Luis Fernando Camacho, líder del Comité Pro Santa Cruz e impulsor de las protestas contra el gobierno de Evo Morales, viaja La Paz este miércoles por la tarde con un vuelo desde Santa Cruz para entregar una carta de pedido de renuncia al presidente del país.

Luis Fernando Camacho
Luis Fernando Camacho

Carlos Mesa, el candidato presidencial que quedó segundo en las recientes elecciones con denuncias de fraude, ya se encuentra en el aeropuerto internacional El Alto para recibir al dirigente opositor y acompañarlo en el recorrido hasta la Casa Grande del Pueblo para hacer que Evo Morales tenga su nota de renuncia lista para ser firmada.

Después de un primer intento fallido el martes debido a las protestas de seguidores del mandatario, el ministro de Gobierno (Interior) de Bolivia, Carlos Romero, dijo a los medios en La Paz que este miércoles Camacho contará con “un dispositivo de seguridad, para evitar problemas”, en su traslado desde el aeropuerto de la vecina ciudad de El Alto.

El martes, Camacho tuvo que ser escoltado por la Policía hasta una avioneta militar para que regresara a Santa Cruz, después de que grupos de partidarios de Morales rebasaran un cordón policial que lo resguardaba en el aeropuerto, sin que pudiera siquiera salir a la terminal en su intento de llegar a La Paz.

Romero afirmó que al líder cívico se le facilitará el que pueda entregar la carta en la sede del Gobierno boliviano en La Paz y confió en que “no haya provocaciones” a su llegada a El Alto. “Puedo garantizar la seguridad”, reiteró, pero advirtió que no puede responsabilizarse “de otras acciones” que pueda realizar Camacho. “Si él luego desarrolla otras acciones, no es responsabilidad del Gobierno”, recalcó.

El ministro llamó a evitar cualquier provocación a “todos los actores” en la crisis que atraviesa el país, para que “no haya intolerancia ni confrontación” en las movilizaciones a favor y en contra del presidente.

El alto funcionario también se pronunció sobre los disturbios la noche del martes en La Paz entre partidarios y contrarios de Morales, en los que según la Defensoría del Pueblo de Bolivia hubo al menos diez heridos.

Carlos Romero manifestó que la Policía logró contener a los violentos “pese a la agresividad”.

Romero hizo estas declaraciones tras una reunión ordinaria del Gobierno boliviano.

En la céntrica plaza paceña donde está la sede del Ejecutivo, un grupo de mujeres con indumentaria típica aimara advirtió a Camacho que lo vestirán de pollera, su falta tradicional, si aparece por el lugar, en el que simpatizantes del presidente realizan una vigilia en su apoyo.

El centro de La Paz registró la noche del martes choques entre partidarios y detractores del presidente, con cargas policiales para dispersar a ambos bandos, en las que la Policía empleó material antidisturbios como gases lacrimógenos y un vehículo con un cañón de agua a presión.

Las protestas se suceden desde hace más de dos semanas en Bolivia después de que oposición y movimientos cívicos denunciaran un fraude en el recuento de votos a favor del presidente en los comicios del 20 de octubre, al que el órgano electoral dio vencedor para un cuarto mandato consecutivo.

La oposición y los comités cívicos del país no reconocen la victoria, exigen la renuncia de Morales y reclaman nuevas elecciones.

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