La obesidad y sus enfermedades relacionadas no sólo son perjudiciales para la salud sino que también tienen un alto precio económico: de acuerdo con un estudio que acaba de dar a conocer la OCDE, restará en promedio 3,8% al PIB de Chile entre 2020 y 2050.

El análisis, que consideró 52 países, indica que en Chile el costo económico del sobrepeso es mayor que en el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y los de la Unión Europea, donde alcanza a 3,3%, aunque es menor al de naciones como Argentina o México.

En Chile, la tasa de obesidad de la población es de 28%, según la OCDE con datos al 2016. En las mujeres asciende a 31% y en los hombres a 24,9%.

Sin embargo, el porcentaje de la población con sobrepeso asciende a 63,1%, cifra sólo superada en la región por México (64,9%). Chile también está muy por encima del promedio de los países OCDE (58,3%) y del G20 (52,9%). La situación es alarmante: de acuerdo con el estudio, uno de cada cuatro niños en Chile será obeso en 10 años más.

Efecto laboral

Según el informe, las personas con una enfermedad crónica estarán ausentes del trabajo por 1,5% más días durante el resto de su vida laboral. La diabetes tiene el efecto más perjudicial y causa un 3,4% de días adicionales de ausencia del trabajo en mujeres. Las personas con sobrepeso muestran un aumento del 1% en las ausencias, debido a otras razones.

El informe de la OCDE, titulado “La pesada carga de la obesidad – La economía de la prevención”, reveló que en la actualidad más de la mitad de la población padece sobrepeso en 34 de los 36 países de la OCDE y que casi una de cuatro personas es obesa.

Las tasas medias de obesidad en adultos en los países de la OCDE han aumentado desde el 21% en 2010 hasta el 24% en 2016, lo que significa que en la actualidad hay 50 millones más de personas obesas.

Más comida, menos productividad

La investigación indicó que una parte significativa del efecto de la obesidad en la economía en general está relacionada con la reducción de la fuerza laboral productividad y capital humano reducido.

“Las personas con enfermedades crónicas tienen más probabilidades de ser desempleados y perder días de trabajo y, cuando están en el trabajo, tienen menos probabilidades de ser productivos que individuos sanos. Además, las personas con sobrepeso tienen más probabilidades de tener una educación más baja logro con efectos negativos en su conjunto de habilidades”, dijo el estudio.

“Tener al menos una enfermedad crónica se asocia con una disminución del 8% en la probabilidad de ser empleado en el año adelante, en comparación con personas con la misma edad y nivel de educación que no reportan una enfermedad crónica”, advirtió.

Asimismo, indicó que las personas con al menos una afección crónica tienen casi un 20% más de probabilidades de jubilarse temprano.

El llamado desde la OCDE fue a actuar.

“Existen razones económicas y sociales urgentes para ampliar las inversiones a fin de combatir la obesidad y promover estilos de vida saludables”, declaró el secretario general de la OCDE, el ex ministro mexicano Ángel Gurría.

“Estos hallazgos muestran claramente la necesidad de mejores políticas sociales, sanitarias y educativas que contribuyan a que la gente lleve vidas más saludables. Mediante la inversión en prevención, los responsables de la elaboración de políticas públicas pueden poner freno al aumento de la obesidad en las futuras generaciones, beneficiando así a las economías. No hay excusas para la inacción”, afirmó.

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