El tiempo pasa y el dictador Nicolás Maduro sigue sin dar el brazo a torcer. La comunidad internacional insiste en la necesidad de convocar a elecciones libres, pero el líder chavista se aferra al poder. El gobierno chileno, uno de los que más ha denunciado las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, advirtió en las últimas horas que podría tomar duras medidas contra el país caribeño si el dictador se sigue negando a la convocatoria de comicios presidenciales.

Durante una entrevista con el diario Financial Times, el canciller chileno, Teodoro Ribera, aseguró que el gobierno de Sebastián Piñera está dispuesto a trabajar con sus aliados para cortar las comunicaciones de Venezuela, cerrar su espacio aéreo e implementar un bloqueo naval, si Maduro no atiende al llamado internacional.

“La solución a la crisis tiene que ser pronto. Venezuela es un problema para la seguridad hemisférica; tenemos que hacer que Maduro entienda que es preferible convocar elecciones, que no convocarlas”, manifestó el diplomático.

Asimismo, consideró fundamental que “los países de la región” obliguen a Maduro a llamar a elecciones libres, “con observadores internacionales”.

En medio de la presión internacional, la cúpula chavista recibió fuertes sanciones -principalmente económicas y financieras- de parte de países como Estados Unidos, Canadá y Suiza, entre otros. Sin embargo, Ribera indicó que las medidas a tomar en el futuro deben ser “más estrictas”.

“Son los próximos pasos lógicos”, aseguró el canciller chileno, en referencia al posible bloqueo contra Venezuela.

Por su parte, también apuntó que la oposición, liderada por el presidente interino Juan Guaidó, debe ser “más pragmática” y reconocer que las transiciones políticas democráticas “exigen sacrificios recíprocos”: “Nadie deja el poder para ir al infierno voluntariamente”.

En esa línea, reiteró la postura del gobierno chileno, que sostiene que la solución a la crisis venezolana debe ser “pacífica”.

Ribera alertó, además, que si en el corto lapso de tiempo no hay una solución a la crisis, el número de refugiados venezolanos podría aumentar a entre siete y ocho millones para el año que viene: “Eso ejercerá una presión muy, muy grande sobre los países de la región y podría tener un efecto desestabilizador”.

Pronóstico del FMI

La región de Latinoamérica y el Caribe sufrirá una sensible desaceleración económica este año, ya que el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que crezca un 0,2%, cuatro décimas menos de lo pronosticado en julio, principalmente por el desgaste de sus grandes economías: Brasil, México y Argentina.

Este crecimiento cercano al cero, en el que también influyen la crisis de Venezuela y la inestabilidad de Ecuador, está lejos del 1 % registrado en 2018.

En 2020, la economía latinoamericana avanzará un 1,8 %, según el FMI, cinco décimas por debajo de lo calculado hace apenas cuatro meses.

“En América Latina, la actividad se desaceleró notablemente a principios de año en las economías más grandes, reflejando principalmente factores idiosincráticos. Ahora se espera un crecimiento en la región del 0,2 por ciento este año”, señala el FMI en su informe de Perspectivas Económicas Globales.

Entre los aspectos positivos en Latinoamérica destacan las buenas perspectivas de Perú, Chile, Colombia y Bolivia, para los que se esperan ritmos de crecimiento anual superiores al 2,5 % este año y el próximo, aunque en la mayoría de los casos se han revisado a la baja las previsiones.

Perú será uno de los motores de la región en 2019 y 2020, con un crecimiento estimado del 2,6 % este año y del 3,6 % el próximo, aunque sus datos han sido revisados a la baja un 1,1 % y cinco décimas, respectivamente.

Se espera que Chile registre una expansión del 2,5 % este año, siete décimas menos de lo previsto anteriormente, y del 3 % en 2020, cuatro décimas por debajo.

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