Deberías saber que una alimentación correcta es la clave para gozar de una buena salud. No es nada nuevo. Tienes claro que es bueno comer muchas frutas y verduras, nada de azúcar ni bollería industrial, proteína, carbohidratos controlados… Parece que la mayoría está de acuerdo en todo esto, pero hay algunos expertos que no.

La Asociación Británica de Nutrición Parenteral y Enteral (BAPEN) afirma que esta guía descuida el factor más importante cuando se trata de una buena alimentación: la edad. Mientras que a una temprana edad enfermedades como el cáncer o los problemas cardiovasculares no suponen una preocupación, el riesgo se eleva a partir de los 40. Así que es primordial saber qué comer.

De hecho, el cáncer es la principal causa de muerte en las mujeres que tienen entre 40 y 50 años, seguidas de las enfermedades del corazón, la diabetes y el derrame cerebral. La culpa es del metabolismo lento y los cambios hormonales, que provocan bastantes riesgos en la salud. Si estás siguiendo la misma dieta que te funcionó cuando tenías 20 años, estás condenado a tener problemas.

Parece lógico que lo que constituye una dieta saludable varía según la etapa de la vida en la que nos encontremos. Los consejos sobre nutrición deberían cambiar para los diferentes grupos de edad. Dietistas y nutricionistas tienen la respuesta sobre cómo saber qué comer. Pon atención.

De los 18 a los 35

Está de moda reducir los carbohidratos, pero no deberías hacerlo. No siempre es una opción saludable. Cuando acaba la adolescencia y durante la universidad (es cierto que deberías combinar su ingesta con la práctica de ejercicio físico) es necesario tomar estos alimentos porque son una fuente vital de energía. Nuestro cerebro necesita unos 120 gramos diarios de hidratos: prueba a comer cosas integrales, avena o batatas.

No esquives los lácteos: son necesarios para no sufrir enfermedades en los huesos años después. La leche, el queso y el yogur son fuentes vitales de calcio que protegerán tus articulaciones en el futuro. La adolescencia es el momento para el desarrollo óseo, así que los menores de 19 deberían consumir al menos unos 100 mg diarios.

Los niveles de testosterona descienden con los años, lo que facilita considerablemente el almacenamiento de grasa, sobre todo abdominal

Además, aunque algunos expertos aseguren que la carne roja es mala, pero los jóvenes deben comerla porque es importante para la salud del cerebro, la sangre, los pulmones y los músculos. Es rica en hierro, esencial para transportar oxígeno alrededor del cuerpo, así que un par de veces a la semana es aconsejable tomarla. Otros alimentos importantes en esta etapa, sobre todo para embarazadas, son los espárragos y el brócoli. Este último es rico en vitaminas A, K y del grupo B, aunque la C es su principal fuente de beneficios, pues una porción de 100 gramos aportan un total de 110 miligramos de dicho compuesto.

Además, posee un alto contenido en minerales como, por ejemplo, el magnesio, el cromo, el zinc, el hierro, el potasio o el fósforo. Sin olvidar la fibra, las proteínas, los bioflavonoides y los fitonutrientes, que también forman parte de su composición.

De los 36 a los 65

Mantén los carbohidratos bajo control, especialmente los refinados. Esto puede ayudar a combatir la resistencia a la insulina relacionada con la edad y promover niveles de azúcar estables en la sangre. Las proteínas en la dieta también pueden ayudarte. No solo evitarán la pérdida de músculo relacionada con la edad, sino que también mantendrán tu metabolismo activo porque al cuerpo le cuesta más digerir y tiene que trabajar más. Frambuesas, nueces, salmón, aceite de oliva, col rizada, aguacates, tomates, calabazas y lentejas son los alimentos perfectos para afrontar esta década.

Foto: EFE/Paolo Aguilar.

La fruta es muy importante en esta etapa. Intenta tomar al menos tres o cuatro porciones de vegetales y dos o tres de fruta al día. Reducir su consumo puede aumentar el riesgo de muerte en un 42%. Quizá sea pesado y te cueste trabajo, pero incluso tomar un batido todas las mañanas significará tomar ya tres porciones. Su fibra es esencial para reducir el riesgo de enfermedades como el cáncer de intestino. No evites del todo las grasas. Es cierto que la quema de estas es cada vez más difícil, pero no se deben eliminar por completo.

Además, come alimentos que tengan selenio. Este protege, según algunos estudios, contra el daño celular y tisular, lo que puede detener el desarrollo de tumores y aumentar tu estado de ánimo. Huevos o nueces son perfectos. Son esenciales para las funciones hormonales. Y por supuesto, se deben eliminar de la dieta las comidas altamente procesadas, y consumir alimentos más naturales.

A partir de los 66

En el caso de los hombres, la testosterona juega un papel importante, pues se trata de una molécula hidrofóbica, que se adhiere a la grasa del cuerpo y que ayuda a construir el músculo. También mantiene regulada la insulina en el cuerpo, lo que ayuda a prevenir la diabetes. ¿El problema? Que los niveles descienden con los años, a una tasa de alrededor del 1% al año después de los 60 años, lo que facilita considerablemente el almacenamiento de grasa, sobre todo en la zona abdominal.

Si tienes menos de 35 años no deberías reducir los carbohidratos. No siempre es una opción saludable porque son una fuente vital de energía

Es imprescindible tomar una importante cantidad de proteínas no solo para hacer crecer y mantener los músculos, sino también para ayudar a regular la dieta y reducir la ingesta de alimentos que engordan. Carne, pescado azul, queso, salmón, leche, hígado y huevo son cruciales para evitar la insuficiencia de vitamina B12 o las enfermedades como la diabetes, la demencia o las afecciones cardíacas.

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