Julio Borges, el responsable de Relaciones Exteriores del equipo del presidente interino venezolano Juan Guaidó, brindó este jueves una rueda de prensa “para presentar las pruebas de la desestabilización regional que impulsa Nicolás Maduro y el régimen cubano”.

El ex presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela señaló “16 evidencias” de intervención del chavismo y el castrismo en crisis políticas como las recientes en Ecuador, Chile y Colombia. “Cuba utiliza a Maduro para crear focos en distintos países de la región”, afirmó Borges. “En Venezuela no hay dinero para comida o medicina, pero siempre habrá dinero para financiar todo lo que tenga que ver con desestabilizar o destruir la posibilidad de democracia en la región”, concluyó.

La oposición venezolana volvió a las calles este jueves con manifestaciones para rechazar los fallos eléctricos, especialmente en el estado Zulia (oeste, limítrofe con Colombia), y responsabilizar de ello al Ejecutivo, que controla exclusivamente la estatal eléctrica Corpoelec.

El llamamiento opositor, anunciado en la segunda semana del mes, fue cobrando fuerza en las últimas 48 horas debido al levantamiento de la inmunidad del diputado Juan Pablo Guanipa, quien ha liderado las protestas en Zulia, donde la luz a veces no llega a los hogares durante un día completo.

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un foro integrado solo por chavistas y no reconocido por numerosos países, allanó el martes el fuero de Guanipa, quien fue elegido gobernador de Zulia en 2017 y luego se le impidió tomar posesión del cargo por no subordinarse a la ANC.

El antichavismo planea concentrarse en el este de Caracas, donde es mayoría, para expresar “solidaridad” con la región zuliana, rica en petróleo pero donde se siente con más fuerza el deterioro de todos los servicios públicos.

“Comandos por la libertad”

Los partidos mayoritarios de la oposición venezolana presentaron el pasado 4 de octubre los “comandos por la libertad”, una plataforma que coordinará las protestas y actividades que “pongan fin” al mandato de Nicolás Maduro, al que no reconocen como presidente del país suramericano.

La propuesta es liderada por el llamado G4, que reúne a los partidos opositores mayoritarios Voluntad Popular (VP), de Leopoldo López y Juan Guaidó; Primero Justicia (PJ), de Henrique Capriles y Julio Borges; Un Nuevo Tiempo (UNT), del ex candidato presidencial Manuel Rosales; y Acción Democrática (AD), de Henry Ramos Allup.

En nota de prensa, la diputada Adriana Pichardo indicó que los llamados comandos por la libertad, que se juramentaron en todas las regiones, “articularán protestas sociales, generarán propuestas y mantendrán contacto directo con los venezolanos que luchan día a día por el cambio”.

En rueda de prensa, el dirigente de AD, Manuel Pérez Rojas, dijo que además de los representantes de los partidos políticos en los “comandos por la libertad” participarán gremios, sindicatos, amas de casas, trabajadores y ciudadanos en general.

“Todos los sectores de Venezuela trabajando en una misma ruta, en una misma vía que es poder llevar a Venezuela a la democracia”, afirmó en rueda de prensa y aseguró que los integrantes de los referidos comandos “vamos a estar en la calle, vamos a seguir hablando con la gente”.

El diputado Manuel Texeira explicó que esta plataforma tiene como objetivo que la oposición se organice “sin miedo” para “cualquier actividad que logre poner fin a este ciclo histórico tan terrible que viven los venezolanos”.

“No tenemos miedo de decir que nos estamos organizando, para, por ejemplo, unas elecciones. ¿Por qué? Si esa es al final la ruta ciudadana, el derecho que tenemos los ciudadanos es a organizarnos, a protestar por nuestros derechos constitucionales, pero uno de nuestros derechos constitucionales es la elección”, afirmó.

La oposición venezolana, junto a más de 50 países, no reconocen a Nicolás Maduro como presidente pues consideran que su actual mandato surgió de un proceso electoral sin garantías democráticas, por ello, el líder del Parlamento, Guaidó, se proclamó presidente encargado en enero pasado y la crisis política se acentuó en el país suramericano.

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