¿Eres de las que piensa que no hay mujer rival en lo que a las relaciones sexuales se refiere? ¿te crees una experta que domina el sexo y que tu marido, pareja o ligues no podrían quejarse de nada porque eres una fiera? Bueno, es una posibilidad, no vamos a quitarte la ilusión, pero seguramente muchos hombres no estén de acuerdo con tus afirmaciones.

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Quizá deberías seguir leyendo y poner atención en lo que algunos de ellos realmente odian cuando tiene sexo con vosotras. Seguramente pienses que por el mero hecho de ser hombres tienen mayor facilidad de entregarse a los placeres más íntimos a cada instante y, aunque es una generalización y puede que en la mayoría sea así, no quiere decir que no existan acciones que les impida disfrutar de este tipo de encuentros.

Muchos pensarán que solo damos la versión femenina de este controvertido tema, pero desde El Confidencial nos hemos puesto en contacto con varios varones de diferentes edades para que nos expliquen qué cosas hacen ellas y no pueden soportar bajo ningún concepto. ¿Qué haces mal querida lectora? Lee y quizá la próxima vez no cometas el mismo error de siempre. Hacer que la otra persona disfrute es la clave para que la relación vaya viento en popa.

¡Venga, que me duermo!

Está claro que cada uno tendrá sus propias particularidades y lo que a uno le molesta no será lo mismo que a otro. En algunas ocasiones será un pequeño gesto y en otras puede que sea algo más, pero es muy probable que si esto sucede no te lo diga por temor o por vergüenza a que puedas pensar algo raro. Los hombres suelen ser muy introvertidos y si creen que algo que vayan a decir puede molestarte o hacerles sentir ‘menos viriles o masculinos’, jamás abrirán la boca.

El tema principal es la confianza. Es la clave para que la relación vaya a toda vela. Así que quizá debas una tener una conversación para averiguar cómo hacer las cosas mejor. “Empezando porque odio muy pocas cosas, creo que lo que más detesto son todos esos preparativos que se toman antes de ir al lío, al final acabas hasta las narices. En general ellas tardan más en excitarse y tú llevas erecto desde el principio, así que luego duras muy poco por eso”, explica Gabriel, de 25 años. “Además, son bastante más pudorosas que nosotros y quieren el control excesivo de la situación, depende de cada tía, pero suelen intentar marcar siempre ellas el ritmo y eso cansa”, añade.

No puedo cuando no se mueven absolutamente nada y tampoco me gusta que fuercen la sensualidad

Algunos varones creen que ellas son demasiado pasivas y creen que estaría bien que el nivel de implicación fuera mayor. “Lo que menos me gusta es que hagan la estrella de mar. Necesito que las chicas sean activas, que no tengan miedo a llevar la iniciativa en determinadas ocasiones. Es muy aburrido hacerlo siempre en la misma postura y que follar se convierta en una rutina”, asegura Jano, de 26 años.

Lo mismo explica Antonio, de 29: “Lo que quiero es que ellas tengan el mismo nivel de implicación que yo. Estamos en 2019 y creo que deberíamos haber superado de una vez lo que tumbarse y dejar que el otro lo haga todo. Si no hay un poco de movimiento, me duermo”.

Cuidado con el sexo oral

En realidad, hay muchas cosas que ellos no soportan y no te dicen. Uno de los principales problemas en la sexualidad es la falta de comunicación. Y otro la pornografía (algunos se creen que están rodando una película y tienen las expectativas demasiado altas). Es cierto que muchos no suelen expresar sus deseos y dan por hecho que las mujeres no lo hacen adecuadamente, pero hasta ahora no hay una herramienta mágica para leer la mente. Por eso, hay que ser sinceros y manifestar qué nos gusta.

Tenías claro que las felaciones es uno de los puntos más importantes para un hombre. Seguramente sea una obviedad, pero para ambos el sexo oral suele ser muy placentero. Si ellos se han tirado un buen rato en tu clítoris, lo suyo sería que tú te implicaras igual en su miembro. “Algunas se hacen las tontas cuando les toca mamarla. Les encanta que utilicemos todas nuestras técnicas ahí abajo, pero cuando les toca a ellas, todo deprisa y corriendo para salir de ahí cuanto antes. Es injusto”, explica Mario, de 30 años.

La confianza es la clave para que la relación vaya a toda vela. Quizá debas una tener una conversación para averiguar cómo hacer las cosas mejor

“Lo que realmente me molesta son los dientes cuando están haciéndome una felación. Para el poco tiempo que dedican a nuestro pene encima te los clavan y lo que debería ser placentero se convierte en una pesadilla”, comenta Fernando de 24 años. “Hay una cosa que es totalmente ‘no’. Algunas pensarán que es una chorrada, pero cuidado con los colmillos, que no rocen el pene, por favor”, añade Horacio de 36.

“Besos, ternura… esa noche de amor…”

“Antes que nada creo que las cosas están cambiando mucho para ambos sexos y poco a poco vamos rompiendo las normas culturales que nos dicen cómo tenemos que hacer para gozar. Por suerte”, explica Manolo, de 35 años. “Los besos me importan mucho. Si una mujer no sabe, la odiaré por el resto de la eternidad y desearé que se le caiga un trozo de lengua. Como hombre me molesta mucho la exagerada complacencia. Que si no me quieres hacer tal o cual cosa no hay problema, nos ponemos de acuerdo y todos somos felices, no es para tanto”, continúa.

“Odio la falta de escucha. Se quejan que no sabemos qué hacer con su clítoris, pero nosotros también tenemos zonas erógenas repartidas por el cuerpo (culo, pezones, testículos…). Detesto también que presupongan. No pido una mamada todo el tiempo o entrar por la puerta de atrás. Quizá lo que quiero es que no vibres y saltes desenfrenadamente como si te estuvieran exorcizando y no puedo cuando no se mueven absolutamente nada. Tampoco me gusta que fuercen la sensualidad”, termina.

​Movimientos extraños

No hay que ser un máster en la materia para saber que hay ciertas cosas que son sensibles. No saber qué hacer en algunos momentos puede parecer incluso tierno, pero si crees que hay algo básico como tocar un pene que se te hace difícil, quizá deberías hablar con el chico en cuestión para que te cuente cómo le gustaría que lo hicieras. “Que te masturben como si fuera un joystick es un clásico. No sé si piensan que están metiendo la quinta de un coche, pero a veces lo agarran con tanta fuerza que da hasta miedo”, confiesa Fernando.

“Hay dos extremos: o les da miedo y no quieren ni tocarla (no sé si piensan que muerde) o te la cogen como si fuera la ‘baticao’ y empiezan con un movimiento que no sabes si reír, llorar o ponerte al lado de un radar para ver si se están pasando de velocidad. En este caso también ha hecho mucho daño el porno. Nuestros penes también son sensibles”, comenta Arturo, de 29 años.

Quiero que ellas tengan el mismo nivel de implicación. Estamos en 2019 y deberíamos haber superado lo de estar parada y ser ‘estrellita de mar’

A lo largo de los años hombres y mujeres hemos ido asimilando el cine x como algo normal, pero lo cierto es que cuando llevamos a la práctica el acto sexual, aunque sea inconscientemente, queremos que sea como hemos visto en este tipo de películas. Y no, ni somos contorsionistas, ni las actitudes son las más correctas en muchos casos. “Lo que llevo peor es que cuando se suben encima para cabalgarnos, se piensen que se mueven genial en plan estrella del sexo y lo que están es destrozándonos”, concluye Fabio, de 34 años.

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