La producción de petróleo de Arabia Saudita se vio reducida a la mitad de forma “temporal”, tras un ataque con drones reivindicado por los rebeldes yemeníes, que provocó incendios el sábado en dos instalaciones petroleras del gigante Aramco, una acción condenada por Estados Unidos, que responsabilizó a Irán.

En la tercera acción en cinco meses contra la empresa saudita, los rebeldes yemeníes hutíes, apoyados por Irán, reivindicaron estos ataques en la vecina Arabia Saudita, que a su vez apoya militarmente a las fuerzas progubernamentales de Yemen en su lucha contra los insurgentes.

La televisión de los hutíes, Al Masira, habló de una “operación de envergadura contra refinerías en Abqaiq y Jurais”, en el este del reino saudita.

Arabia Saudita “quiere y puede” responder a la “agresión terrorista”, aseguró el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, al presidente estadounidense, Donald Trump, en una conversación telefónica.

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