EN septiembre de 2018, la gerencia de Venta Empresas de Falabella recibió un llamado. Un cliente que había comprado gift cards para regalar a sus empleados alertaba que quienes habían intentado utilizarlas se habían encontrado con que las tarjetas estaban con saldo cero. Y se encendieron las alarmas. El retailer inició una acuciosa investigación interna que -en resumen- arrojó que los plásticos habían sido usados indebidamente por un tercero en tres comercios del grupo, principalmente en el sector sur de Santiago, y ocupando las gift cards prácticamente como único medio de pago.

“Como este, se han podido identificar más de 80 casos en que las gift cards se utilizan fraudulentamente, implicando un perjuicio de $ 5 millones”, se lee en la querella que interpuso el retailer en febrero pasado por estafa en contra de todos quienes resulten responsables por este caso. Un caso que -como señalan- podría seguir profundizándose, dado que los reclamos no han dejado de aumentar. Hoy, los perjuicios bordean los $ 10 millones: los $ 5 millones por el uso de las tarjetas, más el mismo monto por la restitución de tal suma a los clientes afectados. “Todo esto, además del grave perjuicio que implica esta maquinación para la imagen corporativa”, subraya la compañía en su querella.

El caso de Falabella no es aislado. Hoy son varias las compañías que han llegado a tribunales reclamando hechos similares sobre uno de los productos emblema del comercio. Es que las gift cards se han convertido en una herramienta clave para las compañías, un regalo altamente demandado, que crece a tasas de dos dígitos anualmente, y que ha permeado a todas las compañías. Hoy, estas tarjetas con dinero que permiten ser canjeadas por productos en retailers determinados han desplazado a las clásicas cajas de mercadería que antiguamente entregaban las empresas a modo de aguinaldo e incluso hay encuestas que dan cuenta de que los trabajadores las prefieren sobre otro tipo de incentivos. Y es esa relevancia, comentan al interior de las empresas, la que las ha posicionado como un nuevo foco de delitos.

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