Novak Djokovic es otro tenista. En un mes ha pasado de no saber qué tenía en el hombro derecho, dolencia que le obligó a retirarse de los octavos del US Open, a ganar este domingo el trigésimo cuarto Masters 1.000 de su carrera. Fue en París-Bercy tras derrotar a Denis Shapovalov por 6-3 y 6-4, en 65 minutos.

Era su quinto entorchado en la cubierta de la capital francesa, una de las muchas guaridas que tiene el campeón de 16 grandes. La victoria relanza sus opciones de acabar el año como número uno mundial.

A pesar de que mañana perderá un año después el cetro ATP en favor de Rafael Nadal, el serbio afrontará la cita de maestros de Londres (10 al 17 de noviembre) a 640 puntos. Eso significa que podría servirle la final en el torneo británico siempre y cuando Nadal no juegue o no gane ninguno de los partidos del ’round robin’.

Una imagen vale más que 1.000 palabras. Mientras Shapovalov, clasificado por la lesión de Rafa en el abdominal, esperaba tenso en el vestuario para jugar su primera final de TMS, ‘Nole’, con 50 de la categoría a sus espaldas, se retaba a las cartas junto al resto de su equipo y lo transmitía en directo a través de las redes sociales.

Lo que fue el preámbulo se vio después en el inicio del partido. El tenista de Belgrado logró una primera rotura en el segundo juego y disparó el marcador hasta un favorable 3-0. Si tenía pocos nervios acabaron de desaparecer. Mantuvo esa renta para decantar la manga inicial. Tan sólo cedería cuatro puntos al saque.

En la continuación, Djokovic puso una marcha más cuando quiso. El momento fue el séptimo asalto. Al veinteañero Shapovalov le pesaba el escenario y no se cansaba de cometer errores no forzados. No es lo mismo ganar en el Open 250 de Estocolmo ante Filip Krajinovic que hacerlo delante del entendido público de Bercy frente al primer favorito del cuadro.

El canadiense tuvo su oportunidad con una pelota de ‘break’ inmediatamente después. No la convirtió y su acreditado rival le cerró la puerta.

Iguala a Thiem

Nadal y Djokovic están tan igualados que cualquier detalle lo puede cambiar todo. Llegaron a París con los mismos títulos (4) y las mismas victorias parciales (48). Se marchan con sensaciones totalmente opuestas. El balear sabrá este lunes si podrá estar en las Finales ATP mientras que su más directo oponente llegará al O2 con 53 partidos ganados y cinco coronas, el que más en 2019 junto a Dominic Thiem.

En el hábitat de ‘Nole’ sólo le discute Roger Federer: de los 188 partidos bajo techo ha decantado a su favor 148. Un genio como maestro de ceremonias, el vencedor se dirigió a los aficionados en un perfecto francés, fruto de ser residente en Montecarlo. Y mostró confianza de que Shapovalov sea uno de los jugadores del futuro.

/Eduardo Méndez Garín