César Henríquez (37) está identificado con la U. Se formó ahí, defendió su camiseta en Primera, fue técnico en las divisiones inferiores y hasta tuvo que asumir la banca del primer equipo, en compañía de Esteban Valencia, cuando partió Hoyos.

Hoy vive, literalmente, al otro lado del mundo. Integra la Aspire Academy, la ambiciosa agencia financiada por el gobierno de Qatar para producir deportistas de alto nivel. El fútbol es fundamental para el proyecto. El emirato será sede del Mundial 2022.

“Me vine a trabajar con chicos desde 10 a 23 años. Estoy a cargo de la Sub 18. Ellos después defienden a la Selección. De los jugadores que compiten en la adulta, el 90 por ciento pasó por Aspire. La idea era prepararse para una ocasión como la que tienen. La expectativa es hacer un buen papel en el Mundial y elevar el nivel del fútbol.”, dice.

El nexo fue el vasco Edorta Murua, el jefe de las juveniles de la U desde 2015 a 2017. Partió precisamente a a dirigir la Aspire Academy. El primer objetivo es generar una cultura futbolística en un país que no la tiene. Lo que sí sobran son recursos. Aspire tiene 12 canchas de primer nivel, un gimnasio y hasta un estadio techado. “Tampoco es que despilfarren el dinero, pero tienen todo lo que se necesita. Los jugadores reciben apoyo de nutricionistas, fisiólogos y biomecánicos. Y tienen toda la tecnología a disposición”, detalla Henríquez.

Al margen de sus obligaciones y de la diferencia horaria que le obliga a extremar esfuerzos para contactarse con Chile, Kuki sigue pendiente de la U. Hasta tiene un diagnóstico para su apremiante momento deportivo. “Cuando me voy, no veía que eso pudiera pasar. Cambios que ha habido, de técnicos, de gerentes. Eso hace que en algún momento haya ajustes y costos que pagar. Se está viendo parte del costo. Si se trabaja con convicción, estos costos hay que asumirlos. No se puede tener todo. Ganar el fin de semana y ajustar la estructura del club”, diagnostica.

También confiesa que ni él ni Valencia alcanzaron a ilusionarse con seguir en sus cargos cuando ocasionalmente lo dirigieron por cinco fechas en 2018 cuando se fue Hoyos. “Lo afrontamos como si nos fuéramos a quedar por mucho tiempo, pero también sabiendo que el trabajo era día a día. Ronald Fuentes nos dijo que estaban en búsqueda de un entrenador. Que nuestro rol iba a ser momentáneo”.

El hermano

El apremio azul también lo toca por las críticas que recibe Ángelo, su hermano. “Ha tenido un par de lesiones, pero en general ha estado dispuesto a afrontar lo que venía. Ha habido costos que no solo ha pagado Ángelo, sino que todo el plantel. Es difícil encontrar dos jugadores que destaquen en esta campaña. No se puede cargar solo con él. No solo ha estado fuera por rendimiento. Si fuera por eso, no se salvaba nadie”, enfatiza.