El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, celebró este miércoles el inicio de un proceso de diálogo con el movimiento indígena que protesta contra el aumento del precio de las gasolinas, y dijo que cree que la convulsión social en el país pasará pronto.

Manifestantes montan una barricada durante las protestas de este martes en Quito. REUTERS/Henry Romero
Manifestantes montan una barricada durante las protestas de este martes en Quito

Moreno, que trasladó la sede del Gobierno a la ciudad costera de Guayaquil, lejos del asedio de las protestas en Quito, dijo esta tarde que decidió regresar a la capital para tender la mano a los manifestantes indígenas.

“Ya tenemos primeros buenos resultados del diálogo”, precisó Moreno en un mensaje en Twitter, en el que se congratuló de que la movilización indígena de este miércoles se haya deslindado de grupos violentos.

Esos acercamientos se ha producido a expensas de representantes de Naciones Unidas, de la Iglesia y de las universidades, que se han mostrado dispuestos a colaborar para solucionar el conflicto social.

“En Quito recibí el reporte de que las marchas se desarrollan con normalidad. Hermanos indígenas, me alegra que hayan separado de sus manifestaciones pacíficas a los elementos perniciosos”, agregó el gobernante.

“Sin duda esto se va a solucionar muy pronto”, agregó el mandatario, que dijo estar alegre de que el movimiento indígena esté “pensando en mantener la constitucionalidad, la democracia y la paz” en el país.

Recordó que jamás ha ofendido a los indígenas y que, más bien, los ha tratado con “respeto y cariño” y que por ello está dispuesto a dialogar con las comunidades.

“Hermanos indígenas, jamás os he ofendido. Nunca os he ofendido, siempre os he tratado con respeto y cariño y ahora quiero hacerlo nuevamente”, agregó.

El presidente ecuatoriano ha insistido en que está dispuesto a dialogar con los indígenas, aunque ha señalado en reiteradas oportunidades que no dará marcha atrás en la eliminación del subsidio a los combustibles, como le exigen los manifestantes.

Choques entre la policía y los manifestantes durante las protestas de este martes en Quito. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
Choques entre la policía y los manifestantes durante las protestas de este martes en Quito

Horas antes, el vicepresidente ecuatoriano, Otto Sonnenholzner, ha informado de que la mediación de Naciones Unidas y la Iglesia Católica ha dado sus primeros frutos y el Ejecutivo y las organizaciones indígenas llegaron al “compromiso” de pactar la ruta de la marcha capitalina y que sea “pacífica”.

De su lado, el secretario general de la Presidencia, José Augusto Briones, remarcó hoy que se han producido acercamientos iniciales con representantes del colectivo indígena para avanzar en soluciones a sus demandas.

Briones indicó que el Gobierno ha preparado un “plan integral” para atender las principales demandas indígenas que busca compensar el incremento de los precios de los combustibles y generar “oportunidades de bienestar reales” en las comunidades.

Sistemas de riego, financiación agrícola, reestructuración e deudas de campesinos, tecnología y maquinaria, centros de acopio de productos del campo, entre otros, forman parte del plan que el Gobierno quiere discutir con el movimiento indígena, explicó el secretario.

Manifestantes participan en una protesta contra las medidas de austeridad del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en Quito, Ecuador. 8 de octubre de 2019. REUTERS/Carlos García Rawlins
Manifestantes participan en una protesta contra las medidas de austeridad del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en Quito

Remarcó la “disposición para dialogar” del Gobierno con quienes se “manifiestan de manera pacífica”, y añadió que la propuesta oficial ha sido trasladada a los dirigentes indígenas para su análisis.

Por su parte, el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa -a quien Moreno ha acusado de orquestar las protestas en un intento de derrocar a su Gobierno junto al dictador venezolano, Nicolás Maduro-, ha denunciado la represión por parte de la Policía contra los manifestantes en Guayaquil a través de un vídeo publicado en Twitter.

Dos muertos y 800 heridos

El origen de las protestas es la reforma económica anunciada por Moreno el pasado 1 de octubre fruto del acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional para conseguir una inyección de 4.200 millones de dólares para el país.

Los disturbios estallaron dos días después con enfrentamientos entre policías y militares y saqueos, lo que llevó a Moreno a declarar el estado de excepción, que en un principio debía estar vigente 60 días pero el Tribunal Constitucional lo redujo a 30.

Desde entonces, dos personas han muerto -una arrollada por un coche y otra al caerse por un puente, ambos en el marco de las protestas-, decenas han resultado heridas, incluida una persona que perdió un ojo por un perdigón, y cerca de 800 personas han sido detenidas, de acuerdo con el último balance.

Según el Ministerio de Gobierno, la mayor cantidad de los 766 detenidos se registran en la ciudad costera de Guayaquil (177), seguido por la de Quito (163). En repetidas ocasiones, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, ha señalado que la mayor parte de personas, especialmente en Guayaquil, fueron detenidas por actos de vandalismo.

Moreno ha ofrecido diálogo aclarando que no recuperará el subsidio al combustible, la medida más polémica del conocido popularmente como “paquetazo”, aunque los manifestantes exigen como requisito para sentarse a la mesa de negociaciones que el Gobierno recupere las ayudas públicas a la gasolina y al diésel.

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