Desde el mismo momento en que el Presidente Piñera le pidió la renuncia a todos sus ministros ha comenzado a circular una serie de rumores respecto a los cambios que se producirían en el Gabinete.

A tal punto que en horas de la tarde del domingo comenzó a circular la siguiente lista:

CAMBIOS PROFUNDOS

¿Será este el Gabinete que jure este lunes en La Moneda?

No será como el que hizo el pasado 13 de junio, que dejó un cierto gusto a poco. Esta vez, la crisis que ya lleva diez días, que movilizó a más de un millón de personas el viernes e hizo caer su apoyo a un 14%, no le dejó más margen al Presidente Sebastián Piñera que remover los cimientos de su gabinete. Y si bien hasta esta noche seguía ajustando detalles, la suerte ya está echada: el cambio comenzará por la salida de Andrés Chadwick (Interior), Felipe Larraín (Hacienda) y Cecilia Pérez (Segegob).

Así lo confirmaron cercanos al gobernante y altas fuentes del Ejecutivo, durante una jornada políticamente tensa, pese al levantamiento del estado de emergencia. La decisión de cambiar a esos tres integrantes del comité político implica una modificación estructural y profunda, y del todo impensada hace un par de semanas. Y también un adiós a figuras que lo acompañaban en esos mismos cargos al retirarse del poder en marzo del 2014, y que prepararon con él su regreso al mismo, desde su Fundación Avanza Chile.

Chadwick, quien ya había acusado daños sensibles a raíz del caso Catrillanca, se había convertido en uno de los rostros del malestar ciudadano. Su rol en el manejo de la seguridad en los últimos días ya lo había expuesto a una acusación constitucional. Pérez había quedado casi inhabilitada de ser interlocutora con la oposición luego de su riña con el PS en agosto pasado, y en los últimos días sus vocerías habían disminuido. Larraín se disculpó hace cuatro días por haber ironizado llamando a “los románticos a comprar flores” ante la variación nula del IPC.

Hasta esta noche, Piñera no había terminado de definir su nuevo plantel, diseño complejo por una serie de variables y presiones. Este domingo en la mañana encabezó en La Moneda una reunión con sus ministros políticos, una de las últimas con ellos. En Palacio no se vio al jefe de Hacienda. Sí fue visto en Club de Golf Los Leones, en Las Condes, donde acudió al gimnasio.

Un largo domingo

El recambio de ministros debiese -según autoridades de Palacio- concretarse hoy lunes, salvo cambios o imprevistos: la idea que circulaba en el gobierno era arrancar la semana con un nuevo equipo. Pero hasta esta noche, los equipos de la Secretaría de Comunicaciones (Secom), aún no disponían de la nómina definitiva para poder chequear sus antecedentes. Eso sí, en Palacio dicen que ningún ministro -a todos se les pidió la renuncia por WhatsApp el viernes 25, cerca de las 22 horas- tiene contempladas actividades públicas para hoy en la mañana.

Además de la tríada de Interior, Hacienda y Segegob, el cambio alcanzará a otras carteras, algunas directamente involucradas en esta crisis y otras no. Las apuestas apuntan a Juan Andrés Fontaine (Economía) y Gloria Hutt (Transportes). Pero la cifra final es desconoce hasta esta noche; como sea, de seguro serán cinco bajas, y tal vez unas cuantas más.

Piñera, según sus allegados, ha sostenido numerosas conversaciones para recabar opiniones, bajo la evidente presión de las expectativas puestas en esta trance. Y también la de sus propios ministros, algunos de los cuales le habían insistido a comienzos de semana al Segundo Piso que era urgente que renunciaran.

El Presidente, cuentan en Palacio y en el oficialismo, ha tratado de resolver este nuevo puzle ministerial junto a sus más cercanos, partiendo por el mismo Chadwick -junto a quien remató los últimos ajustes del cambio de junio pasado-, la vocera Cecilia Pérez y Cristián Larroulet, jefe de asesores del Segundo Piso, y el secretario general de la Presidencia, Gonzalo Blumel, quien después de esto sería el único superviviente del equipo de Apoquindo 3000. Con todos ellos se reunió dos veces ayer: tanto en el comité político que se realizó en La Moneda como esta noche, en su residencia en Las Condes (ver foto).

Con todo, hasta la hora de la publicación de esta nota había más certezas de los nombres que se van y mucho menos sobre los que llegarán al gabinete.

Los candidatos

En el entendido que la última palabra no está dicha y que ésta la tiene Piñera, hasta esta noche la baraja de posibles fichajes incluye a varios personeros.

Sobre la mesa, cuentan en el gobierno, el Mandatario tendría los siguientes nombres: para Interior figuran el ministro de Justicia, Hernán Larraín (UDI), la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei (UDI), la intendenta Karla Rubilar (RN), el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, y el canciller Teodoro Ribera (RN).

Hasta anoche, la lista la encabezaba Matthei. Según narran en el sector, ella ya lo habría conversado al menos una vez con el Presidente. Según este mismo relato, la exministra y exsenadora le habría expresado que no se consideraba un buen nombre para ser su número dos, pero que si finalmente la convocaba no tendría mucho margen para negarse.

Ribera, en tanto, ha conversado en estos últimos días con Piñera más que nada sobre el desafío de no cancelar ni la cumbre Apec ni la COP25 a raíz de la crisis. No habrían tratado un eventual cambio de cartera, y al ministro -dicen en RN- tampoco le simpatiza la idea de dejar RR.EE., donde apenas lleva cuatro meses y fracción y donde le ha tomado trabajo tomar el control.

Para reemplazar a Felipe Larraín en Hacienda, Piñera también tendría una nómina amplia. Hasta esta noche, la lideraba Rossana Costa, consejera del Banco Central y directora de Presupuestos durante el primer cuatrienio piñerista. También se menciona a Rodrigo Vergara, expresidente del Central. Además figuran Ignacio Briones, de la Escuela de Gobierno de la Universdad Adolfo Ibáñez -quien también podría llegar a Economía-, y Klaus Schmidt-Hebbel, presidente del Consejo Fiscal Asesor de Hacienda, economista y académico de la Universidad Católica.

Para la vocería de Gobierno se menciona también a la intendenta Rubilar. Su caso, insisten en el Ejecutivo, sería uno de los que se da por seguro como nuevo fichaje ministerial.

Pero el casting para el nuevo equipo ha sido dificultoso por la alta vara que ha puesto la crisis, Partiendo por un perfil tipo que parece imponerse como un mínimo para dar una señal: más empático con la ciudadanía, más joven y con una imagen alejada de la élite. Algo en la línea que dibujó la propia Matthei el jueves en Canal 13, cuando dijo que “venga de la clase media, que ojalá se haya educado en educación pública, que no sean todos de la Universidad Católica o de la Chile, que no veraneen en Zapallar o en Pucón, gente que ojalá haya nacido en provincia. En el fondo es gente con mucho más calle”.

En los partidos de Chile Vamos ha prendido dicha tesis, aunque hasta ahora no han circulado demasiados nombres en esa línea (con la salvedad, tal vez, de Rubilar). Como sea, la UDI, Evópoli y RN han hecho llegar al gobierno nombres a petición de Palacio, pensando precisamente en el nuevo criterio de búsqueda.

En los mismos partidos asumen que la crisis no dejará espacios para reclamos si es que el nuevo gabinete altera los denominados “equilibrios políticos”, como suele pasar. Por ejemplo, la directiva UDI, que se quejó por haber sido perjudicada en el ajuste de junio último, esta vez asume que el Presidente tiene plena manga ancha.

En el oficialismo también se mencionaba la opción de que el Presidente pudiera recurrir a parlamentarios, aunque desde Palacio señalan que, hasta la hora de publicación de esta nota, el Mandatario se resistía a dicha idea.

Eso sí, en esta lógica de romper moldes dadas las circunstancias, hasta ahora no hay mayores señales que Piñera vaya a “cruzar el río” y fichar como ministros a nombres de la oposición, como lo hizo con el entonces DC Jaime Ravinet el 2010. De momento, el jefe de ese partido, Fuad Chahin, se resiste a la idea. Insistir en el punto es riesgoso para Piñera: podría provocar al mismo sector con que necesita dialogar.

 

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