El nuevo terminal de Apple, el iPhone 11 Pro, apuesta por la fotografía computacional y las mejoras técnicas para recuperar el terreno perdido en los últimos años frente a la exigente competencia china. Hasta hace poco tiempo, cuando un consumidor pensaba en una buena cámara móvil solía salir la misma recomendación, un iPhone. La velocidad que ha tomado la industria de la tecnología de consumo ha llevado a que cada novedad se incorpora al mercado en cuestión de meses.

La firma de la manzana, ahora, vuelve a ponerse las pilas en este terreno con tres buenas razones; una triple cámara. Es una configuración, sin embargo, algo conocida por los consumidores. Samsung y Huawei han añadido estas capacidades a sus últimos teléfonos móviles. Pero también en algunos móviles bajo el paraguas de «made in China»; más baratos incluso. Con sus nuevos objetivos, el terminal permitirá añadir más detalles a las imágenes. Incluso en condiciones de baja iluminación, que era uno de los aspectos en donde menos sacaban pecho sus predecesores. Ahora se ha conseguido implementar un modo noche que actúa de manera automática.

El iPhone 11 Pro ha conservado otros aspectos como su estética, pero también su otro plato fuerte se encuentra en la capacidad de la empresa para exprimir sus productos como una moto de competición. Su filosofía de trabajar conjuntamente el software y el hardware es una de sus mejores bazas. En la actualidad, es cierto, diferenciar los móviles más avanzados es más complicado. Al menos a simple vista dado el giro que han dado los fabricantes en las dos últimas generaciones en donde se han subido al carro de los móviles «todo pantalla».

Muchas de las características presentadas por Apple en sus nuevos buques insignia se pueden encontrar fácilmente en propuestas de la competencia. Pero aquí la respuesta de valor y atributos premium juegan otro papel importante a la hora de iniciar un proceso de adquisición de un producto que no está realmente al alcance de cualquiera. Dos son los modelos que van a competir en el mercado como el móvil más vendido del año, uno de 5.8 pulgadas al estilo de los actuales iPhone XS y otro que alcanza una diagonal de 6.5 pulgadas, el iPhone 11 Pro Max.

Otros atributos interesantes a tener en cuenta es su pantalla. Es de tipo OLED de gran calidad y, para esta ocasión, se han mejorado algunos aspectos visuales como el brillo, que ahora alcanza niveles de 1.200 nits. Más potencia también es su arma; según las estimaciones de la propia compañía, los nuevos iPhones es el doble de veloces que el Galaxy S10 Plus, uno de los principales móviles del catálogo de Samsung, con el que rivalizará en el mercado.

Se han ganado algunas horas a la batería, pero a diferencia de otras propuestas de la competencia, pincha en el sistema de carga rápida. La ausencia del sistema de carga inversa, que se había rumoreado hasta poco antes de la presentación, es un mal menor pero que es una funcionalidad práctica que ya se puede encontrar en el mercado. Sus rivales no se lo van a poner fácil, máxime a que llevan tiempo en las tiendas y porque a ojos del consumidor medio muchas de las innovaciones ya están presentes en otros «smartphones». Una de sus grandes pegas es su precio y su diseño continuista. La cámara, aunque ha sido una notable aportación, responde a criterios anteriormente vistos en otras propuestas.

Samsung Galaxy S10 Plus

Por ejemplo, el Samsung Galaxy S10 Plus, uno de los principales superventas que apareció en el segundo trimestre del año y que ha depurado la fórmula de sus predecesores. Es un móvil con personalidad. Reconocible fácilmente por su pantalla sin marcos de bordes laterales curvados. Y por el «agujero» donde se integran las cámaras «selfies». Otra apuesta por la fotografía que ha abrazado también muchas especificaciones técnicas importantes como los microprocesadores Exynos 9820 a lo que hay que sumar sus 8 GB de memoria RAM. Un alarde técnico que le confiere un gran desempeño en las principales tareas realizadas por los usuarios.

Este modelo, es cierto, es grande, aunque compacto. Tiene 6.4 pulgadas de pantalla. Una pantalla sobresaliente y de gran calidad que alcanza resoluciones de 3.040 x 1.440 píxeles. Es, posiblmente, el mejor panel del mercado en todos sus aspectos. Una de sus bazas se encuentra en la triple cámara que equipa. Compuesta por un ultra gran angular 16 megapíxeles con apertura focal de F2.2, otro gran angular (de 12 megapíxeles y apertura variable de F1.5-2.4) y un telefoto (de 12 megapíxeles y F2.1). Es una configuración técnica impecable que ofrece varias herramientas de edición y gestión a la hora de disparar, aunque en general puede quedar relegada a un segundo terreno frente a otras propuestas del mercado.

Otro de sus puntos a favor es su batería, de 4.000 mAh de densidad, aderezada por un sistema de carga rápida increíble y con carga inversa, permitiendo así cargar por ejemplo unos auriculares inalámbricos compatibles fácilmente. Es ligero, muy transportable y liviano. En tareas exigentes es posible que sufra sobrecalentamientos, aunque nada preocupante. A diferencia del Note 10, este modelo de Samsung mantiene la clavija para auriculares.

OnePlus 7 Pro

Otro de sus más directos competidores -y más asequible- tiene procedencia china. Es el OnePlus 7 Pro. Un potente dispositivo móvil que ha introducido una original cámara periscópica en donde se alberga el sensor para tomar imágenes «selfies». De espectacular pantalla capaz de rascar resoluciones de 3.120 x 1.440 píxeles, el «smartphone» ofrece un gran desempeño. Bajo el capó se encuentra un «cerebro» resolutivo y capaz de rendir en las tareas más exigentes, un microchip Snapdragon 855, que empujado por versiones de hasta 12 GB le dotan de una potencia apabullante. Incluso en las tareas más exigentes como los juegos móviles, que consumen muchos recursos técnicos.

La firma asiática también se adelantó unos meses a las triples cámaras, una de las tendencias más calientes del mercado. Su apartado fotográfico está compuesto por tres sensores de 48, 16 y 8 megapíxeles en una configuración muy particular. Aunque su alarde técnico no le sitúa en el podio, se pueden capturar imágenes de calidad y más que decentes. Otro punto a su favor es su potente batería, de 4.000 mAh, y su envidiable sistema de carga rápida.

También destaca por la notable experiencia de usuario de OxygenOS, la capa de personalización que incorpora y que está basada en el sistema operativo Android 9 Pie. Aunque el dispositivo promete ser resistente al agua y polvo, la marca evita incorporar las certificaciones estandarizadas en el mercado, lavándose así las manos ante cualquier desperfecto ocasionado por el uso del consumidor. Tampoco tiene clavija para auriculares, aunque esta decisión supone uno de los males menores que posiblemente el usuario final apenas le da importancia.

Huawei P30 Pro

Como paradigma de grandes innovaciones en fotografía, Huawei se ha llevado la palma. Desde hace varias generaciones ha apostado fuerte por crecer en este terreno. Y lo ha conseguido. Modelos como el Huawei P30 Pro representa una verdadera bestia técnica en la fotografía. Ha llevado la triple cámara a la máxima expresión y ha logrado articular importantes mejoras en el zoom. Algo que no se ha podido igualar. Su cámara está en el podio, aunque dependiendo de los gustos de cada uno puede estar en la primera o tercera posición.

En cambio, su tamaño es posible que para determinados consumidores sea algo grande. Tiene una pantalla de 6.5 pulgadas y una resolución Full HD (2.340 x 1.080 píxeles) de tipo Amoled que, aunque deja buenas sensaciones, tiene margen de mejora. Este modelo ha añadido un «notch» en forma de gota de agua, que le confiere una gran personalidad, aunque es una decisión muy amasada por la industria en los dos últimos años.

No cuenta con conector para clavijas «jack» de auriculares, pero se han añadido otros detalles técnicos interesantes como el lector de huellas dactilares debajo de la pantalla al estilo de los Galaxy S10, y que funciona de manera razonable. Sin ser el más potente de su rango, el dispositivo funciona muy bien. Viene equipado por procesadores de fabricación propia, los Kirin 980, y 8 GB de memoria RAM. Especificaciones demandadas. Es su cámara la que destaca por encima de todo lo demás. En resumidas cuentas, tiene cuatro sensores de 40, 20 y 8 megapíxeles, más un sensor de profundidad TOF para mejorar el efecto «bokeh». Su batería también está a la altura con 4.200 mAh, compatible con carga inalámbrica, rápida e inversa. Lo mejor.

Pixel 3 XL

A falta de conocer a su sucesor, el Pixel 3 XL es la demostración de que no hace falta contar con muchas lentes para salir favorecido. Con solo un objetivo, Google hace verdaderas virguerías. Con una cámara trasera 12.2 megapíxeles Dual Pixel y una doble frontal (de 8 megapíxeles cada una). El resto lo hace su Inteligencia Artificial. Es decir, la clave de Google es dejar al software todo el trabajo para conseguir una buena imagen. Y lo logra. Para muchos analistas tiene la mejor y más versátil cámara móvil del mercado, con un modo noche que se ha ganado muchos adeptos.

Pero luego hace sacrificios, como la estética, los materiales de fabricación o la calidad de la pantalla (de 6.3 pulgadas, resolución QuadHD+ y paneles OLED) que se quedan algunos peldaños por debajo de sus principales rivales directo. En la columna de ventaja se puede añadir el ecosistema Android, que rueda muy bien y de forma limpia y consistente. Además, las actualizaciones de software llegan antes que al resto.

Oppo Reno 10x Zoom

Este móvil también ofrece una experiencia fotográfica reseñable. El nuevo Oppo Reno 10x Zoom está a la misma altura del Huawei P30 Pro. ¿Su secreto? Tres cámaras traseras (una principal de 48 megapíxeles, un gran angular de 8 y una cámara zoom de 13), que garantizan imágenes excepcionales prácticamente en todas las situaciones. Eso sí, con una gran aportación; el zoom. Es un zoom híbrido de 10 aumentos, capaz de obtener fotografías completamente nítidas incluso a todo lo que de máximo.

En esta batalla por acercar la lejanía, se puede seguir aumentando el zoom hasta un extraordinario 60 aumentos en comparación con el Huawei P30 Pro, que llega a un unos nada desdeñables 50 aumentos. Eso sí, esto ya se trata de zoom digital. La cámara delantera, por su parte, es del tipo «pop up», que se esconde de manera automático al estilo del OnePlus 7 Pro. Ambos han conseguido eliminar la necesidad de un «notch» o ceja, pero en este dispositivo lo presenta en forma de «aleta».

La pantalla es de tipo Amoled, aunque su calidad es mejorable, Full HD+. La experiencia visual es realmente buena, aunque quizá habría sido preferible, en un teléfono de estas prestaciones, que Oppo optara por un panel Quad HD, como han hecho algunos de sus competidores. La duración de la batería, que es de 4.065 miliamperios. En cuanto a su procesador, funciona a través de un Qualcomm Snapdragon 855 de ocho núcleos, que garantiza la fluidez de todas las aplicaciones.

Nubia Z20

Como otra de las alternativas chinas al iPhone 11 Pro se puede pensar también en este dispositivo. Ofrece una pantalla de tipo Amoled que llega a 6.4 pulgadas y que, al igual que otros modelos de este rango, peca en su resolución, FullHD+ (2.340 x 1.080 píxeles). Su punto fuerte es la potencia, llevada al límite por medio del Snapdragon 855 y los 6 u 8 GB de memoria RAM que le confiere un gran desempeño.

Por extraño que parezca, dispone de una pantalla secundaria de 5.1 pulgadas en la parte trasera con algo menos de resolución. Pero esto tiene dos consecuencias directa: por un lado, propicia que dispone de dos medidas de seguridad adicionales de huellas dactilares. Y, por otro, utilizar sus cámaras también para hacerse selfies.

Su cámara, triple, también es otro de sus aspectos importantes. Está compuesta por sensores de 48, 16 y 8 megapíxeles, preparada para realizar un zoom óptico (sin pérdidas) de tres aumentos que compite con otros rivales. La capacidad interna, de 128 y 256 GB, es otro determinante atributo que sirve de reclamo al consumidor. Al igual que su potente batería, de 4.000 mAh, con sistema de carga rápida.

Xiaomi Mi 9

Al igual que Samsung o Huawei, ha apostado por una triple cámara vertical (48 megapíxeles F1.8, gran angular de 16 megapíxeles F2.2, teleobjetivo de 12 megapíxeles), aunque Samsung ha preferido que sea horizontal, y una frontal de 20 megapíxeles, nada que ver con la del S10. Xiaomi ha dotado a su terminal Mi 9 de una potente batería de 3.300 mAh, ligeramente menor que sus rivales, pero cuenta con un sistema de carga ultrarrápida que hay que probar. Es uno de los móviles con mejor relación calidad-precio.

Luce un panel igual Super Amoled de 6.39 pulgadas con escasa resolución Full HD (2.280 x 1.080 p) y relación de aspecto de 19:9, como el S10. Apuesta también por el escáner de huellas dactilares en la propia pantalla y por el mismo Snapdragon 855, el último y más potente procesador fabricado por Qualcomm. También ofrece 6 y 8 GB de memoria RAM, con lo que a priori su desempeño debe estar a la altura de las expectativas y almacenamiento de hasta 256 GB, por debajo de los 512 GB que llega a ofrecer otras propuestas como el Galaxy S10.

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