Soldados víctimas de la cobardía de las autoridades civiles, pero especialmente del Alto Mando institucional. Este último evidenció su total inoperancia, falta de integridad, de liderazgo, de valor y de compromiso moral y profesional por cumplir y mantener a toda costa su puesto para salvar a su patria del desastre y descontrol promovido por los enemigos de ésta.
El temor de los Generales por ser juzgados y condenados por la justicia, los ha inhibido del mando de sus tropas, las que huyeron despavoridas ante las turbas en Iquique y en La Serena , ya que sus comandantes por su ejemplo personal fueron incapaces de conducirlas permitiendo la ruptura y penetración del adversario en sus instalaciones, hasta ese momento inmaculadas.
¿ Habrá algún General u Oficial de otro grado que asuma con hombría el mando y conducción del Ejército?
¿Habrá algún mando que instruya a su personal huérfano de apoyo mutuo, en cuanto a no dejarse avasallar en público por el envalentonado lumpen parlamentario producto exclusivamente de la pasividad , desorientación, y valor demostrado por el Ejército ?
Nunca había visto a mi gran Ejército de Chile huyendo; hoy si lo ví y lo que es peor lo hizo teniendo todos las herramientas y medios de personal y material para evitarlo, no así el liderazgo, la valentía ni el HONOR de sus mandos.
ESTIMO QUE SI ESTO NO CAMBIA RADICALMENTE, Y SE ASUME LA RESPONSABILIDAD INTEGRAL DE MANDO, los Generales en su totalidad debieran presentar su renuncia sin excepción.
Señores militares , hay un artículo de nuestro Reglamento de Disciplina que sentencia que “el militar que reciba la orden de mantener su puesto, a toda costa lo hará”.
Lo anterior no se cumplió y Chile fue atacado y destruido sin piedad.
La autoridad y la fuerza hay que ejercerla con decisión sin importar las consecuencias cualquiera sean, si la Patria lo demanda.
Con profunda satisfacción observé anoche por televisión , la acción de la Armada de Chile y del Almirante de la Masa en Valparaiso, quien con caballerosidad, distinción decisión y firmeza , condujo ejemplarmente sus Unidades ante la contingencia, las que se notaron muy instruidas motivadas y cohesionadas.
No como las tropas de Santiago que parecían monigotes desperdigados en las calles solo dando pena y vergüenza ajena.
Si esto no se corrige por quienes deben hacerlo, y no me refiero al siempre oportunista y asqueroso escalón político, Chile está condenado a un futuro paupérrimo en todos los niveles.

Coronel (R) Osvaldo Moreno Dueñas.