Luego de que la Comisionada de las Naciones Unidas por los DDHH, Michelle Bachelet, asegurara en Ginebra que “el espacio democrático en Brasil se está reduciendo, la violencia policial está aumentando, las disculpas de la dictadura refuerzan el sentido de impunidad y los defensores de los derechos humanos están bajo amenaza“, la respuesta de Jair Bolsonaro no se hizo esperar.

A través de su cuenta personal de Twitter, el Mandatario brasileño aseguró que “Michelle Bachelet, Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, siguiendo la línea de Macron entrometiéndose en los asuntos internos y la soberanía brasileña, ataca a Brasil en la agenda de derechos humanos, atacando a nuestra valiente policía civil y militar”.

Bachelet aseguró además que “entre enero y junio, solo en Río de Janeiro y Sao Paulo, 1.291 personas fueron asesinadas por la policía”. Según la exmandataria, hay un aumento entre el 12% y el 17%, en comparación con el mismo período de 2018.

En la misma línea insistió en que el aumento de la violencia también “afecta desproporcionadamente a los afrodescendientes y las personas en los barrios marginales (…) Vemos un aumento significativo en la violencia policial en 2019”, dijo, señalando ejecuciones sumarias y falta de castigo.

Ante estas declaraciones, Bolsonaro se lanzó con todo y en su cuenta de Facebook agregó además que “también dice que Brasil pierde espacio democrático, pero olvida que su país no es una Cuba gracias a quienes tuvieron el coraje de detener a la izquierda en 1973, entre estos comunistas su padre, militar de la época”.

Esta respuesta va dirigida a las declaraciones de la expresidenta chilena, quien criticó el actuar de Bolsonaro respecto al Golpe de Estado de 1964 en Brasil. Para ella, la “negación de los crímenes de estado” podría conducir a un “arraigo de la impunidad” y reforzar el mensaje de que “los agentes estatales están por encima de la ley”.

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