La Conferencia Episcopal de Chile informó este jueves que el monseñor Ivo Scapolo, nuncio apostólico del país, será trasladado a Portugal bajo el mismo cargo.

El representante del Papa Francisco, sucesor de Giuseppe Pinto, fue nombrado por Benedicto XVI el 15 de julio de 2011, cuando desempeñaba sus funciones en Ruanda, África.

Antes de eso, en 2002, Juan Pablo II lo designó como nuncio apostólico en Bolivia, elevándolo al episcopado con dignidad de Arzobispo.

Una de las últimas actividades que realizó fue visitar a Bernardino Piñera y participó en la recepción que organizó la embajada peruana en julio por las Fiestas Patrias de ese país.

Scapolo nació en Terrosa, Padua (Italia) el 24 de julio de 1953 y fue ordenado sacerdote en junio de 1978. Tiene un doctorado en Derecho Canónico e ingresó al servicio diplomático del Vaticano en mayo de 1984.

Participó en la designación del obispo Juan Barros en Osorno, quien fue señalado como encubridor de los abusos sexuales de Fernando Karadima, generando el descontento de la comunidad católica de esa ciudad.

En enero del año pasado, días antes de la visita de Francisco a Chile, se reveló una carta confidencial, enviada por el mismo Pontífice a la Confederación Episcopal dos semanas después de nombrar a Barros en el cargo, en la cual revelaba que conocía los cuestionamientos en su contra y que el año anterior, mientras era obispo castrense, se le había ofrecido un “año sabático”.

“El Sr. Nuncio le pide a Mons. Barros la renuncia y lo exhorta a tomar un periodo sabático (un año, por ejemplo) antes de asumir otra responsabilidad pastoral como Obispo diocesano”, contaba el papa en la misiva.

“Y le comenta que el mismo proceder se tomará con los obispos de Talca y Linares, pero que no se los dijera a ellos. Mons. Barros hace llegar el texto de su renuncia, añadiendo este comentario del nuncio. Como ustedes podrán comprender, este comentario del Sr. Nuncio complicó y bloqueó todo eventual camino ulterior en el sentido de ofrecer un año sabático. Hablamos del asunto con el Card. Ouellet y sé que él habló con el Señor Nuncio”, continuaba la carta.

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