En este artículo te enseñaremos las precauciones que debes de tener para prevenir una intoxicación alimentaria.

La causa más común de las intoxicaciones es la bacteria «Salmonella«, cuyo factor de riesgo es el consumo de huevo crudo o poco cocinado. Durante el periodo estival, donde las temperaturas son más altas, la probabilidad de intoxicarse con esta bacteria aumenta.

Por este motivo, es necesario tener en cuenta una serie de precauciones que garantizarán la salud y prevendrán la aparición de posibles intoxicaciones relacionadas con la alimentación. ¡Tenlas en cuenta!

Claves para prevenir una intoxicación alimentaria

De acuerdo con información publicada en la revista médica Paediatrics & Child Health, los niños, los adultos mayores y las personas con un sistema inmunitario débil tienden a sufrir más problemas debido a los gérmenes presentes en los alimentos.

Sin embargo, este mismo medio destaca que hay medidas preventivas que ayudan a promover la seguridad de los alimentos que ingiere toda la familia. Veamos a continuación las más importantes.

Cocinar bien los alimentos

La mayor parte de las bacterias que causan infecciones o intoxicaciones son poco resistentes tanto al calor como al frío. Su rango de temperatura ideal es bastante corto y suele semejarse a la temperatura corporal humana.

De este modo, una cocción completa de los alimentos es una herramienta de gran ayuda a la hora de acabar con las posibles bacterias patógenas. En ciertos alimentos, este tratamiento térmico se realiza en la propia fábrica, como es el caso de la leche.

Sin embargo, en lo que a carne o huevos se refiere, es misión de cada consumidor asegurar una cocción completa antes del consumo. Dejar la carne roja por dentro implica un mayor riesgo para la salud, sobre todo si el método de conservación de la carne o el pescado antes de su cocinado no fue del todo correcto.

Un ejemplo muy típico es el de la carne picada en las hamburguesas. En ocasiones, esta carne puede presentar en su interior grandes cantidades de bacteria «E. Coli«. Es necesario que esta carne alcance los 71 ºC en su interior para asegurar la salubridad de la misma.

Cocinar bien los alimentos para prevenir una intoxicación alimentaria
El primer paso para prevenir una intoxicación alimentaria es cocinar bien los alimentos. Así, es posible eliminar muchos de los agentes patógenos que causan problemas

Congelar el pescado

Otros organismos patógenos como es el caso del «Anisakis» son sensibles al frío. La congelación del pescado propenso a albergar estos organismos, como es el caso de la merluza, asegura la muerte de los mismos. Una cocción completa posterior para destruir las posibles larvas supondrá una reducción considerable del riesgo.

Descongelar en el frigorífico

Descongelar los alimentos a temperatura ambiente facilita la reproducción de los organismos patógenos que puedan habitar en ellos, y la eclosión de las huevas. En este caso, lo más recomendable es recurrir al frigorífico como elemento que conduzca la descongelación de los productos. Otra opción eficaz puede ser echar mano del microondas para esta función.

Mantener los alimentos crudos separados de los que están cocinados

Esto evitará una posible contaminación cruzada entre alimentos. Es importante separar las carnes de los pescados y mariscos, tanto durante el almacenamiento de alimentos como en los procesos previos al cocinado.

No guardar las salsas de tomates abiertas más de 3 o 4 días

Un error muy común y fuente de contaminación por «botulismo» consiste en dejar abiertos en el frigorífico los botes de salsas de tomates durante muchos días. Estos alimentos suponen un buen caldo de cultivo para el «Clostridium Botilinum».

Se trata de la bacteria que produce la toxina botulínica (botox), que ingerida produce una parálisis progresiva del cuerpo y órganos que desencadena en fallo multisistémico. Esta bacteria y su toxina son bastante sensibles al calor; por lo tanto, un buen cocinado reduce también el riesgo de intoxicación.

No obstante, es recomendable conservar las salsas de tomate en botes cerrados herméticamente (mejor al vacío) y consumirlos antes de 3 o 4 días desde la fecha de su apertura.

Salsa de tomate envasada
La salsa de tomate es uno de los productos alimentarios que se contamina con facilidad. Por eso, es importante darle un buen almacenamiento

Ante la duda, tíralo

Si sospechas de que un alimento pueda estar contaminado, presenta un olor desagradable o un sabor rancio, deshazte de él. Para prevenir un intoxicación alimentaria muchas veces es suficiente con utilizar el sentido común. Por ello, ante la más mínima duda de que un alimento pueda estar contaminado, es mejor tirarlo antes de lamentarse por sus consecuencias.

No solo los alimentos con mal sabor, pinta u olor son susceptibles de estar contaminados. También aquellos que tienen buen aspecto podrían presentar bacterias patógenas. De este modo, si dudas de su conservación, o piensas que pudo haber estado en contacto con un alimento contaminado es mejor no consumirlo.

Alimentos susceptibles a estar contaminados

  • Carne de res y de ave cruda o poco cocida
  • Pescados o mariscos crudos o poco cocidos
  • Huevos crudos o poco cocidos
  • Brotes crudos como alfalfa
  • Leche y productos lácteos no pasteurizados
  • Quesos blandos
  • Patés y pastas de carnes
  • Perritos calientes, carne en lata y fiambres

¿Has sufrido algún episodio de intoxicación alimentaria? ¿Temes que tus alimentos se contaminen? No olvides aplicar de ahora en adelante todas estas medidas preventivas. Además, si sufres algún signo de intoxicación, consulta cuanto antes al médico.

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