En 28 carillas, el excomandante en jefe del Ejército, general (R) Humberto Oviedo, entregó su testimonio a la ministra en vista Romy Rutherford. La jueza investiga dos aristas del fraude en el Ejército que involucran a Oviedo. Una de ellas es el presunto mal uso de los gastos reservados, por el que lo procesó el 30 de junio. Y la otra es por las eventuales irregularidades en la utilización de los fondos destinados a las comisiones de servicio en el extranjero, en que se indaga un posible fraude al Fisco.

En esta última arista, Rutherford le tomó declaración al excomandante en jefe del Ejército el 28 de diciembre de 2018. Sin embargo, el caso no pudo seguir adelante, ya que que Oviedo recurrió al Tribunal Constitucional (TC) para frenar esta causa. Esto se concretó el 11 de enero, cuando el TC admitió a trámite el requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad.

De esta forma, la investigación de Rutherford se congeló por siete meses. La paralización se levantó el pasado 2 de agosto, cuando el tribunal rechazó el recurso de Oviedo. Con esta decisión, la ministra tiene luz verde para continuar con las pesquisas y, de hecho, citó al general (R) para esta semana con el objetivo de continuar su declaración por el cuaderno “empresas de turismo”.

Qué dijo ese 28 de diciembre. La Tercera PM accedió a su testimonio. Sobre su carrera militar, señaló que “entre 2007 a 2009 fui director de la Escuela Militar. En 2010, a partir de enero, fui ascendido a general de brigada y desde diciembre del año anterior asumí como comandante de la Brigada Acorazada ‘Coraceros’ de Arica”. En 2011, indicó, fue agregado de defensa adjunto en la misión militar de Chile en Washington, por 13 meses. Dijo que entre 2014 y 2018, ejerció el cargo de comandante en jefe del Ejército.

Luego, la ministra le preguntó por sus viajes, específicamente por la misión militar en Washington, Estados Unidos. “Previo a llegar a la misión hice uso de mis vacaciones, por el término de seis días, el que pedí por escrito y autorizó el estado mayor general del ejército. Viajé con mi señora en ese momento y lo hicimos con destino a Punta Cana, en República Dominicana. El viaje, me refiero a los pasajes, me parece que aparte de la estadía mía y la de mi señora, se pagó con cargo a la orden de pasaje fiscal que pagó el Ejército. Lo que sí recuerdo es que yo viajé en clase ejecutiva, que era lo que me permitía el cargo de general que detentaba a esa época”, dijo Oviedo.

Declaró que en esa oportunidad eligió la agencia Latrach, la empresa investigada por el fiscal José Morales por presunto fraude al Fisco. “Quien hizo este trámite fue la señora Victoria Latrach, me parece que mi señora y yo fuimos personalmente a la agencia y hablamos con ella para organizar el viaje y las vacaciones en Punta Cana”, declaró.

Señaló que “yo no recibí una suma de dinero, sino que la orden de pasaje fiscal la recibió la agencia de viajes y me señaló que tenía una cantidad de dinero que me alcanzaba para usarlo tanto para los pasajes como para la estadía en Punta Cana. Lo que no recuerdo es si alcanzó con esta suma o yo tuve que pagar un diferencial. Yo no pagué desde mi patrimonio esta cantidad correspondiente a los pasajes”.

Luego, Rutherford le exhibió un comprobante de egreso, del 22 de noviembre de 2011. Oviedo respondió: “Reconozco mi firma estampada en este documento y que es al que yo me refería cuando hablaba de la orden de pasajes. Si bien efectivamente el documento dice que a mí se me entrega la cantidad de USD 8.941 por concepto de reembolso (…) En realidad ese dinero me lo entregaron y lo destiné a pasajes y estadías. Efectivamente ese documento no corresponde a la orden de pasajes que yo conozco como tal”.

Después, la jueza le mostró la factura de los USD 8.941, equivalente a $ 4,3 millones. Oviedo señaló: “habiendo visto los antecedentes que me proporciona el tribunal, debo señalar que efectivamente con el dinero que yo solicité por concepto de reembolso se pagaron los pasajes míos de mi señora y la estadía en Punta Cana, en un hotel cuyo nombre no recuerdo, con sistema de comidas todo incluido”. Y agregó que “a mí nadie me dijo que yo no podía gastar este dinero en estadía o, en su defecto, solicitar su devolución en el caso que el valor de los pasajes fuera menor. Efectivamente el valor de los pasajes era más barato de lo que yo pedí por concepto de reembolso”.

Así, Oviedo declara que “efectivamente las vacaciones mía y de mi señora se costearon con fondos fiscales”.

En total, la jueza Rutherford lo interrogó por 31 comisiones al extranjero.

El sexto viaje por el que Rutherford le preguntó a Oviedo, fue uno de Washington a Santiago, cuando finalizaba su misión militar en Estados Unidos. “Al regreso de la comisión en enero de 2012 (en Washington), decidimos con mi señora realizar el regreso a Chile vía Mexico, particularmente fuimos a Ciudad de México y a Tulum. Hice uso de mis vacaciones pendientes para lo cual solicité al Ejército su otorgamiento”, declaró. Dijo que las gestiones lo hizo con Fernando Tupper (hoy fallecido), a quien le pidió que le organizara el viaje.

“No recuerdo si es que yo pagué directamente este viaje y luego pedí la devolución o si se facturó directamente al Ejército. Efectivamente mi estadía y la de mi señora en México, se pagaron con cargo a los fondos fiscales enterados por el Ejército. Hago presente que mi señora también tenía derecho a pasajes, pero no al pago de sus vacaciones, como yo tampoco lo tenía y me remito a lo anteriormente señalado respecto a esto. Permanecimos seis noches en la ciudad de Tulum con sistema todo incluido, entre el 24 y el 30 de enero de 2012. En Ciudad de México estuvimos dos días, pero no se pagó estadía porque estuvimos en la casa del agregado militar”.

Respecto a una comisión que hizo del 7 al 26 de febrero de 2014 a Londres, Paris, Milán, Berlín y Madrid para conocer los Ejércitos de esos países, Oviedo dijo que viajó con su señora porque la entidad castrense le entregó los pasajes para que fueran los dos, y que no pagó nada de su bolsillo ni para pasaje ni para estadía. “Además de las ciudades que estaban consideradas en el decreto, decidí visitar otras ciudades como fueron Venecia y Múnich. Esto lo coordiné con la secretaria general del Ejército que fue con quien armamos el itinerario, con el secretaria general de la época que debe haber sido el general (John) Griffiths, fue una coincidencia que el general Griffiths haya coordinado en la misma fecha para ir con su señora a Venecia. Efectivamente la estadía mía y de mi señora a Venecia, en Italia y Múnich, en Alemania fueron pagadas por el Ejército y el capitán Sebastián Jara viajó con nosotros y nos acompañó a todos los destinos, encargado como oficial de seguridad para mí”.

Otra comisión en la que Rutherford quiso ahondar fue a realizada a Tel Aviv, en Israel, desde el 16 al 27 de octubre de 2015, para una vista oficial a las Fuerzas de Defensa de Israel. Relató que primero pasaron con su señora dos noches por París. Sin embargo, luego se desdijo ante los antecedentes que le mostró la jueza. Fue entonces cuando Oviedo recordó que fueron “cuatro noches de alojamiento en París, en el hotel Champs Elysees Plaza 5 estrellas, y una noche en un pueblo cercano a París. Todos los gastos, traslados, hoteles, estadías, arriendo de vehículos, fueron costeados por el Ejército con fondos fiscales, para mí, mi señora y el capitán que nos acompañaba”.

“Nunca recibí reparo”

Casi al final de su declaración, Oviedo realizó un análisis sobre el procedimiento que ocupó para irse de vacaciones. “Quiero reforzar la idea que mis viajes antes y durante mi mandato como comandante en jefe del Ejército fueron de acuerdo a la normativa existente y nunca contradije las instrucciones que emitía la Sección Pasajes y Fletes. Lo que quise decir es que la asignación que se hacía o la empresa que uno elegía o le asignaban, al permitir esta especie de ‘canje’ yo creía que, dado que nunca la agencia me hizo un reparo, eso debía estar de acuerdo a la norma. Tampoco recibí nunca un reparo de Pasajes y Fletes o del Comando de Personal, en cuanto a si yo estaba haciendo un mal uso al pagar mis vacaciones y la de mi señora con fondos fiscales, indico que, no me hice ningún reparo porque entendía que estaba dentro de la norma”.

Y agregó que “viéndolo hoy día, en realidad pudo haber existido otra forma de proceder o sin las empresas de turismo. Además, nunca existió reparo escrito por parte de la Contraloría del Ejército (Cotrae) ni de la Contraloría General de la República, que me pudo haber hecho ver que mi que esto no estaba correcto, aún cuando yo lo hice. Efectivamente este procedimiento a través de las agencias de viaje nunca debió existir”.

Lo último que le preguntó Rutherford fue respecto al uso que le daba a sus viáticos. “El viático que a mí se me pagaba con cargo al cual yo señalé que se pagaron algunos pasajes de mi señora, correspondían a los dineros que le Ejército me entregaba para mi estadía. En el evento que no alcanzara a costear esos gastos con lo que me entregaba el Ejército por concepto de viático, la diferencia la solventaba con fondos de mi propio patrimonio”, declaró Oviedo.

La última investigación administrativa del Ejército por estos hechos se realizó el 26 de abril pasado. En ella, se detalló que existen dos periodos en el tiempo asociados a los procesos de compra de pasajes de la entidad castrense.

El primero, dice el documento, va desde 1982 a 2013, en el que “no existen antecedentes en que se haya exigido por parte de la Sección Pasajes y Fletes rendiciones de cuenta del gasto en efectivo de los beneficios pecuniarios percibidos por los comisionados a título de los derechos de pasajes”.

El segundo periodo, dice el texto, es el aplicado por la jefatura de la Sección de Pasajes y Fletes a finales de 2013 y particularmente desde marzo de 2014, la que “ha establecido un nuevo procedimiento denominado Proceso Interno Actual, consistente en la adquisición de los pasajes respectivos por medio de compra en el portal de Mercado Público y su envío a los comisionados”. Este nuevo proceso, dice el documento, “se ajusta a la exigencia de la probidad, poniendo en primer lugar el interés fiscal y exigiendo a los funcionarios abstenerse de realizar prácticas que eventualmente pudieran permitir alteraciones indebidas de itinerarios así como obtener reembolsos sin justificación de gastos”.

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