«Pese a que no hay mayores novedades respecto a lo que ya se ha dicho, me alegro que no se optara por seguir escalando el conflicto con nueva militarización. Si tono dialogante es en serio, recojamos el guante. Eso requiere voluntad de todos. Disponible siempre para más democracia». Así reaccionó por Twitter, el diputado Gabriel Boric (Convergencia Social) luego de que el Presidente Sebastián Piñera hablara anoche desde La Moneda.

Poco antes de la medianoche en el oficialismo se comentaba como un «éxito» la opinión de Boric. El objetivo de La Moneda de dar una señal de diálogo y que el sector más duro de la oposición valorara que se había optado por no recurrir a las Fuerzas Armadas y que se invitaba a un diálogo para una nueva Constitución, había tenido resultado.

A la voz de Boric se unieron otras también de oposición. Uno de ellos fue el diputado DC Matías Walker, quien además preside la comisión de Constitución de la Cámara: «Por primera vez el Presidente de la República se refiere a una nueva Constitución. Y se muestra abierto al diálogo al que habíamos invitado al Gobierno para el proceso constituyente- Vamos a sesionar todos los días y horas necesarias, hasta que nos pongamos de acuerdo».

De esta forma reaccionaron a las palabras del Mandatario que tuvieron tres ejes relacionados entre sí: acuerdo por la paz, por la justicia y por una nueva Constitución.  Sobre el primero, el Presidente Piñera optó por promover un escenario sin militares en la calles, pero sin actos de violencia en las manifestaciones. El acuerdo por justicia implica avanzar en la agenda social presentada por el gobierno, que ya toma forma con las gestiones de los ministros Ignacio Briones, de Hacienda, y María José Zaldívar, de Trabajo. «Poder empujar todos juntos una robusta agenda social que nos permita avanzar hacia un Chile más justo», señaló el Presidente.

Y al llamar a un acuerdo por una nueva Constitución, el Jefe de Estado respondía implícitamente a la propuesta que hizo la oposición en una declaración que por primera vez firmaron los partidos desde la DC al PC y el FA, y que exige una Asamblea Constituyente. En esta ocasión, el Mandatario no se amarró con ningún tipo de mecanismo, pero fue claro en «las condiciones» de La Moneda. La principal de ellas: un plebiscito ratificatorio. Algo que no contempla la declaración que en la tarde dio a conocer la oposición. «Un acuerdo por una nueva Constitución dentro del marco de nuestra institucionalidad, pero con una clara y efectiva participación ciudadana; con un plebiscito ratificatorio para que los ciudadanos participen no solo en la elaboración de esta nueva Constitución, sino que también tengan la última palabra en la aprobación y construcción de este nuevo pacto social que Chile necesita», dijo en su discurso siempre flanqueado por el ministro de Interior, Sebastián Blumel, y la vocera de gobierno, Karla Rubilar.

Con esto, ambos sectores mostraron sus cartas. Y la siguiente movida del juego debería ser de la oposición. Se analiza desde Palacio que con estos anuncios los más «golpeados» son el Partido Comunista y el Frente Amplio pues si se declaraba el estado de excepción, tendrían la justificación de no negociar con «los militares en la calle», algo que no sucedió. Por lo que el sentarse a conversar es la única opción, pero sin «amenazas».

El Mandatario también envió una señal a un sector del oficialismo  al anunciar que podría haber una reitegración de ex funcionarios de la  PDI y carabineros que se hayan retirado recientemente, para fortalecer el trabajo de seguridad. Además, dijo que el Gobierno se querellará por la Ley de Seguridad del Estado, contra quienes hayan participado, incurrido y fomentado en los delitos que han ocurrido en estos días de protestas.

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