En Nueva York escuchó en primera fila los discursos que el Presidente Sebastián Piñera dio durante su participación en la Asamblea de las Naciones Unidas. Además, compartió con delegaciones de otros países, Mandatarios, embajadores y se empapó de datos sobre el cambio climático que se expusieron en diversos paneles.

Con esa información, el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, conversó con la periodista Pilar Molina:

-¿Con qué ánimo viene llegando usted de la Asamblea de las Naciones Unidas que se estuvo dedicada al cambio climático y el medio ambiente?

-El ánimo es positivo en cuanto a que nuestro gobierno, el Presidente Piñera, está encabezando a nivel internacional una serie de iniciativas, por ejemplo, en la conservación de los bosques lluviosos, que son extraordinariamente importantes en materia ambiental. Y, además, porque se aceptó que esta COP 25 tenga un énfasis en el tema oceánico que también es muy importante para el medio ambiente. Pero al mismo tiempo, claro, queda la sensación de que quizás ya estamos un poco tarde para tomar medidas, porque las conferencias que escuchamos son extraordinariamente dramáticas. Además, hay un grupo muy minoritario de negacionistas…

-Que dicen que el cambio climático no existe…

-Mira, hoy día ya está más moderado el discurso en el sentido que dicen que el cambio climático es una cuestión cíclica que va a venir igual hagamos lo que hagamos. Pero de lo que no hay duda es que el hombre sí ha influido mucho con la contaminación, con el efecto invernadero, sobre todo los gases de efecto invernadero y, por lo tanto, aquellos que son negacionistas igual les es muy difícil no reconocer que el ser humano, con la contaminación que está produciendo, está provocando que esto se acelere, al menos. El que no cree que es provocado por el hombre, al menos tiene que reconocer que el hombre lo está acelerando y está provocando que esto se transforme en algo mucho más grave de lo que pudo haber sido.

-¿No hay una mirada quizás un poco catastrófica que se respiraba en la ONU con la participación de Greta Thunberg?

-Greta es un personaje bien construido. Valoro el esfuerzo que hace, pero el discurso de ella se centra en una cuestión política con un pequeñito error histórico que ella le atribuye al capitalismo. Yo no sé si sabe lo que pasó en la Unión Soviética, lo que pasa en Corea del Norte hoy día, lo que pasa en Cuba, donde el medio ambiente no ha sido precisamente cuidado. Y quiero agregar un dato, ver al Presidente Evo Morales sentado en la mesa con el Presidente Macron, con el Presidente Piñera, hablando de la protección de los bosques amazónicos cuando él era dirigente cocalero y los cocaleros son precisamente quienes más han destruido bosques amazónicos.

Hoy día senadores de la ex Nueva Mayoría, cercanos a la ex Presidenta Bachelet, le exigen al Presidente Piñera a gritos que debe apurar el cierre de estas centrales a carbón que ellos autorizaron. Con una frescura que la verdad que a mí me cuesta aceptar».

-Para plantar coca.

-Lo dijo el Presidente Duque sentado a un metro de Evo Morales. El Presidente Morales autorizó plantaciones en zonas de bosques amazónicos el año pasado y no hay discusión  de eso entre los técnicos que hablan en serio, no aquellos que han querido endosarle toda la responsabilidad a Bolsonaro, que la mayoría de los incendios grandes se empezaron a producir y comenzaron en Bolivia y nadie le dice nada a Evo Morales. Cuando esto se cruza con el interés político, se empieza a ensuciar.

-¿Se cruza con la ideología?

-Sí, por supuesto.

-¿Usted cree que es porque hay un tema de que hay un grupo de personas que quieren detener la economía de libre mercado y quieren modelos alternativos que no sabemos cuáles son?  

-Sí, efectivamente es así y esas son las voces que obviamente priorizan el árbol por sobre una guagua, y eso existe. Gente que te dice que no deberíamos desarrollarnos nada más. Desde científicos que plantean puntos de vista bastantes duros hasta los deschavetados como tenemos aquí en Chile, estos «Tendientes a Lo Salvaje» que son los que tienen bombas y quieren matar a los seres humanos porque destruyen la naturaleza. Sí existe un movimiento fuerte que pretende endosarle al capitalismo la responsabilidad del cambio climático, lo que no es efectivo. Todo se está comparando hoy día en la pre y post Revolución Industrial, asumiendo que la Revolución Industrial fue algo negativo, que en verdad no lo fue, efectivamente se produce un cambio fuerte en el uso de los recursos naturales, pero el hombre tomo conciencia y se ha ido mejorando aquello. Es evidente que en el siglo XX las peores catástrofes medio ambientales no vinieron de los regímenes capitalistas. Además de eso, creo que el capitalismo en sí ha tomado también conciencia de lo importante que es la conservación, el cuidado del medio ambiente. El capitalista es el más interesado en que le compren y la gente hoy día está comprando a aquel que cuida el medio ambiente, a aquel que tiene ciertos criterios adecuados de uso de pesticidas, aquel que no te contamina con su comida.

Si alguien quiere discutir en serio de medio ambiente, bueno, veamos cómo se está mejorando todo el proceso de evaluación de impacto ambiental de los proyectos de inversión, de manera de asegurar participación ciudadana en términos mucho más amplios de lo que plantea Escazú».

-El Presidente Piñera ha tratado de tomar un liderazgo en esto y que no sea solo la izquierda la que enarbole la bandera verde. Pero muchos sostienen que esto se le puede volver en contra al Presidente cuando tengamos la cumbre de la COP 25 en diciembre, por las movilizaciones que ya se están produciendo.

-Eso lo van a hacer y lo que buscan es politizar al máximo esto y transformar a nuestro gobierno en un gobierno símbolo de un modelo que ha destruido el medio ambiente, en circunstancias que es precisamente la Nueva Mayoría o la ex Concertación la que construyó más centrales térmicas a carbón. Y hoy día senadores de la ex Nueva Mayoría cercanos a la ex Presidenta Bachelet le exigen al Presidente Piñera a gritos que debe apurar el cierre de estas centrales que ellos autorizaron. Con una frescura que la verdad que a mí me cuesta aceptar. Creo que hay que tener un poco más de dignidad.

-También le critican que no ha firmado el Acuerdo de Escazú.

-Yo que hablé con delegaciones de varios países, porque estuvimos en una serie de foros, y Escazú no era tema.

-Es un tema de América Latina, no es un tema global.

-Hablamos con Colombia, hablamos con los dirigentes peruanos, estuvimos con ecuatorianos, estuvimos con la gente que está protegiendo hoy día las Galápagos, se conversó sobre el mar. Ellos reconocen que Escazú establece una serie de exigencias que Chile ya está cumpliendo o que ya están en proceso en el Congreso. Cuando se habla de la conservación de los océanos, estuvimos con importantes dirigentes ecologistas preocupados de esto que te dicen que Chile está a la vanguardia en el tema y ya tiene una legislación. Incluso hay en proceso proyectos de ley mucho más agresivos que lo que establece Escazú, entonces para Chile las obligaciones medio ambientales de Escazú no son algo que vaya a mejorar nuestra legislación.

-¿No debiera firmarlo por los riesgos que significa para la soberanía nacional?

-Yo creo que no lo debe firmar porque no nos aporta nada. Si alguien quiere discutir en serio de medio ambiente, bueno veamos cómo se está mejorando todo el proceso de evaluación de impacto ambiental de todos los proyectos de inversión, de manera de asegurar participación ciudadana en términos mucho más amplios de lo que plantea Escazú. Veamos las iniciativas que ha tomado este gobierno y también gobiernos anteriores. Yo me quejo del tema del carbón con Bachelet, pero también hay que reconocer que se tomaron medidas, por ejemplo, tratar de mejorar la matriz energética en el período de Pacheco, en términos de que fuera una matriz limpia. Chile ha tomado medidas que van mucho más allá de Escazú. Es muy necesario para Bolivia con un Evo Morales que autoriza incendiar la Amazonía para que haya producción de coca. Ese señor necesita Escazú.

¿Usted cree que nos llevaría de nuevo a la Corte de La Haya si firmamos el Acuerdo de Escazú porque establece que hay que darle garantías a los países mediterráneos?

-Por supuesto. Ese es el problema de Chile. Esta es una herramienta que va a ser utilizada por Bolivia, que volvió a reivindicar su porfía con el tema del mar, pese a haber perdido en La Haya. Ojo que Escazú permite que no solamente  que sea el gobierno de Bolivia, también pueden ser ciudadanos bolivianos los que nos pongan en los tribunales. El problema con este acuerdo, a diferencia como sucede con los tratados generalmente, es que es un acuerdo que se supone no vinculante, pero la verdad es que no existe nada que no sea vinculante, sino para que lo firmas.

Existen dos polos. El catastrofista y el negacionista. Pero ¿existe el riesgo de que tanto ánimo y liderazgo ambientalista por parte del Presidente se le convierta en un boomerang cuando se celebre la COP 25?

Prefiero correr ese riesgo, porque creo que el Presidente ha tomado una decisión valiente de enfrentar el tema del cambio climático. Es de las pocas personas que, teniendo recursos, creó un parque nacional enorme, abierto a la comunidad como Tantauco. Tiene pergaminos, se los quieren negar siempre. La izquierda suele ser muy dura y siempre caricaturizando al Presidente Piñera, pero es uno de los líderes más reconocidos a nivel internacional aunque les duela. Me impresionó ver la forma en la que la canciller Merkel y el Presidente Macron se acercaban para agradecerle por lo que está haciendo en Sudamérica, cómo ha liderado estos temas. El Presidente Piñera lideró la ampliación del acuerdo para defender los bosques lluviosos que solo se limitaba a la Amazonía. Dijo «por favor perdón, pero aquí también hay problemas con bosques lluviosos en el África Central» y, de hecho, el Presidente de El Congo le agradeció que abriera esto al África Central y al Asia. Había importantes dignatarios del Asia que también reconocen que amplió la mirada que se estaba reduciendo solo a la Amazonía por los incendios.

-Pero es un reconocimiento a un liderazgo que defiende el ambientalismo con economía social de mercado. ¿Es esa la diferencia o no?

-Fue extraordinario el discurso del Presidente en este tema porque el planteó que: 1. Hay que tomar conciencia de lo que está pasando, sea o no responsabilidad del hombre, el hombre sí puede disminuir los efectos del cambio climático. 2. Es muy importante tomar medidas 3. No olvidarse nunca que esto no tiene que ver un modelo económico. El modelo es perfectamente compatible con el cuidado del medio ambiente y 4. Respetando la soberanía de los países.

Proyecto «40 horas»: «Es un mal proyecto porque va a terminar afectando a las pymes»

-Usted ha tenido diferencias con el gobierno por la reducción de jornada laboral y cómo La Moneda salió a enfrentar el proyecto de 40 horas de las parlamentarias comunistas, al presentar uno con 41 horas. ¿Cómo evalúa usted la acción del Presidente? ¿No fue una subida rápida al populismo?

-No porque ya había ingresado un proyecto que está en el Senado que plantea flexibilidad y 180 horas promedio mensual. Lo que pasa es que se hicieron ajustes efectivamente para darle un carácter más obligatorio a la flexibilidad y a ese máximo de jornada. Yo lo que he planteado es: Uno, no enfrentemos el proyecto de las parlamentarias comunistas como si fuera un proyecto que va a acabar el mundo, porque no lo va a acabar. Pero hay que tenerlo claro, es un mal proyecto porque contiene una serie de cosas que van a terminar afectando a las pymes y al propio trabajo.

Valoro lo que está haciendo Alfonso Swett convocando a las pymes, a los gremios de trabajadores, a las distintas organizaciones de empresas para hacer una propuesta».

-¿El Ejecutivo debe vetarlo o mandarlo al Tribunal Constitucional una vez que esté legislado?

-Si va a ir al Tribunal Constitucional debe ser después de que el gobierno le muestre a la ciudadanía una alternativa. Si nosotros le vamos a decir a la ciudadanía, mire no vamos a avanzar en este proyecto porque tiene una serie de cosas que son negativas, tenemos que mostrar otra alternativa, una que permite bajar la jornada laboral, pero con flexibilidad. Porque en el proyecto de las diputadas se mantiene que se tiene que trabajar un mínimo de cinco jornadas a la semana, mínimo cinco días, máximo seis. O sea, usted va a seguir trabajando mínimo de lunes a viernes y el proyecto del Ejecutivo es más flexible, más moderno. Dicho en palabras simples. El proyecto de las parlamentarias comunistas plantea una discusión que se dio, por ejemplo, en Francia en la década de los 90. O sea,tiene una lógica del siglo XX. Lo que plantea nuestro gobierno es discutir la flexibilidad y la jornada laboral mirando la realidad del siglo XXI. Es muy distinto.

-Pero usted ha pedido que reponga el proyecto original, pero por mientras el presidente de la Cámara puso en tabla el proyecto de las diputadas para que se vote ahora en octubre.

-Se va a poner en tabla, va a haber una sesión especial. Yo creo que el presidente de la Cámara hizo lo que tenía que hacer. Ha habido críticas desde mi sector que yo no comparto. Después viene la discusión del Presupuesto, no sé si alcanza a votarse en esa sesión tampoco, pero esto hay que discutirlo, no podemos usar la estrategia del avestruz de esconder la cabeza en la tierra. Lo que también he planteado es valorar lo que está haciendo Alfonso Swett, convocando a las pymes, a los gremios de trabajadores, a las distintas organizaciones de empresas para hacer una propuesta. A esas alturas la propuesta va a estar sobre la mesa y, por lo tanto, creo que es importante escuchar y mirar esa propuesta con un ánimo de, por lo menos, concederles el derecho a exponer puntos de vista de quienes son los que dan trabajo y también de los representantes de los trabajadores.

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