Las principales impulsoras y defensoras del texto legal que pide 40 horas de trabajo semanal han sido las diputadas comunistas. De hecho, Cariola es integrante de la comisión de Trabajo de la Cámara Baja. Una instancia que contempla seis sesiones al mes, en ese sentido la congresista «marcó tarjeta» en cuatro de ellas -a una no asistió y otra fue suspendida-, completando una jornada mensual de 8,5 horas durante agosto. O dicho en otras palabras, el «reloj control» de la legisladora hubiera correspondido a poco más de 2 horas semanales.

Se explica que la pobrecita esté tan cansada y pida 40 horas semanales.

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