Un ostensible aumento de la deuda pública hasta un umbral de 29,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023 reveló el Informe de Finanzas Públicas presentado por el director de Presupuestos, Rodrigo Cerda, a la Comisión Mixta en el marco de la discusión del proyecto de erario fiscal para 2020.

De acuerdo a sus últimos datos, la deuda bruta como porcentaje del PIB ha seguido una preocupante trayectoria alcista. De hecho, en el primer informe de Finanzas de marzo se estimaba que en 2023 este indicador sería de 26,6%; mientras que en junio ya se había incrementado a un 28,2% para el mismo año. Y el pronóstico presentado ayer señala que en 2023 la deuda pública será de 29,5%. “Pensamos que en 2024 tenderá a estabilizarse en torno en 29,3%”, acotó Cerda.

En esta última proyección se menciona que en 2021 esta variable subirá a 28,3%, partiendo de un 27,8% en 2020.

Este escenario se va configurando producto de los resultados esperados para este año. En diciembre de 2018 la deuda bruta llegó a US$70.247 millones, equivalente a un 25,6% del PIB. En junio de este año, la Dipres informó que terminaría diciembre en un 26,9%, no obstante este guarismo se elevó en este informe de septiembre a 27,2%, correspondiente a US$80.227 millones.

“Una de las cosas nuevas que hemos hecho es que tenemos informes de finanzas trimestrales y en todos están los informes de deuda (proyectada). Y trimestralmente se van actualizando los números, pero son similares a los que teníamos antes”, apuntó Cerda.

Si bien la senda alcista se mantiene, la velocidad es menor a la registrada durante el gobierno de Michelle Bachelet, donde subió del orden de 11 puntos, mientras que en el período de Piñera el avance sería de alrededor de 3,5 puntos.

Empeoramiento

Esta proyección da cuenta de lo restrictivas que se presentan las finanzas públicas. Este año los ingresos caerán un 0,9% afectados por la recaudación de cobre bruto (-21%), lo que llevará a un déficit fiscal efectivo mucho mayor que el esperado de 2,2%.

Para 2020, la Dipres presentó un cálculo mayor de ingresos, creciendo un 4,5%, impulsado por la incorporación de la eventual recaudación del proyecto de reforma tributaria aún en tramitación legislativa. El director del organismo admitió que sin los US$390 millones contemplados por esta vía los ingresos crecerían solo un 3,9%.

Como el Presupuesto 2020 contempla un incremento de gasto público de 3%, el ejercicio fiscal terminaría con un déficit efectivo de 2%, aunque en términos de balance estructural el saldo negativo irá reduciéndose a 1,4% del PIB.

Este escenario de restricción se vuelve más complejo a partir de 2021, ajustando el déficit estructural a la meta del gobierno de ir bajando en 0,2 décimas anuales, para llegar a -1% del PIB en 2022.

El informe reveló que en 2021 la holgura presupuestaria solo sería de US$129 millones y en 2022 bajaría a US$58 millones. Para 2024 se prevé que el déficit fiscal estructural disminuya a 0,6% del PIB. “Por un lado, hay proyectos que han ingresado y van copando espacios, otros proyectos adicionales a la reforma previsional; y por otro tenemos un escenario internacional que afecta al nacional y lleva a que la recaudación proyectada sea menor. Tenemos menos ingresos y más gastos, y eso tiende a disminuir las holguras”, acotó Cerda.

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