¿Llevas una dieta saludable? Probablemente si abordáramos a un grupo de personas en la calle y les hiciéramos esa pregunta, casi todas responderían que sí. Sin embargo, cada vez son más los estudios que encuentran relación entre determinadas enfermedades y una alimentación que no es adecuada. ¿Lo último? El hipotiroidismo. Quizá no lo sabías, pero muchos alimentos vegetales que consideramos sanos contienen moléculas que pueden alterar el equilibrio hormonal y metabólico, así lo indica la psiquiatra y nutricionista Georgia Ede en ‘Psychology Today’.

Pero, ¿qué es el hipotiroidismo? Se trata de un trastorno en el cual la glándula tiroides no produce la cantidad suficiente de ciertas hormonas cruciales. Sus síntomas varían según la gravedad de la deficiencia hormonal y tienden a desarrollarse lentamente, a menudo durante varios años, pues al principio son apenas perceptibles (como el cansancio o el aumento de peso). A medida que el metabolismo continúa ralentizándose empiezan a ser más evidentes: fatiga, estreñimiento, piel seca, debilidad muscular, afinamiento del cabello, dolores musculares y de las articulaciones, periodos menstruales irregulares o depresión.

Los bociógenos son sustancias naturales que tienen las plantas y que interfieren con la función tiroidea normal y pueden causar bocio

¿Qué tiene que ver todo esto con la alimentación? Cuando la glándula tiroides tiene dificultades para producir suficiente hormona tiroidea, puede crecer para tratar de hacer su trabajo mejor, formando un bocio (tiroides agrandada), y las personas que no obtienen suficiente proteína o yodo en sus dietas tienen un alto riesgo de desarrollar este bocio. Más de dos mil millones de personas en el mundo sufren esta enfermedad debido a que tienen deficiencia de yodo, cosa que, por suerte, no sucede en los países desarrollados, donde abundan los alimentos ricos en proteínas de alta calidad y este mencionado yodo se agrega a la sal y a los alimentos procesados. Sin embargo, existe un factor de riesgo poco conocido que puede afectar a cualquier persona y son los bociógenos dietéticos.

Se trata de sustancias naturales que tienen las plantas y que interfieren con la función tiroidea normal, por lo tanto, pueden causar bocio, especialmente cuando las proteínas o el yodo en tu dieta son escasos. Aquí hay algunos que quizá debas conocer.

Soja

La soja contiene dos bociógenos: genisteína y daidzeína. Históricamente se creía que eran saludables pero desde hace un tiempo se sabe que pueden causar hipotiroidismo. “Existe una fuerte evidencia clínica” indica la psiquiatra. “Se descubrió que los bebés alimentados con una forma de soja podían desarrollar esta enfermedad, y que se revertía cuando se dejaba de dar esta fórmula. Durante la década de los 60 los fabricantes comenzaron a agregar yodo para reducir el riesgo”. Los bociógenos de soja, además, no se revierten solamente porque el alimento se cocine y también afectan a los adultos.

Cebolla

Las cebollas contienen dos bociógenos diferentes: quercetina y propil disulfuro, principalmente de la primera, que se encuentra en una amplia variedad de frutas y verduras. La quercetina reduce la actividad de la tiroperoxidasa, así como la actividad de una segunda enzima, la deiodinasa hepática.(Una enzima hepática requerida para activar la hormona tiroidea). Hervir la cebolla reduce la cantidad de estos bociógenos hasta cierto punto.

Vegetales crucíferos

Brócoli, coliflor, coles de bruselas, col rizada… Suenan muy sanas, ¿no? Pero también contienen tiocinatos y un consumo excesivo de los mismos debería evitarse a toda costa.

Mijo

La suerte es que no es un alimento muy típico en nuestro país, aunque, como la yuca (que también debes evitar) está adquiriendo popularidad en los últimos tiempos. Los mijos son un grupo de varios cereales con semilla pequeña y que poseen un alto contenido proteico, además de su riqueza en hierro. Contiene flavonoides bociogénicos que reducen en gran medida la actividad de la peroxidasa tiroidea.

La conclusión es que si tienes una tiroides poco activa deberías reconsiderar reducir la ingesta de estos alimentos. Deben tener especial cuidado las mujeres embarazadas y los lactantes.

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