuvimos una social democracia, fueron todas leninistas, hasta los socialistas (…) ahora este último tiempo surge dentro del socialismo, una variante social democráta, lo que está muy bien y que me gustaría que se profundizara”; además se refiere al PC chileno diciendo que “es un descendiente directo del marxismo-leninismo (…) el partido ha ido cambiando sin decirlo, ni presentarlo, nunca ha hecho un examen de conciencia. Cuando las cosas llegan a un punto claro, este partido siempre apoya las dictaduras comunistas como Corea, Cuba o lo que pasó en Venezuela recientemente; no es una casualidad, es un partido que sigue siendo fiel a una visión del mundo, donde cuando ellos llegan al poder, entonces se justifica la dictadura, que llaman democracia superior”.

Quien fuera miembro del parlamento sueco, también tuvo palabras para el Frente Amplio, coalición liderada – entre otros- por los diputados Gabriel Boric (Movimiento Autonomista) y Giorgio Jackson (Revolución Democrática), y sostuvo que “yo la veo más populista que leninista; porque el leninismo es una cosa seria, nunca propuso cosas fáciles o repartijas como que ‘si mañana conquistamos el poder te vamos a dar pensiones mejores’ y todo ese tipo de cuentos (…) esta es una izquierda light, populista, superficial, a Lenin le daría urticaria escucharlos” y agrega “te hablan de este mundo nuevo, pero no ven ningún costo, creen que todo se realiza por obra de magia, eso nunca lo creyeron los leninistas serios”.

Por Carmen Novoa V.

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