El domingo 8 de septiembre recién pasado participé en Viña del Mar en dos importantes actividades organizadas por la Asociación de Oficiales de la Armada en Retiro ASOFAR A.G.: una Misa para recordar a los integrantes de las FF.AA., Carabineros y Policía de Investigaciones caídos en actos del servicio con motivo del Pronunciamiento Militar del 11 de septiembre de 1973 y en fechas posteriores; y, un almuerzo de camaradería para conmemorar la gesta heroica del 11 de septiembre, fecha de la “Segunda Liberación Nacional”.

El almuerzo fue una reunión de “camaradería”, un reconfortante encuentro entre camaradas y amigos, que nos convocamos para recordar lo que vivimos antes, durante y después del 11 de septiembre hace 46 años. En lo personal, recordé cuando mi madre nos hacía colocarnos en cualquier cola, ¿para qué?, no importa, ¡si hay una cola es porque se va a vender algún producto de primera necesidad!, decía mi madre. Recordé como siendo Grumete y con 15 años, ese 11 de septiembre de 1973 estuvimos con mi sección todo el día manteniendo el bloqueo del camino entre Concepción y Tomé, sin comer absolutamente nada y soportando la lluvia torrencial que se desató alrededor de las 16.00 hrs. Y también recordé las largas horas apostado de 02.00 a 08.00 como vigilante en alguna torre de alta tensión, para luego retomar las clases a la mañana siguiente.

Son muchos los recuerdos que vinieron a mi mente, pero muy particularmente los nombres de cientos de Camaradas de Armas, más y menos antiguos, Oficiales y Gente de Mar, con quienes compartí innumerables horas de abnegada entrega por la más noble de las causas: la libertad y la grandeza de nuestra Patria. Fue una jornada magnífica, en la que agradezco haber participado y en la que debo confesar, esperaba que asistiéramos una mayor cantidad de personas. El Presidente de ASOFAR en un momento de la conversación expresó, no importa que no seamos muchos, lo importante es que estamos haciendo lo que la Armada no puede hacer: recordar a nuestros camaradas caídos en el cumplimiento del deber y recordando lo que las FF.AA, Carabineros y Policías hicimos por nuestra Patria. Él tiene razón y por lo mismo es que tiene tanto valor el que ASOFAR organice estas actividades, pero, que bonito sería que fuésemos más los que nos reunimos cada 11 de septiembre.

Existe una frase que me parece muy adecuada para acompañar el presente escrito: “Una persona no muere cuando deja de respirar sino cuando deja de ser recordada”. En la medida que dejemos de recordar lo que hicimos, estamos matando el pasado y estamos matando una parte de nosotros. Ojalá que el próximo año seamos muchos a más los que nos reunamos para recordar el 11 de septiembre de 1973. Es una responsabilidad con nosotros, con nuestra historia, con nuestros caídos y con los que están sintiendo el odio del “sin perdón ni olvido”.

Si dejamos de recordar, dejaremos de creer en lo que hicimos y dejaremos de tener la esperanza de que algún día se reconozca lo que las FF.AA., Carabineros y Policías hicieron por nuestro país; se reconozca a quienes entregaron su vida en esta titánica tarea; y, dejaremos en el olvido a nuestros camaradas “Militares Prisioneros y Procesados Políticos” que continúan siendo enjuiciados y encarcelados injustamente. Recordar el 11 de septiembre de 1973 es una responsabilidad con nosotros y una responsabilidad con el pasado.

“No es la muerte quien mata las almas
Nadie muere por ser enterrado
El recuerdo y el alma no mueren
Sólo muere quien es olvidado”
(autor desconocido)

Mario Mateluna Morales
Capitán de Navío OM en retiro