«No tengo ninguna voluntad ni deseo de colaborar para que un gobierno no termine el mandato democrático». Así de claro es el diputado Pepe Auth para rechazar la acusación constitucional contra el Presidente Sebastián Piñera, que impulsa el Partido Comunista y el Frente Amplio. El ex líder del PPD ha observado con sorpresa la postura de un sector de la oposición tras el estallido de la crisis.

A su parecer hoy en la centroizquierda no se ve una posición única para responder al actual escenario: un sector tiene una mirada “pre revolucionaria” y otros consideran que está en “juego” la gobernabilidad democrática. Y en esa falta de claridad del sector, Auth asegura que le “golpea” que el diputado Gabriel Boric (Convergencia Social) se haya inclinado por respaldar una acusación contra el Jefe de Estado.

-Se anunció una acusación constitucional contra el Presidente Sebastián Piñera, ya se presentó una contra el ex ministro Andrés Chadwick y sectores de la oposición optaron por no dialogar con el Presidente cuando los convocó a La Moneda. ¿Cómo evalúa que están actuando los parlamentarios?

-Hay un grupo que cree que es un momento pre revolucionario y el término del gobierno de Sebastián Piñera y otra mayoría que cree que está en juego la gobernabilidad democrática; hay gente que cree que la crítica es al gobierno de turno y hay otro sector que cree que lo que está en juego es la lógica del crecimiento que ya tocó fondo. El otro día ya vimos un grupo que declaró que no iba a votar ningún proyecto de ley mientras no terminara el estado de Emergencia. Hay otros que se negaron a conversar en La Moneda con el Presidente, lo que a mi juicio es el grado cero de la política. Hay unos que creen que tienen que ponerse a la cabeza e intentar capitalizar la protesta y otros que creemos que la responsabilidad de la política es traducir eso en soluciones.

-Y para encontrar esas soluciones, ¿cómo evalúa el cambio de gabinete que realizó el Presidente?

-A mi juicio fue positivo porque entendió la profundidad. Vamos a ver si eso se traduce en un cambio de la hoja de ruta porque en principio me parece que los nuevos nombres calzan con una nueva política, pero solo si el Presidente los empodera. Si no los empodera, probablemente sean nombres nuevos con política vieja que se van a quemar.

No apuesto al fin del gobierno de Piñera porque tengo vértigo de lo que ocurriría si nosotros en Chile deponemos gobiernos elegidos democráticamente con un mandato por cualquier vía que sea».

-¿Cuál es su opinión sobre la acusación constitucional que un sector de la izquierda está impulsando contra el Presidente Piñera?

-Tengo el deseo y la esperanza que no sea así. No apuesto al fin del gobierno de Piñera porque tengo vértigo de lo que ocurriría si nosotros en Chile deponemos gobiernos elegidos democráticamente con un mandato por cualquier vía que sea. No ha ocurrido eso desde el 11 de septiembre de 1973. No tengo ninguna voluntad ni deseo de colaborar para que un gobierno no termine el mandato democrático. La acusación constitucional contra el Presidente de la República es algo que no estoy dispuesto a tomar, espero que la gran mayoría de los parlamentarios no estén dispuestos a tomar ese atajo.

Hay una competencia de quién sintoniza más con el corazón movilizado de una protesta. En esa carrera Convergencia Social (de Boric), me imagino, no querrá ser sobrepasado por el PC o por el PH . Y al final terminan sumándose a algo que no compartían».

-¿Ve alguna posibilidad de que ese camino prospere?

-Veo que tiene respaldo suficiente para presentarla. Con eso ya está hecha la mitad de la tarea en el sentido de que presentada la acusación constitucional tú pones bajo arraigo al Presidente de la República y genera que la conversación pública gire en torno a eso y no en las medidas que se precisan tomar ni en los cambios sociales que hay que emprender. Esperaría que haya una reacción clara de la gran mayoría de las fuerzas políticas, pero no tengo seguridad de que así sea.

-El Frente Amplio ya anunció que respaldará la acusación contra el Presidente, incluso el diputado Gabriel Boric se sumo siendo que en un comienzo se había mostrado más distante a esa posibilidad. ¿Le sorprende?

Sí, me golpeaDe verdad me golpea que piense que la manera de terminar con la crisis es suspender o interrumpir el ejercicio democrático de un gobierno. Es cierto que por una vía institucional, pero al fin y al cabo es interrumpir un mandato que tiene por delante una elección democrática de alcaldes y gobernadores, y luego vienen las elecciones presidenciales. Y la gente votará por el programa que más los represente o los identifique.

-¿Por qué le golpea que Boric haya respaldado la acusación constitucional?

-Lo impulsó Pamela Jiles y luego el Partido Comunista y después se incorporaron varios grupos del Frente Amplio, Convergencia Social en particular, el partido de Boric. Yo pensé que no iba a ceder a esa tentaciónParece que hay una competencia por quién se pone más a la izquierda de quién. Esa competencia los deja sin autonomía para decisiones razonables.

-¿A qué se refiere con una competencia?

-Nadie quiere quedar en menor sintonía con la protesta y eso los lleva a tomar decisiones que originalmente según había escuchado, eran más bien distantes a la decisión de la acusación por lo que significa. Significa establecer que en Chile la protesta vale más que los votos en una elección democrática, sobre todo cuando tenemos una elección ad portas, en octubre próximo, de alcaldes y gobernadores. Yo me imagino que todos se dan cuenta, desde el punto de vista de la estabilidad democrática y su proyección futura, que por primera vez desde el 73 pudiera haber un Presidente que no termine el mandato del pueblo.

-¿Por qué cree que se produce el giro en Convergencia Social?

-Es por la competencia de quién sintoniza más con el corazón movilizado de una protesta. En esa carrera Convergencia Social, me imagino, no querrá ser sobrepasado por el PC o por el PH (Partido Humanista). Y al final termina sumándose a algo que no compartía. Hay una disputa por la hegemonía. Aquí hay un error de diagnóstico: hay muchos que creen que estamos casi en una situación pre revolucionaria y lo que está en cuestión no es particularmente un gobierno, sino la gobernabilidad democrática en su conjunto. 

Me costaría ver a Vlado Mirosevic sumándose a una iniciativa que pudiera terminar con la interrupción de un mandato popular».

-¿Considera que el Frente Amplio tiene un comportamiento errático para enfrentar la crisis?

-El Frente Amplio no es todavía un actor único, es un frente y, como frente, las decisiones se toman luego de la expresión de tesis contradictorias. Finalmente el Frente Amplio toma una decisión conjunta. Apostaría que al final se suman todos porque esto es como una castillo de naipes, empiezan a botar todas las otras cartas, aún cuando no tengan convicción original. Me costaría ver a Vlado Mirosevic sumándose a una iniciativa que pudiera terminar con la interrupción de un mandato popular.

-Desde el PS han señalado que se restaron de participar del encuentro en La Moneda con el Presidente como un gesto al Frente Amplio, pero a la vez tiende puentes con la ex Concertación. ¿Los socialistas enfrentan una tensión?

El PS se ve a sí mismo como el artífice de la unidad de todos y vive esa tensión. La lógica termina empujándolos a la posición más radical para tender puentes hacia ese sector. Después de una decisión original de conversar terminan no yendo (a La Moneda) porque RD decide no ir y quieren mantener, de alguna manera, el diálogo con el sector más duro. Tampoco quieren romper con el PC en eso. Viven en esa tensión con mucha dureza, tampoco tienen una dirección que esté dispuesta a asumir riesgos, sino que a privilegiar la unidad interna al no hacer ni una ni otra cosa.

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