Las protestas del fin de semana en Chile captaron la atención del mercado internacional, donde ya se evalúa el impacto que podrán tener en la situación económica nacional.

El primero en reaccionar fue JPMorgan, donde Diego Pereira y Lucila Barbeito, plantearon que el impacto negativo en la actividad de octubre será de 0,1%-0,2%, mientras que en la inflación implicaría un efecto al alza de 0,5%-0,6%.

El banco estadounidense consigna que en el corto plazo la crisis vista el fin de semana “exacerba la incertidumbre interna, que junto con el riesgo externo probablemente continuará demostrando un lastre para la confianza empresarial. Además, una discusión más prolongada en el Congreso sobre las reformas”.

En ese marco, refuerzan su apuesta por el relajamiento monetario, con un recorte de 50 puntos base esta semana y otro de 25 en el primer trimestre de 2020. Sin embargo, en JPMorgan no modificaron sus pronósticos de crecimiento para 2020, de 2,3%.

Su par, Goldaman Sachs, optó por ser más cauto. Alberto Ramos, economista jefe para América Latina, señaló a Pulso que “es muy temprano para tener una evaluación de las implicaciones que puede tener para la economía, para la gobernanza, para la capacidad de continuar con la agenda de reformas”.

En ese marco, precisó que “todo dependerá bastante de lo que pueda pasar, si continúa, sí se intensifica, de cuál es la respuesta del gobierno a la situación, cuál es la respuesta de la gente, depende de muchas cosas”.

Otros análisis

Para el economista que sigue a Chile en Capital Economics, Quinn Markwith, lo más preocupante es el “potencial de huelgas prolongadas, como la anunciada en la mina Escondida”.

Aunque ahora se trata de una movilización de un solo día, consigna que “si la huelga continúa por más tiempo, esperaríamos que reduzca aproximadamente 0.1% -0.15% del crecimiento cada semana”. Respecto al efecto específico de las movilizaciones masivas, la mayoría le baja el perfil.

“Protestas similares en Brasil y Turquía en 2013 no tuvieron un impacto en la producción industrial o la actividad de ventas minoristas”, señala Markwith, destacando que “hay espacio fiscal para que las políticas se aflojen a fin de compensar cualquier impacto potencial”.

Por su parte, Alberto Bernal, estratega de inversión de XP Securities, considera que es poco probable que el desorden social visto hasta el minuto “implique un problema importante para la economía”. Desde EE.UU. precisa que “esto es como lo de Cataluña, Chile no es Ecuador”.

En tanto, Gustavo Rangel, economista para América Latina de ING, sostiene que “todavía es demasiado pronto para evaluar las implicaciones de las protestas en términos de políticas y políticas económicas a largo plazo. Mucho debería depender de cuánto duran las protestas y si genera algún tipo de reordenamiento político duradero en Chile”.

De todas maneras, Rangel asegura que “cuanto más dure la protesta, mayores serán las consecuencias, pero, aunque es probable que genere cierta volatilidad a corto plazo”.

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