Donald Trump afirmó este martes en la Asamblea General de la ONU que “ningún gobierno responsable debe subsidiar la sed de sangre de Irán”, como parte de su campaña de máxima presión contra el régimen persa.

Donald Trump, presidente de EEUU (REUTERS/Carlo Allegri)
Donald Trump, presidente de EEUU

“Mientras la conducta amenazante de Irán continúe, las sanciones no serán levantadas”, aclaró el presidente, y amenazó con endurecer estas medidas si Teherán “no cambia en su conducta”.

La Asamblea General se celebra en medio de fuertes tensiones entre Irán y Arabia Saudita, respaldada por su viejo aliado, Estados Unidos. Los sauditas acusan a Irán de un ataque este mes contra dos instalaciones petroleras, algo que Irán rechaza. El gobierno de Trump, enfrentado con el régimen persa, ha intercambiado críticas y amenazas crecientes con Teherán. Washington lleva meses imponiendo sanciones cada vez más duras.

“Estados Unidos no busca el conflicto con ningún país, pero nunca dejaré de defender los intereses estadounidenses”, señaló Trump. El mandatario, que en junio canceló abortó un plan de ataque contra Irán en respuesta al derribo de un drone, añadió: “Cualquiera puede ir a la guerra, solo los más valientes eligen la paz”.

Con respecto a la crisis en Venezuela, el líder republicano volvió a condenar al régimen chavista. “Maduro es un títere de los cubanos que se esconde de su propia gente”, señaló. También, destacó que en el último año “año se ha construido una histórica coalición” de países que desconoce como presidente a Maduro, quien decidió no viajar a la cumbre. “A los venezolanos que soportan esta pesadilla, sepan que todo EEUU está con ustedes”, añadió.

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Posteriormente, atacó a las políticas de izquierda. “No apoyan la igualdad, el bienestar del país. El socialismo y el comunismo solo se tratan del poder. En el último siglo han matado a 100 millones de personas. Como vemos en Venezuela, la lista de muertes aumenta”, indicó.

En su tercera intervención en dicho escenario, el mandatario volvió a hacer una defensa de su lema “America First” (Estados Unidos primero), al describir que el mundo está dividido “entre los que creen que pueden gobernar al resto y aquellos que buscan gobernar a sus países”. En ese sentido, añadió: “Los líderes sabios siempre ponen primero el bienestar de su país. El futuro no es de los globalistas, el futuro le pertenece a los patriotas y los países soberanos”.

En medio de temores por una posible recesión del mercado estadounidense, Trump destacó los avances económicos de su país, como el bajo desempleo, y aseguró que los logros se deben a las medidas de su gobierno. También, defendió las políticas proteccionistas y la revisión de acuerdos comerciales con otros países. “Queremos que haya una balanza comercial justa”, sostuvo. Con un tono calmado, arremetió contra el gobierno chino, al que acusó de prácticas financieras injustas y robo de información tecnológica, razones por las que defendió las tarifas impuestas contra el gigante asiático. Sobre Hong Kong, dijo que el mundo espera que China respete su “tratado vinculante”, “proteja la libertad” y el “modo de vida democrático” del antiguo territorio británico.

Trump también realizó una mención al líder norcoreano Kim Jong-un, a quien años atrás amenazó en este mismo escenario con “furia y fuego”. Tras dos años de encuentros cara a cara y cartas personales, exigió que el régimen comunista cumpla con la promesa de desnuclearización de la península.

El discurso de Trump también incluyó una defensa a la libertad religiosa, aunque no hizo menciones a la emergencia climática, uno de los grandes temas de la semana por los incesantes reclamos de activistas para una mayor responsabilidad por parte de los gobiernos.

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