Que “están sobrepasados”, que “están al límite” y “cansados” es una explicación que -como lo repitió hoy la vocera Karla Rubilar- el gobierno ha subrayado tanto ante las denuncias por abusos contra civiles como ante las críticas por la escasa eficacia de Carabineros para mantener a raya los desmanes y destrozos. Pero los últimos días -sobre todo tras los saqueos a locales comerciales ayer en Providencia- están levantando más dudas acerca de cómo maneja el gobierno la crisis en las calles, el control sobre la policía, y falencias en el aparato de inteligencia luego de 21 jornadas.

El gobierno se jugó hoy una nueva carta al anunciar -en boca del Presidente Piñera y su equipo del Ministerio del Interior- medidas legislativas que incluyen la Ley Antisaqueos. El curso de los hechos forzó al Ejecutivo a volver a priorizar la agenda de seguridad, justo cuando había virado hacia los temas sociales y al eventual acuerdo con la oposición en el Congreso. En este cuadro complejo, al decir de autoridades de La Moneda, dirigentes de partidos oficialistas y expertos en el tema de la oposición, hay al menos seis focos del problema.

Uno, los pobres resultados policiales ante la violencia urbana, donde pese al clamor gubernamental de que hay “grupos organizados”, el Ejecutivo sigue sin poder exhibir responsables ni elementos capturados ni en vías de ser enjuiciados. Dos, que por mucho que recrudezcan los desmanes, ya parece no estar disponible la carta de dictar de nuevo Estado de Emergencia ni de volver a sacar a militares a la calle.

Tres, que se siguen acumulando episodios en que Carabineros no respeta protocolos ni procedimientos, como ocurrió con los disparos del lunes contra niñas del Liceo 7 y otros incidentes (y que después los convierte en blanco de ira en las calles). Cuatro, que también se les cuestiona cómo manejan los desórdenes callejeros. Cinco, que el nuevo ministro responsable, Gonzalo Blumel, sigue desdoblado entre sus funciones y las propias de la Segpres, su cargo anterior.

Y seis, la crítica a un aparato de inteligencia que el mismo Blumel, apenas debutó en Interior, sostuvo que “está obsoleto”.  Tanto, que ya circula la idea en Palacio de recurrir a ayuda extranjera.

Si hay “grupos organizados”, ¿por qué no hay detenidos?

Ayer fue como un aviso con letras de molde de dos metros y medio. Entre personeros de gobierno hubo quienes no se podían explicar cómo no se había previsto ni menos evitado. Ya pasadas las 19 horas hubo diagnósticos del tipo “hay una falla de inteligencia grave” y que en estas condiciones era inexplicable que tampoco se diera todavía con los responsables.

A esa hora, el ministro Blumel se encontraba en el Congreso, desplegándose casi en el mismo rol que tenía hasta la semana antepasada como ministro de la Segpres. Con su sucesor Felipe Ward, objetado inicialmente por la oposición y debutante en esas lides, el nuevo Número Dos de Palacio ha debido desdoblarse y subsidiar ese frente. El ministro Evópoli alcanzó a reunirse largamente ayer en la mañana con su subsecretario, Rodrigo Ubilla, y con el general director de Carabineros, Mario Rozas. Luego partió con Piñera a ver al paramédico Óscar Lagos, herido en un ojo por un perdigón, y de ahí se fue a Valparaíso.

Todo este difícil cuadro y falencias se reconocen en La Moneda. Personeros de gobierno hacen ver que al ministro le falta estar más encima de la seguridad. Hasta ahora, Blumel había dejado las vocerías de ese tema en manos de Ubilla y de Rubilar, reservándose para el un papel más político, conciliador y menos duro.

¿Qué dicen en Interior? Que es cierto que ha estado aplicando su rol como jefe del equipo político y enfocado “principalmente en encausar el diálogo con el oficialismo y la oposición para encontrar una salida a la actual crisis”. Pero que eso no le ha impedido estar “pendiente en todo momento a los temas vinculados a la seguridad y orden público”.

Como sea, los resultados son magros. Si la semana pasada Ubilla y Rubilar anunciaban cifras de detenciones, que las querellas serían contra personas con nombre y apellido y que estaban afinando la puntería, no han vuelto a hacer anuncios similares. “No puede ser que ya no sepamos”, dicen en Palacio fuera de micrófono.

“Me llama la atención que no sepamos de detenidos y puestos a disposición de la justicia entre quienes organizan los incidentes. Ya vemos por televisión que algunos circulan en bicicletas, que dan órdenes de inicio y de término, de movilizarse y focalizar en otra parte. ¿Cómo no va a ser posible de hacerles un seguimiento? Esas personas en algún momento vuelven a su casa”, hace ver el ex ministro y ex subsecretario del Interior, Jorge Burgos. Agrega que “debería establecerse que frente a delitos flagrantes, como el saqueo o robo, Carabineros debiera actuar como ante un delito flagrante: haciendo uso de toda su capacidad de fuerza”.

“No se la logrado identificar a los coordinadores de estos actos de vandalismo. Carabineros ha perdido el tiempo enfrentando manifestaciones pacíficas, siendo que tiene un grupo de vándalos circulando por la ciudad”, agrega el también ex subsecretario del Interior, senador Felipe Harboe.

En brusco contraste, la edición de hoy jueves del Informe de Contingencia, que diariamente elabora y distribuye la Segpres, dice en su punto tres que “se comienzan a exponer avances y resultados de investigaciones policiales y judiciales”. Pero incluye ahí lo siguiente: “Entre ellos, un balance de cerca de 10 mil detenidos por parte de Carabineros, avances en investigación de PDI en quema de metro, solicitud de Fiscalía de formalizar a 14 carabineros, arresto del Carabinero que lanzó perdigones a alumna el Liceo 7, entre otros”.

¿Inteligencia?

Dicho eso, la otra pregunta es obvia y repetitiva en el gobierno y la oposición: ¿Por qué no se vio venir esto? La falencia del aparato de inteligencia, centrado en la de las polícias y la de la ANI, ha llevado a algunos en el gobierno a pensar en recurrir a aparatos especializados del extranjero. “No me extrañaría y me parecería una buena idea, acá hay grupos organizados y la ley de Inteligencia está trancada en el Senado”, dice la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe.

Pero Burgos dice que “siempre he sabido que los organismos de inteligencia tienen contacto con los organismos de inteligencia internacionales, eso siempre ha sido así. Hay una comunidad de inteligencia en el mundo que sirve para las alertas, me imagino que eso no se ha acabado. Pero pretender que una persona que vive en otro país pueda entregar datos precisos acerca de lo que está pasando en Chile… me parece una declaración retórica”.

Eso sí, recalca que “tengo la impresión de que la inteligencia anticipativa ya no existió. Está claro, porque está todo desmadrado. No hubo inteligencia anticipativa ante los hechos que se desencadenaron el 18 de octubre, o no la recibieron quienes debían”. E insiste en que “a estas alturas, si al parecer son grupos organizados, porque otros son saqueadores de ocasión, la pregunta es que si son tan organizados, ¿por qué no se inician acciones judiciales contra los organizadores?”

“La inteligencia policial tiene que generar información al ministro del Interior de forma oportuna. El gobierno llamó a retiro a 50 generales, descabezó la institución, y los que reemplazaron a Bruno Villalobos a su vez descabezaron la organización de inteligencia”, asevera Harboe. “La inteligencia policial está en proceso de reconfiguración”, añade.

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