El pasado 20 de septiembre se esperaba que cientos de miles de fanáticos de los ovnis se reunieran cerca de la denominada “Área 51”, con el fin de invadirla y averiguar, de esta forma, si efectivamente, en ese sector privado de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, se almacenan naves espaciales de origen extraterrestre según lo sugerido por ciertas teorías conspirativas.

La verdad es que durante ese día solo llegaron alrededor de 3000 personas y no las 2 millones que habían confirmado su asistencia vía Facebook. La jornada, por lo general, estuvo tranquila con solo dos detenidos, y los pocos asistentes lograron llamar la atención de los enviados especiales de los medios de comunicación que se deleitaron con sus llamativos disfraces.

Foto: telegraph.co.uk

Lo cierto es que tras el secretismo que rodea este lugar, se esconde una verdad que pocos saben y a la cual incluso se ha referido públicamente la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, en sus siglas in inglés) mediante un informe desclasificado.

De acuerdo a una reciente publicación de la BBC de Londres, todo el mito generado en torno al Área 51 les ha valido a los militares el mecanismo perfecto para desviar la atención con respecto a lo que realmente sucede en dichas instalaciones.

Todo nace durante la Guerra Fría, época donde Estados Unidos y la entonces Unión Soviética lucían sus mejores armas y estaban a la espera de quién se atrevía a dar el primer golpe. Como era de esperar, el país norteamericano necesitaba de un lugar seguro y aislado para probar armamento con el cual enfrentaría a los rusos, por lo que el entonces mandatario, Dwight D. Eisenhower, aprobó en 1955 una zona del desierto de Nevada para usarla como laboratorio y campo de entrenamiento de la Fuerza Aérea.

Según lo señalado por la BBC, el terreno comprende un total de 12.000 km2 el cual es cercano a las zonas donde se ejecutaban pruebas nucleares. Allí se probaron algunos modelos de aeronaves como el avión espía Lockheed U2, al cual apodaron “Dama Dragón”. De esta forma, nació el “Proyecto Aquatone” con el cual realizaban vuelos de reconocimiento de “23 objetivos de prioridad extremadamente alta en la Unión Soviética”, de acuerdo a un documento desclasificado de la CIA.

Este avión podía volar a 20.000 metros de altura tomando fotografías de alta resolución para buscar el arsenal atómico soviético, aunque oficialmente el gobierno estadounidense informaba que el U2 realizaba solo mediciones meteorológicas.

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Además de esta aeronave, se probaron otras en el Área 51 como el A12 Oxcart, el SR-71 Blackbird, y el F-117. Cabe destacar, que todas estas pruebas se realizaron en secreto, pues incluso quienes participaban en ellas contaban con información limitada.

De acuerdo a la BBC, este hermetismo fue la cuna perfecta para que surgieran teorías de la conspiración en torno a ovnis y extraterrestres. La CIA destacó en su informe desclasificado en 2013, que cerca del 50% de los avistamientos de objetos voladores no identificados en el área 51 correspondían a vuelos de prueba de aviones secretos capaces de volar tres veces más alto que los aviones comerciales y a velocidad supersónica.

Annie Jacobsen, autora del libro: “Área 51: Una historia sin censura de la base militar secreta de Estados Unidos”, asegura que la CIA utilizó esta confusión y revuelo que causaban los avistamientos.

“La CIA se benefició de esa desinformación al alimentar una mitología alienígena“, comentó Jacobsen a la BBC dejando entrever que la Agencia se beneficiaba de que la gente estuviera pensando en alienígenas y no en el verdadero propósito de la base.

De momento, pese al entusiasmo de algunos, aún no ha probado la presencia extraterrestre en el Área 51, pero dicha zona dejó de ser tan secreta como antes.

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