Estrés, falta de sueño, mala alimentación, largas jornadas laborales… Nuestro día a día suele ser una completa locura y todos los factores nombrados anteriormente conducen no solo a contraer un resfriado, también te pondrán en riesgo de sufrir enfermedades que te pueden cambiar la vida.

Esto se debe a que tu sistema inmunológico es uno de los cinco procedimientos clave de defensa que tiene el organismo junto con las células madre, las bacterias intestinales, los vasos sanguíneos y reparación del ADN. Cuando alguno se debilita, abre la puerta a que virus y otras afecciones puedan jugar una mala pasada y provoquen innumerables problemas de salud.

En el libro ‘Eat To Beat Disease’ del doctor y científico estadounidense William Li se explica cómo funciona cada uno de nuestros sistemas y muestra cómo los diferentes alimentos pueden reforzar y respaldar a estos escudos naturales y ayudar a mantenernos saludables. Pon atención y empieza a vigilar tu dieta porque muchos aseguran que “comemos veneno” y en la alimentación está la clave para estar saludable.

¿Qué debes elegir para poner en tus platos? Cuando estás en plena forma, tu sistema protege al cuerpo de cualquier invasión de virus, bacterias y parásitos a través de un patrón ingeniosamente diseñado de reconocimiento. Este permite que las células identifiquen y destruyan amenazas mientras dejan a las que están sanas y que salte una alarma cada vez que haya un problema. Así el cuerpo sabe cuándo responder, opera equilibradamente, a pesar de que las tensiones diarias lo hagan más débil.

Sopa de pollo

Puedes cocinar una deliciosa sopa a base de verduras o de carne. Un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska concluyó que la sopa de pollo (en particular) dificulta el movimiento de los neutrófilos, unas células del sistema inmune que acuden a los lugares infectados y liberan enzimas para destruir a los virus y bacterias. Los ingredientes de la receta se encuentran en cualquier supermercado: cebollas, puerros, laurel, pimienta negra, patatas, zanahorias, perejil, sal, pimienta y, por supuesto, pollo.

Los tres nutrientes que juegan un papel principal en el mantenimiento de un buen sistema inmune son el selenio, el zinc y la vitamina B6

El mejor consejo que te podemos dar para esta receta es que la hagas el día anterior. Si la dejas en la nevera 24 horas, será mucho más sencillo desgrasarla, y todos sabemos lo desagradable que puede llegar a ser una sopa con grasa. Muchos creen que es un mito, pero otras investigaciones aseguran que sus ingredientes “poseen un efecto antiinflamatorio que ralentiza el crecimiento de los leucocitos implicados en la liberación de mucosidades y contiene otros agentes medicamentos parecidos a las sustancias farmacológicas modernas contra el resfriado”.

Bayas

Estudios anteriores han demostrado que la gente que consume habitualmente arándanos tiene un riesgo menor de desarrollar diferentes problemas de salud como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Esto puede deberse a que este fruto es inusualmente rico en unos compuestos llamados antocianinas, que son los responsables de conferirles ese color tan determinado

Estos frutos representan una fuente inagotable de nutrientes esenciales y compuestos como los ácidos fenólicos y los flavonoides que estimulan el sistema inmune. Diversas investigaciones han señalado su capacidad para mejorar la resistencia contra los microorganismos que causan infecciones bacterianas o fúngicas. Debido a sus taninos, tiene propiedades antidiarréicas. El doctor Peter Curtis, director de uno de los estudios, asegura: “Hemos descubierto que tomar una taza de arándanos al día produce mejoras continuadas en la función vascular y en la rigidez arterial”.

Ciruelas y cebollas

¿Para qué? La diabetes tipo 2 es un problema de salud cada vez mayor en el que el cuerpo no controla adecuadamente el metabolismo y lo conduce a problemas catastróficos en muchos órganos. Si bien tipo 1 es una enfermedad autoinmune, esta se considera una enfermedad de estilo de vida en la que el organismo desarrolla resistencia a la insulina. Esto a menudo se puede revertir con ejercicio y una dieta saludable.

Si bien la reducción de los carbohidratos, la ingesta de menos carne roja y de bebidas azucaradas es fundamental para prevenirla, se sabe que comer activamente alimentos que fortalecen tus sistemas de defensa reduce el riesgo de padecerla. Los granos enteros, el cacao en polvo, el té verde, la lechuga de hoja roja, el aceite de oliva, el brócoli, la sandía, las nueces, el pescado, las cebollas y las ciruelas contrarrestarán la inflamación, activarán tu sistema inmune y te ayudarán a prevenir esta enfermedad.

Setas, bacalao y ajo

Los tres nutrientes que juegan un papel principal en el mantenimiento de un buen sistema inmune son el selenio, el zinc y la vitamina B6 (aunque no son los únicos, por ejemplo, el hierro también interviene, aunque en menor medida).

Pon atención y empieza a vigilar tu dieta porque muchos aseguran que “comemos veneno” y en la alimentación está clave para estar saludable

Estos alimentos contienen selenio, un elemento químico del grupo de los no metales. En un estudio publicado en ‘The Journal of Nutrition’ por el investigador John R. Arthur y su equipo, del Rowett Reseach Insitute, se explica que “tiene un gran potencial para influir en nuestro sistema inmune”. Según los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las nueces de Brasil, el bacalao atlántico, seco y salado y las setas shiitake son los perfectos alimentos para que tu organismo coja fuerzas.

Menta verde, pistachos y ostras

También la salvia y los pimientos del piquillo (en concreto uno característico de México, el chile pasilla, llamado así por su aspecto seco, que se asemeja al de una pasa). Estos cuatro alimentos proporcionan vitamina B6, indispensable para la creación de anticuerpos.

Ostras

Este crustáceo ha sido, tradicionalmente, exclusivo de las carteras más abultadas. Resulta que su sabor y textura no son lo único especial. Se trata de una de las mayores fuentes alimentarias conocidas de zinc. La investigadora Pamela J. Faker y su equipo, de la Michigan State University en EEUU, publicaron un estudio en el año 2000 donde analizaban la relación entre las deficiencias de este mineral y la actividad del sistema inmune y cómo afectaba al cuerpo humano restablecer los niveles normales de este micronutriente.

Los resultados de más de tres décadas de trabajo indicaron que la falta de zinc provocaba una rápida disminución de la respuesta de los anticuerpos y las células del sistema inmune. También puedes evitarlo comiendo ternera, pipas de calabaza o harina de sésamo.

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