Los legisladores de Estados Unidos que investigan si hay méritos para enjuiciar al presidente Donald Trump convocaron el martes al jefe de gabinete interino de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, alegando que conoce “de primera mano” el caso ucraniano que originó la pesquisa.

“La investigación reveló que es posible que (Mulvaney) haya estado directamente involucrado en un esfuerzo orquestado por el presidente Trump, su abogado personal, Rudolph Giuliani, y otros para retener (…) casi 400 millones de dólares de asistencia de seguridad para presionar (a Ucrania) a realizar investigaciones que beneficiarían los intereses políticos personales del presidente”, escribieron los presidentes de los tres comités que lideran la investigación.

Mulvaney es el más reciente allegado a Trump a quien se le ordena testificar en el Congreso, cuando la investigación de juicio político ingresa en una nueva fase pública, en la que se publican las transcripciones de los testimonios a puerta cerrada.

El jefe de gabinete interino es el funcionario de más alto rango de la Casa Blanca en ser citado, aunque es poco probable que cumpla con la convocatoria dada la oposición de la Casa Blanca a que los empleados del gobierno cooperen con los investigadores.

El mes pasado, Mulvaney declaró públicamente que la decisión de congelar la ayuda militar a Ucrania estaba vinculada al pedido de investigaciones. Más tarde se retractó de esos comentarios.

Varios funcionarios y exfuncionarios han desafiado las citaciones de la Cámara de Representantes o las solicitudes voluntarias de testificar.

John Eisenberg, un abogado de la Casa Blanca sospechoso de estar involucrado en el escándalo de Ucrania, y Robert Blair, asistente del presidente y asesor principal de Mulvaney, están entre los cuatro funcionarios que el lunes ignoraron los llamados a testificar.

Las ausencias continuaron el martes cuando Wells Griffith, un asesor de energía de la Casa Blanca, no compareció.

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