Este martes, el canciller Teodoro Ribera abordó la polémica que enfrenta al embajador de China en Chile, Xu Bu, con el diputado Jaime Bellolio (UDI), luego de que el diplomático cuestionara al legislador por reunirse con el activista Joshua Wong, uno de los líderes de las manifestaciones sociales que se desarrollan en Hong Kong.

El pasado fin de semana, Bu escribió una carta en El Mercurio en que criticó el encuentro y calificó a Wong como “un matón social”. Además llamó al parlamentario a “trabajar más para el pueblo de su distrito”.

Esta publicación fue replicada por Bellolio quien escribió en Twitter que “el régimen comunista chino le tiene pánico a un joven de 22 años que busca algo tan sencillo – pero tan revolucionario para los autoritarios – como escoger en elecciones libres y transparentes a sus autoridades. Es un honor haberlo conocido”.

Consultado por este tema, el canciller Ribera explicó que un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores tomó contacto con la autoridad china “de manera privada” para comunicarle la opinión del gobierno “respecto de un tema que puede tener muchas miradas”, pero aclaró que el Ejecutivo reconoce el derecho del embajador chino a “expresarse en los medios, como cualquier otra persona, en el marco de la Convención de Viena”.

“Todos los parlamentarios chilenos gozan de derecho a circulación y el derecho a emitir opinión. Y por tanto, nosotros creemos que lo que han realizado los parlamentarios está en la esfera de sus atribuciones y en un sistema democrático además el Ejecutivo no tiene posibilidad ni derecho alguno a inmiscuirse en las mismas. Nosotros también consideramos que los diplomáticos acreditados en Chile también tienen libertad de circulación, también libertad de opinión, en el marco de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas”, explicó la autoridad.

Consultado si se enviará una nota de protesta a la cancillería chilena por las declaraciones de Xu Bu, Ribera insistió en que “el que un diplomático haga uso de la palabra y recurra a un medio de comunicación para emitir una opinión discordante de lo que otra persona haya dicho está dentro del comportamiento normal de una sociedad diplomática”.

Sin embargo, enfatizó en que esto debe realizarse “en un marco de cordialidad y respeto”.

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