Luz Poblete y Jorge Fuentes estaban solos en una mesa demasiado grande para dos personas. Esa mañana, los secretarios generales de Evópoli y la UDI, respectivamente, habían subido hasta el tercer piso de la sede de Evópoli en Providencia para mantener viva la coordinación en Chile Vamos, pero no tuvieron éxito. Ese viernes 6 de septiembre, las otras dos colectividades que componen el bloque oficialista, RN y el PRI, no llegaron a la cita.

No se trataba de ausencias circunstanciales. Cansados del poco avance en la agenda y del desinterés de los presidentes de partidos, los secretarios generales Felipe Cisternas (RN) y Rodrigo Caramori (PRI) optaron por dejar de participar en las reuniones de coordinación. La decisión, a juicio de ambos, tampoco hacía daño al bloque. Por una parte -analizaron- la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, nunca había asistido a una cita de Chile Vamos, y por otra, los presidentes Mario Desbordes (RN) y Hernán Larraín Matte (Evópoli) estaban asistiendo de forma intermitente a las citas desde hacía, al menos, tres meses. En conclusión, las reuniones habían perdido su carácter resolutivo y quedado reducidas a encuentros para analizar la contingencia y compartir una taza de café. Ninguno de los cuatro secretarios tenía el poder suficiente para tomar una decisión. Todo diálogo terminaba inexorablemente con un “lo voy a consultar”.

Desde entonces, Chile Vamos mantiene congeladas sus reuniones de coordinación. El grupo de WhatsApp del bloque solo se activa cuando alguien intenta agendar una nueva cita, que ha sido imposible de concretar, porque al menos uno de los presidentes termina excusándose.

El primero en dejar de participar fue el timonel de RN. “Para qué voy a ir, si ella ni se aparece”, es la frase que algunos parlamentarios de RN le han escuchado al diputado Desbordes, quien se quejaba en privado de la indiferencia de su contraparte gremialista. A Desbordes se sumó Larraín Matte; luego siguieron los secretarios generales.

“Las reuniones de los viernes se terminaron”, reconoce el presidente del PRI, Hugo Ortiz de Filippi, a La Tercera. “Los presidentes, incluyendo quien le habla, siempre nos excusábamos de ir por razones de tiempo, pero cuando tenemos un tema lo vemos los lunes”, agrega Ortiz de Filippi, intentando desdramatizar el último round de la derecha.

Disputas históricas

Las diferencias entre ambos partidos no son nuevas. Durante el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera, sin ir más lejos, los presidentes de RN y la UDI, Carlos Larraín y Patricio Melero, ni siquiera se dirigían la palabra y muchos militantes atribuyeron la derrota electoral del 2013 -a manos de la expresidenta Michelle Bachelet- a la falta de unión en la entonces llamada Alianza por Chile.

Años atrás, en 2001, ambos partidos congelaron sus relaciones luego de que el entonces líder de la Alianza, Joaquín Lavín, le pidiera a Piñera que bajara su candidatura senatorial por la Región Valparaíso Costa, a favor del exalmirante y comandante en jefe de la Armada, Jorge Arancibia.

“La UDI cacarea como las gallinas”, señalaba Piñera, entonces timonel de RN, al comentar las dificultades en el proceso de recomponer relaciones con el gremialismo.

Pero la gran crisis sucedió tres años después, en 2004, cuando Pablo Longueira, entonces timonel de la UDI, y el propio Piñera tuvieron que renunciar a las presidencias de sus partidos luego de que Lavín les pidiera dejar sus cargos en medio de un complejo clima interno, generado por el caso Spiniak, que a su vez comenzó con una diputada RN -Pía Guzmán- vinculando a dirigentes UDI con una red de pedofilia y producción de material pornográfico.

Por esos días, Longueira y Piñera no eran capaces de hacer una conferencia en conjunto y, cuando lo hacían, terminaban cuestionándose frente a los mismos periodistas.

Todo culminó en 2005, cuando el consejo general de RN levantó sorpresivamente la candidatura presidencial de Sebastián Piñera y, pese a todos los esfuerzos, no fue posible levantar un pacto electoral. El resultado: Piñera y Lavín se enfrentaron en primera vuelta.

Compleja relación

Cuando falta un año para las elecciones municipales -calificadas por el bloque y por el mismo gobierno como las más importantes y decisivas para la continuidad en La Moneda-, los militantes y parlamentarios oficialistas están preocupados y no ven con buenos ojos que las reuniones para organizarse de cara a los comicios estén congeladas. El desasosiego en las filas ha aumentado debido a la creciente tensión entre la UDI y RN, para algunos la más compleja en lo que va del segundo gobierno de Piñera y aún cuando el mismo Presidente ha llamado a la unidad.
Las señales han estado a la vista. Este lunes fue la propia timonel UDI quien hizo un llamado al “orden” en RN durante el comité político de La Moneda. Según los presentes, la senadora se quejó por la postura legislativa de algunos parlamentarios de la tienda de Antonio Varas, que han respaldado proyectos de la oposición, como el que busca reducir la jornada laboral a 40 horas.

“En la medida en que se acercan las elecciones, los partidos deben hacer un esfuerzo por mantener el orden para apoyar al gobierno. No se puede ser oposición y gobierno al mismo tiempo”, dice Van Rysselberghe al ser consultada por sus dichos en el comité político, advirtiendo que las conductas de ciertos congresistas de RN pueden tener “costos electorales” para el bloque.

Semanas antes, la senadora los había acusado públicamente de hacerle “daño al gobierno” luego de que diputados de RN y Evópoli aprobaran la conformación de una comisión investigadora por la escasez hídrica en el país, que indagará los actos administrativos que diversos organismos del Estado han tomado para enfrentar la sequía desde 2010, un período que incluye al primer gobierno del Presidente Piñera. “Es impresentable”, dijo la líder gremialista.

Desbordes, por su parte, no demoró en contestar, asegurando que el discurso de la UDI era algo “penoso”.

La molestia del timonel de RN se hizo aún más patente unas semanas después. El jueves 3 de octubre, el parlamentario llegó hasta La Moneda en compañía de los jefes bancada de diputados de RN, Jorge Rathgeb y Catalina Del Real, para hacer un reclamo formal por la agresividad de la UDI ante el ministro del Interior, Andrés Chadwick.

Quienes conocieron detalles cuentan que se le manifestó a Chadwick la molestia de varias autoridades de RN que estarían sufriendo presiones de algunos senadores UDI para renunciar anticipadamente a sus cargos. Entre ellas, el seremi de Vivienda de Los Lagos, Rodrigo Wainraihgt, y la gobernadora de Valdivia, María José Gatica, quienes buscan la gobernación regional en sus respectivas zonas, donde la relación de las directivas regionales sería “insostenible”. En concreto, en RN apuntaron a los senadores UDI Iván Moreira, en Los Lagos, y Ena Von Baer, en Los Ríos.

En el gremialismo negaron cualquier tipo de presión hacia militantes de RN y aseguraron que ni Moreira ni Von Baer han pedido la salida de las autoridades mencionadas.

Dirigentes de Chile Vamos explican que la compleja relación se debe a las mismas elecciones del próximo año. Cada partido, dicen, está protegiendo a sus futuros candidatos y la primaria se convirtió en un dogma, incluso donde existe una figura favorita para ganar. En RN, de hecho, hay quienes cuestionan que la UDI no le asegure el cupo a la intendenta metropolitana, Karla Rubilar, quien en las próximas dos semanas renunciará a su cargo para competir por la gobernación. Pese a que Rubilar es la carta del propio Piñera, la UDI asegura que peleará la zona, “independiente de lo que opine La Moneda”.

En el gremialismo cuentan que ya le transmitieron al gobierno que quien suceda a Rubilar no podrá ser militante RN, sino que deberá ser independiente como ella, para mantener los equilibrios políticos en el Ejecutivo. Lo mismo exigieron cuando el subsecretario de Desarrollo Regional, Felipe Salaberry -militante histórico de Suecia-, renunció a su cargo luego de que se le acusara de haber insultado a un funcionario de la Municipalidad de Ñuñoa, que está en manos de un alcalde RN, Andrés Zarhi.

Fue la misma senadora Van Rysselberghe quien demandó que el cargo siguiera en manos de su partido y de paso, en privado, reclamó por la filtración de las diputadas RN Ximena Ossandón y Aracely Leuquén, quienes aseguraron que Piñera les había anunciado la salida de Salaberry.

En plena crisis, y pese a haber sido uno de los parlamentarios que reclamaron contra la UDI, el jefe de bancada, Jorge Rathgeb, aún no renuncia al optimismo.

“Los matrimonios más felices son los que saben superar sus desencuentros y son los que más perduran. Y este matrimonio ha durado muchos años”, dice.