En la sede central del Fondo Monetario Internacional (FMI), ubicada a pocas cuadras de la Casa Blanca en Washington, escasean los directores asignados a América Latina que apuesten por la reelección de Mauricio Macri. Esos directores consideran que Alberto Fernández será presidente de la Argentina y ya preparan una hoja de ruta para renegociar el acuerdo Standby que hace casi un año firmaron Nicolás Dujovne y Christine Lagarde. 

La predicción electoral del staff del FMI implica que no llegará un solo centavo de dólar previsto en el Standby y que Argentina está en soledad con sus reservas del Banco Central para enfrentar los futuros vencimientos de deuda pública. 

Al Fondo ya no le importa que Macri asegure que cumplió las metas previstas: en DC asumen que el acuerdo se cayó y que es tiempo de iniciar una nueva negociación entre partes para reperfilar un Standby que puede convertir al FMI en una anécdota burocrática.

Mauricio Macri y Hernán Lacunza en el Salón Blanco (Adrián Escandar)

Mauricio Macri y Hernán Lacunza en el Salón Blanco (Adrián Escandar)