Cuando Bruno Grossi fue escogido para ser parte del reality de Canal 13 “1810” era un aspirante a doctor en biología. Eso llamó la atención para reclutarlo, pero una vez adentro, el experimento no funcionó como se esperaba y terminó abandonando.

Adentro no lo querían mucho. El Coca Mendoza lo mandó al frente por flojo, Janis Pope le dijo que era un “lastre” y sus compañeros lo votaron en un “cara a cara”,. Todo eso terminó chateando a Grossi, quien dejó la tele y volvió a su terruño científico, donde logró el reconocimiento mundial al conseguir el premio Ig Nobel en 2015 por sus investigaciones sobre los “Pollosaurios”.

Lo que hacía era ponerle cola a gallinas o pollitos para saber cómo caminaban los tiranosaurios rex. A tanto llegó su fanatismo, que hasta en sus presentaciones los imita.

“Los pollosaurios ya fueron, me hicieron muy feliz, pero ahora estoy intentando hacer caminar a un bípedo robot que es parecido a un tiranosaurio, es un trabajo en progreso siempre me ha gustado biomecánica animal”, confiesa el hombrón.

Pese a la primera mala experiencia, el cariño por la tele no lo perdió y este domingo 29, a las 14:30 horas por la señal de TVN, regresa como conductor de “Neurópolis”, espacio donde mostrará la ciencia desde una mirada entrete.

“Hace unos tres años empezamos con esto, hubo mucho cambio entremedio, pero ahora quedó maravilloso. Es un programa donde yo me despierto en la mañana, y aunque sea biólogo, justo para el programa me despierto medio ignorante científicamente, entonces me comienzo a preguntar sobre la memoria, relojes biológicos, las adicciones, los sentidos, y todo lo que se me ocurra. Ahí me ayudan mis amigos neurocientíficos, pero además me gusta hacer un cruce con algo más relacionado con la cultura y la sociedad”, cuenta.

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