“La actividad demoníaca está creciendo de manera alarmante. El problema no es que el diablo haya aumentado su juego, sino que más gente está dispuesta a jugarlo”. Estas palabras pertenecen al padre norteamericano Vincent Lampert, uno de los exorcistas más conocidos del mundo, que ostenta este cargo en Indianápolis desde 2005, y que alertó sobre el aumento del número de personas involucradas en rituales satánicos, por lo cual se están intensificando las medidas para incrementar la cantidad de exorcistas en el mundo.

El Padre Vincent Lampert, exorcista desde el año 2005.
El Padre Vincent Lampert, exorcista desde el año 2005

El padre Lampert precisó que durante el tiempo que ha ocupado su cargo le ha tocado “atender” tres posesiones demoníacas reales, todas durante los últimos años. “Los fenómenos que vemos con más frecuencia son tres: infestación, vejación y obsesión. La infestación demoníaca sucede en lugares donde las cosas pueden moverse y hay ruidos fuertes. La vejación se refiere al evento en el que una persona es atacada físicamente y puede presentar marcas como moretones, mordeduras o arañazos, mientras que la obsesión demoníaca implica ataques mentales, como por ejemplo pensamientos persistentes del mal”, precisó el religioso, quien explicó que la pornografía desenfrenada, el uso de drogas y el ocultismo son algunas de las puertas de entrada para que el demonio se apodere de las vidas humanas. “Donde hay actividad demoníaca, siempre hay un punto de entrada”, acotó.

exorcismo

El Padre Lampert, cuando fue nombrado oficialmente como exorcista en el año 2005, fue uno de los primeros y únicos 13 exorcistas que existían en Estados Unidos. No obstante, ahora este número se ha incrementado a 50 sacerdotes que ejercen este ministerio en todo ese país. Hoy, la demanda ante casos paranormales es tan grande que supera el número de sacerdotes con los que cuenta el ministerio de exorcismo, por lo que se busca incrementar el número de sacerdotes y de simplificar el sistema de admisión y mejorar el entrenamiento para poder ejercer este cargo. “Hay una gran necesidad de exorcistas en las diócesis y los que hay actualmente no son suficientes”, dijo Lampert.

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Estados Unidos, en todo caso, es uno de los países que mejor se ha preparado para enfrentar el mal. En el año 2012 se fundó el Instituto Papa León XIII para la “educación y formación de los sacerdotes en el santo ministerio del exorcismo y la liberación”, que fue una respuesta a la recomendación de San Juan Pablo II de que todas las diócesis nombraran a un exorcista. Monseñor John Esseff, presidente de la junta directiva del instituto, sacerdote durante 63 años y exorcista en la diócesis de Scranton, Pensilvania, durante más de 40 años, opinó que “a medida que la aceptación del pecado ha aumentado, también lo ha hecho la actividad demoníaca. Uno de los problemas más graves es que también hay cierta resistencia de la realidad de satanás en el seno de la misma Iglesia, entre sacerdotes y obispos que consideran como si sólo existiera el mal y no el diablo. Lo único cierto es que el único que puede vencer a satanás es Jesús. Él vencerá el reino del mal con la luz. Y cada sacerdote representa a Jesús. El diablo en cada exorcismo no ve al sacerdote, él ve a Jesús”.

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El obispo de Springfield, Thomas Paprocki, que ha impartido varias charlas en el Instituto León XIII, hace hincapié en diferenciar los exorcismos mayores de los menores. “Un exorcismo menor se presenta con mucha frecuencia en la Iglesia, cada vez que hacemos un bautismo, pues es una cuestión de rechazar a satanás y todas sus obras. Un sacerdote no necesita ningún permiso del obispo para hacer exorcismos menores en situaciones donde haya malas influencias, es sólo una cuestión de orar a Dios para vencer las malas influencias”.

El padre Lampert, por su parte, añade que un sacerdote, e incluso los laicos, pueden rezar las oraciones de exorcismo menor porque se dirigen a Dios, aunque advierte que “los fieles laicos no deben dar órdenes a los demonios, ya que los demonios reconocen la autoridad de los obispos y la Iglesia. Si reclaman autoridad por su cuenta, se pueden meter en problemas. No son los exorcistas quienes tienen el poder, sino el poder y la autoridad de la Iglesia que viene de Jesucristo. Los católicos deben entender que los individuos no tienen ese poder”.

Un caso para demostrar el poder de la oración para vencer el mal

El padre Vincent Lampert, quien como ya se mencionó anteriormente se ha enfrentado en varias ocasiones al demonio y también ha atendido a muchas personas que han acudido a él porque sentían algo raro en sus casas, recordó un reciente caso que le tocó enfrentar: el de un alma del purgatorio que necesitaba de las oraciones para ir al cielo, motivo por el cual llamaba la atención a su exmujer, la cual le había maldecido.

El religioso relató que el matrimonio de ambos había terminado debido a la infidelidad del marido. Cuando el esposo le anunció que la estaba dejando por otra mujer, la esposa le espetó: “¡Púdrete en el infierno!”. Sin embargo, cuando el tiempo pasó y el hombre desarrolló una enfermedad terminal, antes de morir se arrepintió de su adulterio, por lo que le pidió perdón a su esposa. “¡Púdrete en el infierno!” fue la nueva respuesta de ella, cargada de resentimiento y dolor.

Sin embargo, después que el hombre falleciera, en la casa que compartían ambos comenzaron a suceder una serie de eventos inexplicables, como muebles que se movían solos. Además, una vieja foto de su matrimonio aparecía una y otra vez sobre una mesa, pese a que la viuda constantemente la cambiaba de lugar. Así las cosas, la mujer pidió ayuda al padre Lampert para que la auxiliara a responder la pregunta: ¿Era el espíritu de su ex marido quien la estaba acosando por venganza? ¿O era un espíritu malévolo el que la castigaba de alguna forma?

Tras evaluar la situación, el Padre Lampert consideró que el hombre fallecido estaba en el purgatorio y necesitaba oraciones. “La convencí de perdonarlo”, dijo el sacerdote. “Recé por él junto a ella y todo se detuvo. He celebrado muchas misas en lugares donde suceden este tipo de cosas y eso (rezar) usualmente lo resuelve. Durante la Misa, cuando rezamos por la persona y todo se tranquiliza, entonces sabemos que esto era lo que se necesitaba. Creo que las almas pueden actuar en esta realidad si necesitan oraciones y si Dios se lo permite”.

Almas en el Purgatorio.
Almas en el Purgatorio

Respecto de la pregunta de cómo saber si es un alma en el purgatorio la que provoca una actividad paranormal en una casa o si eso es obra del demonio, el padre Lampert respondió que “si todo se calma cuando comenzamos a rezar, entonces es un alma del purgatorio. Si es un alma que está atrapada, está buscando oraciones e intentando llamar la atención de la gente. Necesita esas oraciones para avanzar a donde necesita estar. Pero si se trata de fuerzas del mal, las cosas se vuelven más turbulentas porque un demonio es atormentado por la oración”.

Un colega del padre Lampert, el sacerdote P. Patrick (seudónimo), agregó que, recordando las palabras del Credo Niceno, “creemos en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todo lo visible y lo invisible. Si, como un cristiano normal, no reconoces el mundo invisible, entonces estás ciego a mucho de eso. Además de los ángeles y demonios, existen todas las almas que alguna vez estuvieron unidas a los cuerpos. Tras la muerte, nuestras almas estarán en el cielo o en el infierno, pero hay quienes no están aún en el cielo debido a sus imperfecciones. A veces estas almas se quedan atadas a cosas aquí sobre la tierra. Creo que es lo que la gente llama fantasmas: almas sin cuerpo aún atadas a cosas o personas”.

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