El ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, valoró el resultado de la versión 2019 del Índice de Competitividad Global (ICG), dado a conocer por el World Economic Forum (WEF), junto a la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), en el cual Chile se mantuvo por segundo año consecutivo en la posición 33 entre los 141 países que incluye el informe anual, pero señaló que se debe seguir avanzando para mejorar en legislación laboral y nuevas tecnologías de la información.

Fontaine destacó que “con el puesto 33, Chile sigue a la cabeza de América Latina y lo separan 15 puestos del siguiente, que es México, con el lugar 48. Así que sigue siendo una posición muy favorable la que exhibe Chile en materia de competitividad internacional”.

Asimismo, señaló que “el indicador de este ranking muestra, eso sí, que Chile mantiene e incluso retrocede en los rezagos que tiene en materia de penetración de las tecnologías de la información en las empresas, en materia de innovación y, sobre todo, en materia de regulaciones laborales. O sea, ahí es donde hay que poner el acento para seguir trabajando en esa materia”.

El secretario de Estado indicó que “en algunos de estos frentes hemos perdido puestos de competitividad, no porque hayamos hecho acá reformas inconvenientes, sino que, porque no hemos adoptado las medidas necesarias para tener un ambiente más propicio a la competitividad en lo laboral y en lo tecnológico, mientras que otros países sí lo han hecho”.

Por ello enfatizó que se debe poner el acento en flexibilización y modernización de las áreas laborales y tecnológicas.

Ranking

De los cuatro pilares y 12 categorías que mide el sondeo, los principales retrocesos de Chile se dan en el Mercado Laboral (que pasa desde 45 al 53), siendo los principales problemas detectados el costo del despido debido a la indemnización por años de servicio (posición 116) y la rigidez para contratar y despedir trabajadores (124).

La otra deuda pendiente es en Adopción de Tecnologías de la Información (cae del lugar 49 al 56), mientras la capacidad de innovación (53) también se mantiene como desafío, ya que la peor evaluación está en la inclusión de la fuerza de trabajo (lugar 88). Otra área deficitaria es en la capacidad de las empresas para adoptar ideas disruptivas (74), mientras que también registra un mal ránking en el pensamiento crítico en la enseñanza (84).

Como contrapartida Chile consolida el primer lugar en estabilidad macro que evalúa inflación y la dinámica deuda-PIB y también mejora en la variable mercado de productos que evalúa complejidad tarifaria asociada a la apertura comercial, donde se ubica en el lugar 10.

El pilar del sistema financiero también recibe una buena evaluación (21), destacando en brecha del crédito (1) y solidez de la banca (4).

También es valorada la solidez de las normas de auditoría e informes (21), el marco regulatorio de la insolvencia (26) y el tiempo para comenzar negocios (32).

/psg