El estado de emergencia y la presencia militar no detuvieron los destrozos, las manifestaciones y los cacerolazos. Santiago duerme la noche de este sábado con toque de queda por primera vez en más de 30 años. El estado de emergencia y la presencia militar no detuvieron los destrozos, las manifestaciones y los cacerolazos. Santiago duerme la noche de este sábado con toque de queda por primera vez en más de 30 años.

He tomado la decisión de decretar la suspensión de libertades personales de movimiento a través de un toque de queda total en las provincias de Santiago, Chacabuco y las comunas de Puente Alto y San Bernardo. Esto se ejecutará a partir de las 22.00 hasta las 7.00”. A las 19.45 horas, y tras una jornada en la que la violencia y las manifestaciones no menguaron, pese al estado de emergencia, el general de división Jorge Iturriaga del Campo anunció así, por primera vez desde el retorno a la democracia, en 1990, un toque de queda para gran parte de la Región Metropolitana.

La medida marcó una nueva jornada de manifestaciones masivas en la capital chilena, iniciadas en la semana, en protesta al alza de las tarifas del Metro de Santiago, con un peak de disturbios y destrucción el viernes. También fue la primera jornada con militares en las calles, luego de que a la medianoche del viernes el Presidente Sebastián Piñera decretara estado de emergencia en Santiago. La decisión del Mandatario dejó a las Fuerzas Armadas a cargo de la seguridad pública y con atribuciones para suspender libertades personales. Los controles, según Iturriaga, serían hechos por funcionarios de Carabineros y la PDI, y su continuidad se analizará este domingo. “Yo lo que pido a la ciudadanía es que no tenga problemas, tiene dos horas para llegar a sus hogares, los invitamos para que, por favor, vayan y disfruten este día de sábado por la noche, que se protejan, que estén en sus casas y que mañana podamos tener un mejor día”, dijo Iturriaga al final del punto de prensa.

A partir del anuncio, los santiaguinos que no estaban en sus casas tuvieron 135 minutos para trasladarse. Al poco tiempo disponible, sumado a los problemas de desplazamientos que surgieron por las manifestaciones, se sumó el cierre total del Metro desde el viernes y la suspensión total del servicio de buses desde las 16.00, “por no contar con medidas de seguridad para nuestros conductores y usuarios”.

Minutos antes de que Iturriaga anunciara la medida, el Presidente Piñera anunció un giro relevante en relación a la posición del gobierno el lunes: echó pie atrás con el alza de $ 30 en el pasaje del tren subterráneo. El Jefe de Estado también informó que este domingo se reunirá con los presidentes de la Corte Suprema, Haroldo Brito; del Senado, Jaime Quintana, y la Cámara de Diputados, Iván Flores. Además, Piñera señaló que durante la próxima semana convocará una mesa de diálogo para escuchar propuestas de distintos sectores.

Militares a la calle

Quedan pocos minutos para las 14.00. Hace 12 horas que Santiago está bajo estado de emergencia. Un camión con una docena de militares avanza por Gran Avenida. Se detiene en la esquina de Ramón Subercaseux, en San Miguel. Un hombre se acerca al vehículo y los increpa: “Piensen cómo viven sus jefes, sus coroneles, sus mayores. No se enfrenten con nosotros”, les grita. Los soldados, arma en mano, se muestran impertérritos y continúan su recorrido en dirección sur. Poco más adelante, los uniformados se encontraron con decenas de personas que a esa hora se sumaron a las miles que desde el mediodía de este sábado salieron a las calles a protestar. Todos golpean sus ollas. El paso del grupo de uniformados provoca que el cacerolazo y los gritos aumenten su intensidad.

Son cerca de 1.500 militares que han sido distribuidos en turnos de ocho horas para patrullar las calles. La tarea es vigilar puntos conflictivos, como las estaciones de Metro, y apoyar a Carabineros en el control de los desórdenes. De ser necesario, dicen altas fuentes uniformadas, están autorizados a detener y disparar, pero no a matar. Aunque el objetivo de su presencia apunta más a un efecto psicológico disuasivo. Sin embargo, esto último no se logró y el escenario vivido el viernes rápidamente se replicó este sábado.

Disturbios día 2

El primer mano a mano entre uniformados y manifestantes ocurrió en la Plaza de Maipú pasadas las 13.00. Luego de que Carabineros intentara dispersar sin éxito a las más de tres mil personas que se concentraron en el lugar, un camión del Ejército llegó al lugar. Frente a las masas, uno de los soldados decidió disparar al aire. “La idea es más que nada dispersar a la gente”, indicó el capitán Larenas, a cargo del grupo de militares.

Con el paso de las horas, los enfrentamientos fueron creciendo y los cacerolazos masivos y pacíficos que se vivieron desde el mediodía dieron paso nuevamente a los estragos. La Alameda fue por segundo día consecutivo el principal foco de disturbios. Plaza Italia fue el centro neurálgico de los disturbios y se distribuyeron por todo el centro de Santiago.

Antes de las 15.00, una columna de humo se comenzó a ver desde diferentes sectores de la capital. Cinco buses del Transantiago habían sido encendidos en Diagonal Paraguay con Vicuña Mackenna. Este hecho derivó en la decisión de suspender del servicio de transporte terrestre en toda la capital. A este medio, se sumaría más tarde la empresa de transporte interurbano Tur-Bus, la que decidió suspender los viajes desde y hacia Santiago.

Pero mientras el centro concentraba la presencia policial, hacia la periferia continuaban los ataques a Metro, lo que terminó en la destrucción completa de las estaciones San Pablo, Laguna Sur y Macul. Además de un carro incendiado por completo en la Estación Elisa Correa. Metro es la víctima mayor de las protestas: ya suma 78 estaciones dañadas, 20 incendiadas y nueve completamente quemadas, según el reporte de de este sábado de Metro.

También se contabilizaron múltiples saqueos y destrozos en supermercados, farmacias, estaciones de servicios y en las oficinas de la Cámara de Comercio de Santiago. En el sector oriente también hubo aglomeraciones en servicentros por obtener combustible, ante el temor de posible desabastecimiento. Hasta el mediodía se registraban en Santiago 27 heridos y 11 denuncias por lesiones.

Las manifestaciones también se trasladaron a regiones. En Valparaíso y la provincia de Concepción se decretó estado de emergencia.  Antofagasta, Punta Arenas, Viña del Mar, La Serena, Rancagua, Iquique y San Antonio, entre otras, también viven una jornada de protesta y disturbios. Estas se dieron en los principales puntos de estas ciudades, y al igual que en Santiago, el cacerolazo dio paso a enfrentamientos con Carabineros.

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