Cuando nos adentramos en una relación seria a largo plazo, esperamos que nuestra pareja esté comprometida completamente tanto en lo sexual como en lo sentimental. Queremos que sean fieles, dependiendo, claro, del pacto que cada emparejamiento haya llegado y lo que suponga para cada uno el significado de esas obligaciones.

Lejos queda el concepto de matrimonio eterno en el que ambos eran esclavos hasta el fin de los días. Con la evolución de la sociedad, muchas uniones han cambiado y los términos y condiciones se han reestructurado. El abanico de posibilidades es inmenso.

La fidelidad, lejos de ser una condición natural de nuestra especie por defecto, se debe más a una cuestión de voluntad, es decir, un propósito que uno se pone y que acuerda con otra persona. Pero en el caso de que el acuerdo sea uno en el que se cumplan unas normas de lealtad sexual hacia la otra persona, ¿es posible predecir si te engañarán y te pondrán los cuernos?

Pon atención

Esta es la pregunta que se ha hecho la psicóloga Valerie Guilbault y sus compañeros de la Universidad de Quebec en un estudio publicado en el ‘Journal of Social and Personal Relationships’. Investigaciones anteriores han identificado una serie de factores que pueden predecir la probabilidad de que un compañero sea infiel. Uno de ellos es el sexo, ya que algunos análisis han demostrado que los hombres son más propensos que las mujeres de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Hay un rasgo de personalidad único que predice con más precisión: se llama pasión sexual y abarca todas las actitudes y deseos de cada persona

Sin embargo, como señalan los científicos, esta brecha se ha reducido en los últimos años. Además, en la última investigación, descubrieron que ambos sexos engañaban a sus parejas con la misma frecuencia (alrededor del 13% durante un período de diez meses). Un segundo factor que puede indicar que te van a poner los cuernos es evitar el cariño. Las personas que están comprometidas encuentran formas efectivas de lidiar con los conflictos que surgen en cualquier relación. Sin embargo, aquellos que eluden el apego se retiran a la primera señal de problemas. Algunos incluso buscan parejas sexuales ilícitas para vengarse o calmar sus sentimientos de soledad o baja autoestima.

Una tercera señal es la actitud de uno de los miembros de la pareja hacia el sexo casual. Las personas que creen firmemente en las relaciones sexuales como una expresión de amor dentro de una unión comprometida tienen menos probabilidades de engañar en comparación con aquellos que tienen un pasado de múltiples parejas. “Es poco probable que un explayboy sea fiel”, aseguran en ‘Psychology Today’. Sin embargo, todavía hay muchos que a medida que cumplen años prefieren establecerse en la monogamia.

Deseo sexual

Finalmente, tener ganas o no de hacer el amor con el otro también es un factor importante. Cada persona es diferente en lo que a la libido se refiere. Parece obvio que los que tienen poco deseo sexual, serán menos propensos para ser infieles y los que lo tengan alto pueden verse tentados a tener relaciones extramaritales, especialmente si sus necesidades no se satisfacen repetidamente con su pareja.

Guilbault y sus compañeros creen que hay un rasgo de personalidad único que subyace a las señales anteriores, uno que puede predecir con mayor precisión si una pareja será infiel. Lo llaman “pasión sexual” y abarca tanto el alto deseo como las actitudes abiertas hacia la sexualidad. Los que tienen una fuerte, ven el sexo como una característica definitoria de sus vidas. Piensan mucho en ello y participan en actos sexuales con frecuencia, con una pareja si es posible, pero también se sienten felices de hacerlo solos.

La fidelidad no es una condición natural por defecto de nuestra especie, sino que es un propósito que uno se pone y acuerda con otra persona

Según los investigadores hay dos tipos: armoniosos y obsesivos, una distinción que se basa en una teoría propuesta por Julian Rotter en la década de 1950 llamada “locus de control”. Según esta, los que lo tienen internamente creen que tienen un dominio sobre los acontecimientos en sus vidas, lo que conduce a una mayor autoestima y confianza en sí mismos, así como unos niveles más bajos de depresión y ansiedad. Por el contrario, los que lo tienen externamente piensan que lo que sucede en su día a día es impulsado por otros sucesos, ya sea el destino, la suerte u otros individuos, y sufren problemas de autoestima, además de tener tendencias neuróticas.

Diferencias

Guibault y el resto de expertos aseguran que los armoniosos eligen si participar o no en actos sexuales y cuándo hacerlo para evitar conflictos entre su pasión y otros aspectos de su vida; y los obsesivos se sienten obligados por sus pensamientos sexuales e impulsos a los que se rinden, incluso sabiendo que hacerlo les conducirá a algún tipo de problema.

El estudio probó que este segundo grupo tenía más probabilidades de ser infiel. En una muestra con 600 adultos jóvenes se demostró que estos habían participado en más actos desleales que los primeros. Si bien los resultados respaldaban la hipótesis, los científicos probaron si este rasgo podría predecir actos futuros. Con este fin, siguieron a 84 personas durante diez meses que informaron si sus niveles eran armoniosos u obsesivos, y tras el periodo se análisis confesaron si tuvieron otras relaciones o no.

Tener ganas o no de sexo con tu pareja es un factor importante, pero cada persona es diferente en lo que a la libido se refiere

Nuevamente, aquellos con alta pasión obsesiva confesaron muchos más casos de engaño que los otros. Tras preguntar el porqué, ambos tipos explicaron que la atracción física era la principal la razón, seguida de la venganza, el aumento de la autoestima o el cumplimiento de las expectativas sociales como que los hombres tienen muchas parejas sexuales. La conclusión de la investigación afirma que las personas que se ven a sí mismas como controladas por factores externos tienen más probabilidades engañar. “Alguien que va de víctima será infeliz y buscará el afecto en otros mientras que alguien que tenga el control sobre sí mismo será mejor compañero de vida”, concluye la experta.

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