La sociedad en la que vivimos, la industria cosmética y la medicina estética nos empujan y arrastran a una continua preocupación extrema de nuestra imagen. Es posible que sin saberlo estés haciendo una serie de prácticas con tu piel que la están dañando y que algunos dermatólogos jamás realizarían con sus propios cuerpos.

Si el que más sabe sobre el tema no haría determinadas cosas, lo mejor es que sigas su consejo y tú tampoco. Nuestro afán por mejorar nos ha hecho crear una serie de hábitos y rutinas de belleza para estar perfectos, ¿pero son los correctos?

Deja de seguir a la típica influencer que recomienda cremas y cuenta cómo cuida su dermis. Seguramente sus consejos sean con la mejor intención, pero la realidad es que al final no son expertos en los que puedes confiar de verdad. El postureo puede llevar a algún problema de salud. Cuídate como debes y estos dermatólogos no lo haces es porque hay razones de peso.

No te quites granos

Que el acné ya no es cosa solo de adolescentes es un hecho. Aunque las razones principales son los desequilibrios hormonales, hay otros factores que lo pueden disparar: sudoración excesiva, cosmética inadecuada(con una proporción más elevada de aceite que de agua o con una elevada concentración de excipientes grasos), realizar una dieta desequilibrada (alta en hidratos de carbono y no solo en grasas), fumar y la exposición diaria a contaminantes ambientales.

Vigila los productos que contengan ácidos de algún tipo (salicílico, retinoico…) y no los utilices cuando estén caducados. Renueva cada 6 meses

Sabemos que es muy tentador llegar al espejo y explotar esa protuberancia que se ve tan fea, pero no debes hacerlo. “Cada vez que lo explotas aumenta la posibilidad de infección, empeorando la inflamación e incluso provocándote una cicatriz imborrable”, asegura Jeffrey Fromowitz, dermatólogo, a ‘Readers Digest’.

Protección solar

Nunca salgas de casa sin ella. No solo si vas a ir a la playa (donde está claro que es imprescindible) sino también camino a la oficina o simplemente si vas a salir a pasear. “Haz que forme parte de tu rutina diaria. Exponer tu piel al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel y daña su colágeno, lo que produce arrugas y manchas. Si además la exposición es mayor, debes tomar medidas adicionales”, asegura Jeremy Brauer, profesor del departamento de Dermatología del Centro de Servicios de Emergencia Ronald O. Perelman.

Programa actividades a horas donde el sol no sean tan fuertes: mejor siempre temprano por la mañana o al final de la tarde. Deja de buscar la crema ‘milagro’ que reste años a tu DNI (RUT) y empieza a utilizar un factor de protección solar todos los días. Los expertos coinciden: es necesario proteger la piel de los rayos UVA para prevenir el envejecimiento prematuro.

Cuidado con los ingredientes

Debes tener claro que no hay ningún producto milagroso. “Nunca uses cremas o lociones en los que no salga su composición o no entiendas lo que pone. Debes saber qué te estás poniendo en la piel. Si tienes dudas, mejor no. Discute sobre el bálsamo con un especialista o pregunta qué opciones seguras y efectivas hay para tu dermis”, explica Fromowitz.

Tatuajes

Todos sabemos que son permanentes a menos que recibas tratamientos con láser, pero “la tinta blanca a menudo es imposible de eliminar”, asegura Todd Minars, doctor de una clínica. “A veces incluso se volverá negra cuando intentes borrarla. Otros colores difíciles de suprimir son el rosa carne, el amarillo y el verde. ¡Quédate con el negro o el azul oscuro si quieres tatuarte!”, añade.

Deja de explotar los granos, quistes o pelos enquistados. Cada vez que lo haces aumenta la posibilidad de infección

El mejor consejo que los expertos dan es que estés realmente seguro de que quieres hacerte uno de verdad y nunca encima de un lunar o una mancha de nacimiento. “Hay que ser consciente de que las nuevas tintas de pigmentos llamativos pueden contener ingredientes que con el tiempo pueden provocar reacciones alérgicas”, explica.

Ni cosas caducadas ni mucho jabón

Tienen fecha de caducidad (como los yogures) y utilizarlos más allá de lo indicado puede ser un riesgo. Te vas a encontrar con que sus propiedades de color y acabado no serán las mismas que cuando lo compraste y además es posible que contraigas una infección. Por ejemplo, pasado el tiempo recomendado, el cosmético empieza a perder sus propiedades. Es muy importante dejar de utilizar cualquier producto cuando su textura o aroma cambian o cuando ha sido expuesto a calor intenso (por ejemplo, si lo olvidamos en el coche).

Vigila especialmente aquellos que contengan ácidos de algún tipo (salicílico, retinoico…) y no dejes pasar más de 6 meses sin renovarlos. “Los ingredientes como el glicólico o cítrico pueden volverse más potentes, siendo más irritables para la piel”, explica Minars.

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