Cuando adquirimos un producto nuevo, especialmente uno que obliga a rascarse el bolsillo más de la cuenta, es normal que el usuario tome todas las precauciones posibles para preservarlo. En el caso de dispositivos electrónicos, como « smartphones» o ordenadores, una de las principales preocupaciones reside en la batería, cuya durabilidad puede limitar enormemente su tiempo de vida. Ahora bien, ¿todas las medidas que tomamos para preservarla son necesarias? Lo cierto es que no, y aquí recogemos algunas de las leyendas más extendidas sobre el tema en lo que se refiere a teléfonos móviles.

Solo puedes usar el cargador oficial

Seguramente en alguna ocasión habrá escuchado que si utiliza un cargador que no es el oficial de su «smartphone», la batería de este terminará perdiendo potencia. Y es cierto, puede ocurrir si adquirimos un enchufe y un cable de procedencia incierta en el bazar de la esquina.

Sin embargo, hay muchas compañías que diseñan cargadores de calidad que, aunque no sean oficiales, pueden ofrecerle exactamente lo mismo que aquel que le venía junto al teléfono móvil cuando lo adquirió. Un buen ejemplo es el portátil PowerCore de la firma Anker, que se puede adquirir por poco más de 35 euros.

A pesar de ello, y como ya hemos dicho, eso no implica que cualquier cargador sea válido si queremos preservar la batería. Los expertos señalan que es importante vigilar la potencia que emiten, porque en caso de ser la incorrecta para el terminal puede terminar reduciendo su vida útil.

No debes dejar el móvil cargando toda la noche

Posiblemente, una de las últimas cosas que hace antes de acostarse por la noche sea poner a cargar el teléfono móvil. También es probable que en algún momento haya decidido dejar de hacerlo, porque leyó en alguna parte que la batería termina estropeándose si deja su «smartphone» cargando durante muchas horas seguidas. Pues bien, lo cierto es que no le afecta para nada, siempre y cuando su móvil no sea un Nokia o un Motorola de esos que se llevaban enganchados al cinturón en los noventa.

Antiguamente, las baterías de los teléfonos móviles estaban hechas de níquel, y si se recargaban durante varias horas seguidas terminaban perdiendo potencia. Sin embargo, desde hace algunos años, los dispositivos cuentan con baterías de de lítio, que ofrecen una durabilidad muy superior a sus antecesoras.

No hace falta quitar la carcasa

No pasa nada porque ponga a cargar su móvil con la carcasa puesta, de hecho es lo más normal del mundo. Sin embargo, cuando un dispositivo se calienta en exceso, cosa que puede ocurrir si lo está utilizando mientras lo tiene enchufado, la batería se consumirá mucho más deprisa. Por eso es recomendable quitarle la protección, esa que ha salvado su terminal más de una vez, para optimizar el proceso.

Y es que, retirando esta clase de accesorios ayudará a que el dispositivo se refresque y no suba todavía más su temperatura, de modo que cuando decida finalizar la carga no estará tan caliente. El consumo de la batería, gracias a esto, no será tan rápida.

No hace falta apagar el móvil

Las cosas como son, nos cuesta no tener nuestro «smartphone» cerca. Y nos molesta especialmente quedarnos sin batería y no tener la opción de utilizarlo. Sin embargo, al igual que ocurre con videoconsolas, ordenadores y otros dispositivos electrónicos, no es recomendable tener un móvil en funcionamiento constantemente, ya que puede provocar que la batería termine estropeándose.

En su lugar, lo ideal es aprovechar las noches para apagarlo y dejar que descanse un poco. Esto ayudará a que le aguante unos cuantos años de más y no sea necesario sustituirlo por un nuevo modelo si no lo desea. Si le parece demasiado tiempo, expertos como Thibaud Hugh de Larauze, CEO y cofundador de Back Market, recomiendan hacerlo al menos una vez a la semana.

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