7 de marzo de 2008. Ingresaba al Congreso un documento firmado por los jefes de bancada de RN y la UDI: la acusación constitucional en contra de la ministra de Educación, Yasna Provoste, que había sido nombrada en el cargo por Michelle Bachelet dos años antes. El texto fue patrocinado por diez diputados de la entonces Alianza por Chile. Entre ellos estaba la parlamentaria UDI, Marcela Cubillos.

Once años después, el escenario se invirtió: hoy es Cubillos la ministra de Educación que enfrenta una acusación constitucional y, de avanzar la iniciativa hasta el Senado, será misión de Provoste, en su rol de senadora, revisar el libelo y, eventualmente, votar a favor o en contra de su destitución.

La senadora ha expresado con anterioridad que considera que su acusación fue una injusticia, y que, al invocar esta herramienta, debe revisarse cautelosamente en su mérito. Fue lo que dijo en 2013, cuando fue Harald Beyer el ministro acusado: “Mi opinión personal es que no le deseo a nadie las consecuencias de esta injusticia”, aseguró.

En la ocasión, Beyer había admitido que Provoste “no merecía la destitución”. “Nos hubiera gustado escuchar estas voces entonces”, respondió Provoste, quien aseguró que no guardaría silencio “como ellos lo hicieron hace cinco años”.

Por eso es que circula la noción de que Provoste podría tener, en este caso, un tema personal con Cubillos, algo que para el presidente de la DC, Fuad Chahín, no es cierto. “La gente no se mueve por esas cosas”, aseguró en conversación con EmolTV.

Lo que el ex diputado respondía era si la senadora debería inhabilitarse en la revisión del libelo, en caso de que la acusación avance. “De ninguna manera, no hay ninguna razón”, afirmó Chahín, recalcando que “las causales de inhabilidad están expresamente establecidas”.

“Ella está de senadora hoy día, logró superar aquello y no tengo ninguna duda de que tiene la total objetividad. Además conoce la cartera, la obligación de los ministros, y no tengo ninguna duda de que ella va a votar y que no tiene que inhabilitarse”, insistió Chahín.

El caso de Allamand

El ex parlamentario también planteó que forzarla a inhabilitarse sería una “doble sanción irrisoria”. “¿Porque en algún momento se cometió una injusticia contigo ahora, además siendo senadora, te vamos a impedir votar una acusación constitucional?”, se preguntó. “Caso distinto es el de Andrés Allamand, porque hay un interés directo”, añadió.

En efecto, la duda sobre si el senador RN, que es cónyuge de la ministra, debería inhabilitarse ha sido abordada por el mismo Allamand. “La ley es clara. Hay un proceso de discernimiento que voy a hacer oportunamente”, aseguró en T13 Radio.

“Es una situación que yo voy a revisar, precisamente si se produce la coyuntura de que en definitiva la acusación pase la valla de la Cámara”, añadió.

“Existen un conjunto de normas, la situación es tratada, pero yo me he querido abstener precisamente para no emitir opinión alguna respecto de la acusación. Cualquier cosa que yo diga de la acusación puede ser interpretada en uno u otro sentido”, finalizó.

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