Un diplomático estadounidense de alto nivel dijo que Estados Unidos no imputaría ni buscaría castigar de ninguna manera a Nicolás Maduro, si él deja voluntariamente el poder y a pesar de que su país está al borde del colapso económico y en medio de un desastre humanitario.

Elliott Abrams, el enviado para Venezuela de la Casa Blanca, dijo que no había visto señales de que Maduro estuviera dispuesto a ceder su puesto. Sin embargo, su oferta de amnistía fue un mensaje para el líder venezolano después de que él y su homólogo estadounidense, Donald Trump, hablaron de negociaciones de alto nivel entre los dos gobiernos. Abrams aseguró que esas conversaciones no han sucedido.

“No es una persecución”, afirmó Abrams en una entrevista la tarde del martes 27 de agosto. “No estamos tras él, queremos que tenga una salida digna y que se vaya”.

Agregó, como en un mensaje a Maduro: “No queremos procesarte y no queremos perseguirte. Queremos que dejes el poder”. El Departamento del Tesoro ya ha señalado a Maduro como uno de los beneficiarios de presuntos envíos venezolanos de drogas ilegales, pero no recomendó que sea imputado.

Nicolás Maduro (REUTERS)

Nicolás Maduro (REUTERS)

La apelación pragmática y de un tono más suave de Abrams es un contraste con ocho meses de sanciones, aislamiento internacional y amenazas del gobierno de Trump de una posible intervención militar contra Maduro y su círculo cercano, quienesestán acusados de aferrarse al poder y de haber manipulado las elecciones del año pasado.

Los líderes de la oposición en Venezuela no le han ofrecido inmunidad a Maduro, a quien acusan de enriquecerse en un gobierno corrupto que ha dejado a muchos venezolanos sin alimentos, electricidad ni acceso a suministros médicos.

En entrevista, Abrams intentó reducir la confusión que hay en torno a los esfuerzos del gobierno de Trump para obligar a Maduro a que deje la presidencia.

La semana pasada, Trump declaró que la Casa Blanca ha estado en contacto con “niveles muy altos” del gobierno de Maduro, tras reportes de que Washington y Caracas habían sostenido conversaciones secretas.

Unas horas después, Maduro aseguró que había autorizado expresamente a sus funcionarios a tener reuniones en secreto con el gobierno estadounidense. “Confirmo que desde hace meses hay contactos de altos funcionarios”, dijo Maduro, quien agregó que su gobierno está “preparado siempre para dialogar”.

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