Coquimbo U. 2 U. de Chile 2

Coquimbo U: M. Cano; J. Soto, S. Silva, D. Oyarzún, S. Cabrera; E. Carvajal, F. Cornejo (88′, N. Berardo), S. Galani; R. Farfán, M. Pinilla (83′ J. Ramírez), J. Benítez. DT: P.Graff.

U. de Chile: F. de Paul; M. Rodríguez, R. Echeverría, L. Avendaño, J.Beausejour; G. Espinoza, C. Moya, N. Oroz (87′, M. Riquelme); A. Henríquez, L. Benegas (72′, N. Guerra), S. Ubilla (46′, L. Fernández). DT: H. Caputto.

Goles: 0-1, 31’, Rodríguez, volea de derecha tras centro de Beausejour; 1-1 ,45’+4, Silva, cabezazo en offside, tras tiro libre de Cabrera; 1-2, 84′, Cornejo, derechazo tras centro de Benítez desde la izquierda; 2-2, 88′, Fernández, zurdazo bajo.

Árbitro: P. Maza. Amonestó a Cabrera, Cano, Benítez, Soto, Oyarzún y al técnico Graff en Coquimbo y a Echeverría, Aveldaño, Espinoza en la U. Expulsó a Benítez, en los 87′.

Estadio Francisco Sánchez Rumoroso. Asistieron 14.147 personas.

En cursivas, jugadores juveniles.


Leonardo Fernández rescata un punto de oro para Universidad de Chile. El uruguayo ingresó en el entretiempo para intentar graficar la superioridad futbolística que los azules ejercían sobre Coquimbo Unido, más allá de que hasta ahí el equipo de Hernán Caputto no lograban quebrar el empate. La primera fracción terminaba, probablemente en forma inmerecida para el local, igualada 1-1. Sobre todo porque el gol de Sebastián Silva, que equilibró la cifra de Matías Rodríguez, se produjo en una evidente posición de adelanto. Evidente para todos, menos para el equipo arbitral liderado por Piero Maza, quien validó la conquista.

Sin embargo, el charrúa demoró en hacerse notar. Y ya no para aportar al eventual triunfo porque los piratas, a seis minutos del final, sino para lo que alcanzaba: evitar salir de la Cuarta Región con las manos vacías. Y, sobre todo, para evitar una caida que le pusiera fin al invicto azul con Hernán Caputto y reviviera la posibilidad del descenso, el gran fantasma para el equipo laico.

Ahí, cuando más lo necesitaban los universitarios, emergió el destello de clase del volante uruguayo para clavar un zurdazo que se hizo imparable para Matías Cano. Un gol que, al menos, sirvió como premio de consuelo para un equipo que vuelve a mostrar progresos futbolísticos, pero que termina pagando caro la impericia ofensiva.

Escrito por Cristián González para La Tercera

/Eduardo Méndez Garín