Muchos cementerios de todo el mundo son conocidos por estar embrujados por muchas razones diferentes, incluido el robo de tumbas, entierros sin marcar u olvidados, desastres naturales que perturban los lugares de descanso o, a veces, incluso porque no cumplieron la última voluntad del difunto. Agrega todo eso al hecho de que los cementerios son lugares oscuros y sombríos y tendrás el escenario perfecto para tener encuentros con fantasmas u otras entidades sobrenaturales.

Y este es el caso del cementerio más grande del mundo en Irak, donde se dice que tienen lugar innumerables apariciones fantasmales que atacan a los enterradores y los dejan profundamente conmocionados por la experiencia.

Los fantasmas del “Valle de la Paz”

El cementerio islámico Wadi us-Salaam, que significa el Valle de la Paz, se encuentra a 150 km al sur de Bagdad, Iraq, y cubre el 13 por ciento de la tierra total en la ciudad sagrada chií de Nayaf. Está en la Lista Tentativa de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO debido a que Wadi-us-Salaam es considerado el cementerio más grande del mundo y el único que ha estado realizando entierros continuos durante más de 1.400 años.

En la entrada principal, se venden talismanes para proteger contra los malos espíritus que habitan en su interior. Y ahora, el canal de televisión Al Jazeera ha entrevistado a unos enterradores que trabajan o han trabajado en Wadi us-Salaam, todos los cuales tienen historias de fantasmas, cadáveres que se mueven, genios o Djinns y brujas. Haider al-Hatemi, de 26 años, un ex enterrador, tuvo un encuentro en 2016 con un ser que los habitantes llaman Tantal, Bzebza o Ghreria.

“Un día, una sombra se puso detrás de mí y me golpeó la cabeza violentamente, dejándome gravemente herido”, dijo Haider al-Hatemi. “Ya no camino derecho y siento que el fantasma aún persigue mi cuerpo”.

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La familia de Hatemi creía que la curación chamánica podría ayudar a su hijo, por lo que vendieron la casa familiar para pagar los tratamientos chamánicos, pero dos años después, la condición de Hatemi no ha mejorado. El enterrador Murtaza Jwad Abo Sebi, de 23 años, explicó que la rotación de trabajadores es bastante alta debido a los fantasmas, añadiendo que sus colegas se marchan si hay incidentes con fantasmas. Otro de los enterradores llamado Abo Sebi también tiene su propia historia. Reveló que mientras trabajaba en 2013 en una tumba para poner a una mujer muerta durante un funeral, sintió como su mano el abofeteó tan ferozmente que se quedó petrificado.

Es bien sabido que los cadáveres hacen pequeños movimientos musculares a medida que el cuerpo se relaja después de que desaparece el rigor mortis. Pero Sebi asegura que el cuerpo estaba bien atado en una sábana, y una bofetada completa en la cara no es un pequeño movimiento muscular. Sin embargo, independientemente de la causa, el sepulturero dice que el inquietante incidente le dejó un trauma duradero y pasó años reviviendo esa noche. Después de múltiples intentos de suicidio, solicitó ayuda psiquiátrica en el Hospital de la Universidad Americana de Beirut, Líbano. Ahora, años después, está curado, feliz y casado. Pero él todavía trabaja en el Valle de la Paz.

“El trabajo se transmite de generación en generación, y todos hemos escuchado sobre Tantal durante décadas”, dijo Abo Sebi.

Uno de los enterradores más antiguos es Hani Abu Ghnaim, de 61 años, y vive en el cementerio. Cree que existen dos seres en Wadi-us-Salaam: un fantasma y un genio o Djinn.

“Lo vi de noche, saltando de tumba a tumba para alimentarme de cuerpos recién enterrados”, explicó Ghnaim. “Se parece sucesivamente a un gran gusano, un niño pequeño y un gato vestido con un gran abrigo de piel. Si lo encontramos, le grito que se vaya”.

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La tradición islámica sostiene que hay otras entidades con las que compartimos la creación: ángeles, demonios y genios o Djinns. Los Djinns son representados como criaturas sombrías en un nivel similar a los humanos en la jerarquía cósmica. Al igual que nosotros, los Djinns pueden ser buenos o malos y también tienen una vida, envejecen y mueren. Aunque se dice que envejecen mucho más que los humanos. El tipo de Djinn que hay en Wad-us-Salaam es uno de los más conocidos: Gul. Los Gul se alimentan tanto de lo vivos como de los muertos y son definitivamente malvados.

Lo interesante de la noticia es como todas estas personas han decidido explicar sus experiencias paranormales en una religión tan hermética con estos temas, además de demostrarnos cuántos otros lugares realmente extraños tenemos aún por descubrir.

¿Te atreverías a visitar Wadi us-Salaam solo y por la noche?

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