Uno de los mensajes centrales del programa de gobierno de Sebastián Piñera era recuperar el crecimiento de la economía. Ese era su plan y que cumplió durante su primer año de su mandato presidencial con un Producto Interno Bruto de 4%. Pero más allá de ese año puntual, desde el 2014, Chile comenzó a perder terreno. De hecho, entre ese año y 2020, el país registrará una tasa promedio de expansión del 2,4%.

Los vaivenes del escenario externo y las disputas políticas internas del país han impedido que Chile generara políticas de largo plazo que permitan dar el salto hacia el desarrollo, dejando atrás tasas de crecimiento como las mostradas en la década de los 90, cuando el país logró una tasa del 6,1%.

Este nivel de expansión permitió, por ejemplo, que la pobreza se redujera desde el 68% (1990) hasta el 36% al cierre de esa década. Mientras, el PIB per cápita creció 51,42% al pasar de US$9.030 a US$ 13.676.

En la década siguiente, 2000-2009, el crecimiento promedio fue del 4,2%, y el PIB per cápita avanzó un 29,8%. Para esta década el escenario es poco auspicioso, ya que las expectativas apuntan a una expansión promedio del 3,5%, siendo la de menor crecimiento desde 1970-1979 (2,5%). Y el PIB per cápita avanzará un 18,75%.

En la discusión actual -del descontento ciudadano-, pareciera que el crecimiento es el elemento olvidado del debate. ¿Pero qué habría pasado si durante esta década el país hubiera logrado crecer 1 punto más? ¿Se podría haber avanzado más rápido en solucionar las demandas sociales? ¿El crecimiento en sí mismo hubiera permitido calmar la convulsión social?

Por lo pronto, y en términos netamente macroeconómicos, el PIB de Chile en lugar de estar en torno a los US$300 mil millones, habría llegado a US$350 mil millones. El porcentaje de la población bajo la línea de pobreza que para 2017 llegó al 8,6%, estaría llegando al 6,8% de continuar la tendencia.

Tomás Flores, economista de Libertad y Desarrollo (LyD) suma otro elemento a la mesa: “En el trimestre junio-agosto 2019, el INE estimó 8,4 millones de ocupados y si hubiésemos crecido un punto más todos los años, el total de ocupados sería de 8,8 millones. Es decir, se habrían creado 400 mil empleos adicionales”.

Otro ejemplo palpable se relaciona con la evolución del PIB per cápita. Para 2019, el FMI estima que el PIB per cápita (PPP) es de US$ 26.317. Si hubiéramos tenido un punto de mayor crecimiento desde 2010, el PIB per cápita estaría en US$ 30.659. Ahora, en cambio, esa barrera se cruzaría en teoría en 2023. Además, con este menor crecimiento, Chile se aleja del grupo de economías que el FMI cataloga como avanzadas. Si en 2014 el país estaba a US$ 346 de alcanzar a Letonia, que marcaba el umbral más bajo de las 39 naciones desarrolladas, para 2024 esa diferencia será de US$8.157.

Pese a ello, con esta nueva información, Chile será el primero de América del Sur en alcanzar ese hito, el que llegará 12 años después de sobrepasar la marca anterior de US$ 20 mil (en 2011).

Para Flores, “el crecimiento es sustancialmente importante, ya que se estima que en el período 2006 y 2013 el crecimiento económico explicaría cerca de un 77% de la reducción de la pobreza”.

El economista y socio de Gemines, Alejandro Fernández, sostiene que “un crecimiento más bajo de la economía tiene efectos directos y palpables en múltiples indicadores: entre ellos crece menos el empleo, las remuneraciones y los ingresos fiscales, todo con un impacto directo en la pobreza y la distribución del ingreso, ya que la situación de los más pobres es más sensible al crecimiento por el efecto en el empleo, remuneraciones y gasto fiscal”.

Fernández acota que “un punto más de crecimiento, sin duda, habría atenuado las posibilidades de un estallido social como el experimentado y se podría plantear que, tal vez, nunca habría ocurrido. O, tal vez, se habría producido en 1,2 o 5 años más. Creo, en todo caso, que verlo de este modo implica ignorar o minimizar el problema de fondo”.

Guillermo Le Fort, académico de la Universidad de Chile, resalta la importancia de este factor. A su juicio, no puede haber desarrollo sin crecimiento. “Sin crecimiento el Estado se va quedando sin recursos para ampliar la inversión en capital social y satisfacer las mayores demandas por servicios públicos como salud, educación, seguridad, transporte; los privados bajan el ahorro y la inversión, el consumo crece más lentamente”.

¿Basta solo con crecer?

Los economistas coinciden que si bien el crecimiento por sí solo no es la solución a los problemas sociales que tiene el país, lo catalogan como un elemento central para mejorar el bienestar de los ciudadanos, que se manifiestan precisamente por un mayor bienestar.

“Uno de los peores errores que se pueden cometer para enfrentar la crisis actual es devaluar la importancia del crecimiento”, sostuvo Fernández. Si bien aclara que es necesario redistribuir más de lo que se hace actualmente para reducir las brechas existentes. “Comprar paz social con medidas mal pensadas y mal diseñadas, que tengan un efecto negativo en el crecimiento, será fatal en el mediano plazo”, acota.

Andrea Repetto, académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, puntualiza que “crecer ayuda, sin duda, en lo social. Pero también importa la forma en que el Estado interviene para aliviar las inequidades, ya sea vía gasto social o impuestos. Crecer por sí solo no es suficiente”.

Le Fort, en tanto, precisa que “con un crecimiento más rápido habría sido posible ir dando satisfacción a mayores aspiraciones y las políticas públicas podrían haber contado con más recursos para fortalecer la oferta de servicios y capital social (hospitales, escuelas, comisarías, infraestructura).

Para el economista, “crecimiento y distribución son objetivos que deben alcanzarse conjuntamente para hacer al proceso sostenible, no solo para su validación social y política, sino que además con redistribución y superación de todas las formas de exclusión es posible incorporar más talentos a actividades productivas y creativas, y más capacidad de gasto para fomentar la demanda por bienes y servicios. Mejor distribución genera más crecimiento”.

/gap