Cada niño o niña percibe y reacciona ante los sucesos de diversas maneras, algunos pueden parecer confusos ante un ambiente de tensión, otros demostrar tristeza o simplemente actuar como si nada sucediera. Así lo demuestra el estudio lanzado en 2014 sobre la ayuda a menores en tiempos de violencia y conflicto social, elaborado por la asociación Apoyo en Crisis.

En este contexto, el factor del rango etario es vital a la hora de instaurar un ambiente de conversación.

En el caso de aquellos en edad preescolar, entre los 0 y 5 años, no tienen la capacidad de entender de manera clara los sucesos que suceden a su alrededor, lo cual también sirve como un “escudo” en algunas ocasiones. Aun así, los más pequeños y pequeñas perciben la angustia y el malestar de quienes los rodean, sin entender el porqué.

Algunos de los síntomas habituales en este tipo de situaciones son llantos, gritos o quejidos más frecuentesmiedo a la oscuridad, o miedo al separarse de aquellas personas con las que sienten más apego, como sus padres.

En el caso de aquellos menores en el rango de los 6 a 11 años de edad, la capacidad de percepción claramente aumentan, así como también comienzan a convertirse en un ser social, que convive fuera de su hogar y realiza rutinas con diferentes personas fuera de su núcleo familiar, también, ya poseen el conocimiento para reconocer una amenaza para ellos o a quienes los rodean.

En esta etapa, la capacidad de poder transformar un mensaje que se adapte a su nivel cognitivo puede facilitar de sobre manera su proceso de reacción, aun así, se debe tener una consideración en el círculo donde el menor circula, ya que ve, escucha y percibe otros puntos de vista y situaciones que pueden interpretar.

Ximena Fernández, psicóloga de la Unab, señala la importancia de la influencia del círculo social en los menores. “A través de los relatos de las personas se van configurando escenarios de caos, donde el miedo al saqueo se instala en el imaginario colectivo, generando más confusión, angustia y sentimiento de indefensión”.

Aspectos a considerar

Es de vital importancia ser honestos respectos a los aconteceres, aclarar dudas, pero no caer en detalles innecesarios que puedan aumenta su angustia.

Esta explicación debe ir de la mano con el cariño, el amor y el cuidado por parte de quienes estén a cargo de los menores, ya que estos pueden sentir momentos de inseguridad y malestar.

Pablo Vergara Barra, psicólogo clínico infanto adolescente, investigador del Observatorio de Parentalidad (OPA) de la UdeC, comenta la importancia de la salud psicológica y de cómo el autocuidado es vital para transmitir este tipo de mensajes a los menores.

“Es el cuidado de la salud mental de nosotros como adultos quienes estamos en directa relación con nuestros niños y niñas. Cuidándonos a nosotros, facilitamos el cuidados de nuestros niños y niñas. Debemos procurar alimentarnos bien, dormir de manera adecuada (procurar un sueño reparador), no exceder el consumo de alcohol y cigarrillos, y en lo posible, realizar algún tipo de ejercicio”, comentó.

/gap